Sánchez insta a Rajoy a subirse el sueldo como los pensionistas

Obvia las encuestas y dice que el PSOE puede ser el más votado

R. Gorriarán
Madrid / Colpisa

Con la histórica jornada de movilizaciones de pensionistas que se vivió el sábado en toda España aún muy presente, el PSOE propuso ayer que el sueldo del presidente del Gobierno, los ministros, diputados y senadores suba un 0,25 %, por «solidaridad» con los jubilados. Es lo que sugirió el secretario general socialista, Pedro Sánchez, al criticar el rechazo del Ejecutivo a vincular de nuevo la revalorización de estas prestaciones con el IPC. El reciente acuerdo alcanzado por Hacienda con los sindicatos de la función pública implica que la retribución de los funcionarios se elevará en el 2018 un fijo del 1,75 %. Por tanto, ese es el incremento que, en principio, las cuentas públicas recogerán para el sueldo de los miembros del Gobierno. De esta forma, la medida que propone Sánchez implicaría una sustancial moderación de la revalorización salarial de estos dirigentes.

Sánchez hizo este anuncio en la Escuela de Buen Gobierno del PSOE, que clausuró ayer sin lograr que se visualizara la imagen de unidad que buscaba. El expresidente Felipe González, el ex secretario general Alfredo Pérez Rubalcaba y los presidentes de Andalucía, Susana Díaz, Asturias, Javier Fernández, y la Comunidad Valenciana, Ximo Puig, declinaron las invitaciones y reflejaron que las heridas que dejaron las primarias del año pasado no han cicatrizado y que el rumbo político que ha fijado Sánchez tras el 39º. congreso del partido no es compartido por todos.

Tras la lección de la guerra fratricida que acabó con la dimisión de Sánchez en octubre del 2016 y que sumió a los socialistas en una profunda crisis, nadie está dispuesto a avivar las brasas que quedaron. Tampoco hubo alusiones del secretario general a las ácidas palabras del exministro Javier Solana, quien dijo no estar «contento» con el PSOE por su pobre estrategia política. La respuesta corrió a cargo del expresidente del Parlamento Europeo Enrique Barón, quien reprochó los «consejos de vieja guardia» de su compañero, en vez de su «ayuda y colaboración» con la dirección del partido.

Sánchez, además de callar y centrarse en el consabido discurso crítico con Mariano Rajoy, intentó espolear a los suyos. «Podemos ser la primera fuerza política», vaticinó, aunque las encuestas apunten en otra dirección. Todos los sondeos publicados en los últimos meses sitúan al PSOE en tercera posición y estancado, cuando no con tendencia descendente. El último, publicado ayer por el diario La Vanguardia, sitúa a los socialistas con una expectativa de voto del 22,1 %, por detrás del PP, con 23,8 %, y Ciudadanos, 27,3 %.

Pero en el PSOE, al menos en el entorno del secretario general, está instalada la convicción de que las encuestas no reflejan la realidad electoral de su partido. El secretario de estudios y programas de la dirección socialista, José Félix Tezanos, llegó a afirmar que la mayoría de los estudios que se publican «no son sociología, sino parasociología, una especie de brujería» que forma parte de «una operación política» para desacreditar al PSOE. Sin llegar a esa rotundidad de diagnóstico, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, reclamó delante de Sánchez que no merme «la moral [del partido] ninguna encuesta».

El secretario general situó en las elecciones locales del próximo año el primer banco de pruebas para que el PSOE se convierta en primera fuerza en las elecciones generales. «Quien gana las municipales gana las generales», pronosticó. Una máxima que se suele cumplir en la política española y que, en opinión de Sánchez, es factible. Los socialistas, añadió con optimismo, están tocando «con la punta de los dedos ser la primera fuerza política de este país».

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