Grupos radicales vinculados a la CUP impulsan y dirigen la agitación callejera

No buscan movilizaciones numerosas, sino contundentes, que tengan efecto. Advierten que «Cataluña será un infierno»

Disturbios durante las protestas en Barcelona
Disturbios durante las protestas en Barcelona

BARCELONA / cOLPISA

«La calle nos da libertad. La libertad la construimos nosotros». Esta es la filosofía de los llamados CDR, comités de defensa de la república, asambleas ciudadanas de ámbito local y de no más de 200 o 300 personas que han cogido el testigo de las poderosas ANC y Òmnium en las movilizaciones callejeras del independentismo. Vinculados a la CUP, los CDR plantean protestas de perfil revolucionario, muy distintas a las que ha organizado la ANC, que estaban marcadas por el tono festivo y el objetivo de reunir al máximo número de personas posible. Los CDR no buscan movilizaciones numerosas, sino contundentes, que tengan efecto. «Cataluña será un infierno», advirtieron el viernes pasado, después de que cinco de los exconsejeros del anterior Gobierno catalán fueran enviados a prisión.

Surgieron para el 1-O, como comités de defensa del referendo, para gestionar los encierros de ciudadanos en los colegios. Jugaron un papel decisivo para mantener abiertos los centros de votación y evitar que la policía pudiera entrar para requisar las urnas. Las primeras asambleas de este tipo las formaron miembros de Arran (organización juvenil de la CUP) y entidades vecinales y sociales, y se han ido extendiendo por todo el territorio. Ya hay más de 300 y se organizan por Twitter, WhatsApp o Telegram. El 20 de septiembre, el día del cerco a la Consejería de Economía, se dieron a conocer, el 1 de octubre tuvieron su puesta de largo y el 3 de octubre, el día de la huelga general, se hicieron con el control de la calle.

Demostraron que con menos infraestructura que la ANC podían ser mucho más efectivos. Así, en la huelga del pasado 8 de noviembre, dejaron patente que con varios centenares de personas es posible paralizar la circulación del AVE entre Barcelona y la frontera francesa, ocupando las estaciones de Gerona y la barcelonesa de Sants. Sus movilizaciones pretenden ir más allá de la mera protesta. «Nos reapropiamos de las calles y paralizaremos el país», expresaron ayer tras los disturbios del domingo. Esta es su idea marco: acción directa y organización local.

El domingo dieron un paso más allá porque por primera vez en mucho tiempo se dejaron ver encapuchados en los disturbios de Barcelona y hubo acciones violentas, que superaron los actos de «resistencia pacífica», según su propia definición. «Ahora conviene que nos preparemos para los próximos pasos para construir la república juntos. Hagamos la primavera catalana, huelga general, república, que la rabia se convierta en acción, que la acción construya el nuevo país», difundieron ayer por la redes. De hecho, la radicalización de los CDR se hizo más patente el pasado 30 de enero, tras la suspensión del pleno de investidura de Carles Puigdemont por parte de Roger Torrent, cuando burlaron el cordón policial e intentaron (sin éxito) entrar a la fuerza en el Parlamento.

Informes policiales apuntan además que están entrenando a los ciudadanos en talleres sobre cómo participar en las movilizaciones y cómo protegerse en ellas.

El fiscal investiga las amenazas a Llarena

Una internauta identificada como @csaune hizo público en Twitter varios datos personales del juez del Supremo Pablo Llarena y su esposa para que no puedan «ir por la calle a partir de ahora». La Fiscalía Superior de Cataluña respondió ayer con la petición de medidas de protección personal para el magistrado y su familia, y abrió una investigación sobre la autora de los mensajes. El fiscal superior de Cataluña, Francisco Bañeres, ordena a los Mossos d’Esquadra que averigüen la identidad de la internauta, al considerar que pudo haber cometido un delito de amenazas o de coacciones por el tuit en el que detalla el nombre y cargo en el puesto de trabajo de la esposa de Llarena y la población catalana en la que pasan los fines de semana.

«La mujer del hijo de puta de Llarena es [detalla el nombre y apellido, su cargo en su puesto de trabajo y dónde esta ubicado]. Vive en [detalla una población barcelonesa] donde viene el hdp los fines de semana. Es necesario difundirlo porque deben saber que no podrán ir por la calle a partir de ahora!!!», señala el mensaje que ha desencadenado la investigación.

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