La polémica prisión permanente revisable, un castigo extendido y avalado por la Justicia europea

mateO balín MADRID / COLPISA

ESPAÑA

Carlos Barba | Efe

España tiene el tercer índice de criminalidad más bajo de la UE

18 mar 2018 . Actualizado a las 10:11 h.

Pierre Bodein, de 70 años, fue el primer condenado en Francia a la cadena perpetua revisable, en el 2007. Acusado del asesinato de una mujer y de dos niñas, a las que violó previamente, en la región de Alsacia tres años antes, el tribunal le impuso la máxima pena por estos crímenes, 26 años de prisión, al tratarse además de un reincidente que ya había cumplido condena por otras agresiones sexuales. La defensa de Bodein recurrió la perpetuidad de su «inhumano» castigo ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH). Pero la corte con sede en Estrasburgo ratificó en el 2014 por unanimidad la pena, porque el derecho francés «ofrece una posibilidad de reexaminar las sentencias de cadena perpetua» y, por lo tanto, no violaba la Convención de Derechos Humanos, que prohíbe los tratos degradantes y protege como fin la resocialización del reo.

En el caso de Bodein, los magistrados justificaron que la sentencia del tribunal francés incluía la revisión de la condena en el 2034, cuando tuviera 86 años, y que podría lograr la libertad condicional.

La decisión del TEDH supuso un espaldarazo a la aplicación de esta figura punitiva en la mayoría de los países europeos donde existe, y avaló los planes del Ministerio de Justicia español para introducirla en el Código Penal, lo que hizo en marzo del 2015. Entró en vigor el 1 de julio siguiente. El objetivo era dar respuesta a una «demanda social» para ocho delitos muy graves, pese a que España cuenta con el tercer índice de criminalidad más bajo de la UE, tras Portugal y Grecia, y la segunda tasa más baja de homicidios, tras Austria, según Eurostat.