La polémica prisión permanente revisable, un castigo extendido y avalado por la Justicia europea

España tiene el tercer índice de criminalidad más bajo de la UE


madrid / colpisa

Pierre Bodein, de 70 años, fue el primer condenado en Francia a la cadena perpetua revisable, en el 2007. Acusado del asesinato de una mujer y de dos niñas, a las que violó previamente, en la región de Alsacia tres años antes, el tribunal le impuso la máxima pena por estos crímenes, 26 años de prisión, al tratarse además de un reincidente que ya había cumplido condena por otras agresiones sexuales. La defensa de Bodein recurrió la perpetuidad de su «inhumano» castigo ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH). Pero la corte con sede en Estrasburgo ratificó en el 2014 por unanimidad la pena, porque el derecho francés «ofrece una posibilidad de reexaminar las sentencias de cadena perpetua» y, por lo tanto, no violaba la Convención de Derechos Humanos, que prohíbe los tratos degradantes y protege como fin la resocialización del reo.

En el caso de Bodein, los magistrados justificaron que la sentencia del tribunal francés incluía la revisión de la condena en el 2034, cuando tuviera 86 años, y que podría lograr la libertad condicional.

La decisión del TEDH supuso un espaldarazo a la aplicación de esta figura punitiva en la mayoría de los países europeos donde existe, y avaló los planes del Ministerio de Justicia español para introducirla en el Código Penal, lo que hizo en marzo del 2015. Entró en vigor el 1 de julio siguiente. El objetivo era dar respuesta a una «demanda social» para ocho delitos muy graves, pese a que España cuenta con el tercer índice de criminalidad más bajo de la UE, tras Portugal y Grecia, y la segunda tasa más baja de homicidios, tras Austria, según Eurostat.

Desde el Ministerio de Justicia explican que la prisión permanente revisable es una figura penal habitual en Europa. Salvo Portugal y Croacia, todos los países prevén sistemas similares, con revisiones una vez superado un período mínimo de cumplimiento que oscila entre los 12 años (Dinamarca y Finlandia) y los 26 (Italia). En España son 25, aunque a partir de los 15, si hay un pronóstico favorable de reinserción social, el penado puede acceder al tercer grado.

El Tribunal Constitucional tiene sobre la mesa desde julio del 2015 un recurso de la oposición para revisar la posible vulneración de derechos de este instrumento punitivo. Existe división de opiniones entre los juristas que apoyan su legalidad -avalada por el TEDH y el Consejo de Estado por la posibilidad de revisar la pena- y los que denuncian el quebranto del derecho a la prohibición de penas inhumanas o de las medidas de reinserción, ya que los beneficios penitenciarios no existen durante los primeros 20 años de reclusión. 

Italia, la más dura

En Francia esta figura se instauró en 1994 tras el asesinato de una niña de 8 años por parte de un reincidente. Al principio solo era para casos de asesinato de menores de 15 con violación o tortura, pero desde el 2011 se aplica a crímenes con premeditación o de banda organizada contra una autoridad pública. Este supuesto se introdujo tras el asesinato por ETA del gendarme Jean-Serge Nerin a las afueras de París. En estos casos la revisión de la prisión de larga duración se hace a los 30 años, pero en el resto se hace antes, a los 18 o, como mucho, a los 22 años.

En Alemania, el Tribunal Constitucional estableció en 1977 que la cadena perpetua revisable estaba al límite de lo admisible y puso algunas trabas. Los efectos prácticos es que hay dos categorías: los crímenes de asesinato, genocidio o la unión de varios delitos muy graves contra la vida. La revisión de la condena se produce como norma general a los 15 años, que pueden alargarse por motivos de especial gravedad. Pero la media de cumplimiento se sitúa en los 19 años. En Italia la medida es la más dura de la UE. La revisión de la situación carcelaria llega a los 26 años y la privación de libertad no puede prolongarse más allá de los 30. Se aplica para 19 delitos. En Inglaterra y en Gales las revisiones son a los 20 años, pero el tercer grado puede pedirse como en España a partir de los 15. En Bélgica, los condenados pueden solicitar la semilibertad entre los 15 y los 23 años, dependiendo de la gravedad del delito y de si hay reincidencia.

La madre de Diana Quer: «No es una ley de venganza, es para la seguridad de todos»

EFE
La madre de Diana Quer: «No es una ley de venganza, es seguridad para todos» Diana Pinel y su hija Valeria piden que no se derogue la prisión permanente revisable

Diana Pinel y su hija Valeria han pedido hoy a los políticos que no se derogue la prisión permanente revisable

La madre de Diana Quer, Diana Pinel, ha pedido hoy a los políticos que no deroguen la prisión permanente revisable, una medida que no es «una ley de venganza», sino «para la seguridad de todos los españoles» que evita que los criminales estén en la calle cuando pueden seguir siendo «un peligro para la sociedad».

Diana Pinel ha asistido a una concentración celebrada en la Puerta del Sol de Madrid convocada a través de las redes sociales en la que se han recogido firmas en contra de la derogación de esta medida, que ha contado con la asistencia del vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Casado. La madre de la joven asesinada en agosto del 2016 ha asistido junto a su hija y ha explicado que ha querido estar en el acto a raíz de lo ocurrido esta semana en el Congreso, cuando se ha dado luz verde a continuar con el proceso de derogación de la medida.

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
9 votos
Comentarios

La polémica prisión permanente revisable, un castigo extendido y avalado por la Justicia europea