El envío desde Bruselas de su coche habitual condenó a Puigdemont

El CNI tenía colocado un geolocalizador en el vehículo que permitió tener controlado al expresidente y decidir el lugar de su detención

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¿Cómo se le siguió la pista a Puigdemont? Una veintena de agentes de la Policía Nacional y el CNI controlaban sus movimientos en Finlandia

Madrid / Colpisa

La fase final de la operación de captura de Carles Puigdemont comenzó a gestarse el viernes por la mañana, unas horas antes, incluso, de que el juez Pablo Llarena reactivara la orden de captura. Los especialistas del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) desplazados a Finlandia la semana pasada informaron a Madrid de que el exjefe del Ejecutivo catalán continuaba en Helsinki. Puigdemont había cometido un error de cálculo que le iba a costar su detención, pero los agentes tenían que maniobrar muy rápido.

En cuestión de minutos, la División de Cooperación Internacional de la Policía Nacional registró en Sirene (la base de datos de reclamados europeos) la orden europea de detención de Puigdemont. A primera hora de la tarde del viernes, la euforia se apoderó de los servicios secretos. La orden estaba ya activa, Puigdemont seguía en Finlandia y si no quería arriesgarse a ser detenido de inmediato en el aeropuerto de Helsinki iba a tener que volver por carretera. Y lo que era más importante, si regresaba a Bélgica por tierra, implicaba que en algún momento iba a tener que pisar suelo de Alemania o de Francia, dos países con los que España mantiene excelentes relaciones de cooperación judicial.

El CNI terminó de prepararlo todo el viernes por la tarde. Puigdemont solo tenía tres posibilidades y las tres fueron «cubiertas» por los servicios secretos: volver a Waterloo pasando por Suecia, Dinamarca y Alemania (lo que finalmente hizo); intentar la ruta, mucho más larga, de los países bálticos para llegar a Alemania; o incluso seguir circulando por Europa para entrar por Francia. En cualquier caso, tenía que pasar por territorio germano o galo. Los servicios secretos de ambos países fueron prevenidos.

Los agentes desplegados desde noviembre en Bruselas y Waterloo informaron a la central del CNI de que a primera hora de la mañana del viernes la Renault Espace con matrícula belga 1KKN-586 que la comitiva del expresidente usaba en sus desplazamientos había salido del país y que se dirigía aparentemente a Suecia. Ese vehículo estaba ya balizado con un sistema de geolocalización, aunque los agentes de los servicios de inteligencia no descartaron que el viaje a Escandinavia de la monovolumen no fuera más que un cebo para distraer.

Aviso a los alemanes

Pero no lo parecía. El sábado, la Renault Espace ya estaba en Suecia. Los agentes creen que fue allí donde la comitiva recogió a Puigdemont el mismo día para emprender el camino de vuelta, por la misma ruta de ida y con los mismos ocupantes: el empresario Josep María Matamala, el historiador Josep Lluís Alay y los chóferes Xabier G. F. y Carlos P. L.

El sábado por la tarde, el CNI ya confirmó a sus colegas alemanes la inminente entrada en su territorio de Puigdemont. De forma paralela, la Policía Nacional comunicó a la policía federal el momento exacto y el lugar por donde iba a acceder el vehículo, la frontera de Ellund. Las autoridades alemanas decidieron que sería la Policía Criminal del Estado de Schleswig Holstein la que practicaría la detención apenas pasara la frontera danesa. Y así fue.

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