Demasiados Gabriel en el recuerdo

La crónica negra de infanticidios es tan extensa... Ahí están Asunta Basterra, las niñas de Alcácer, los hermanos Bretón...


redacción / la voz, efe

Gabriel Cruz es el último de una tristemente larga lista de menores cuyas desapariciones rompieron el alma de España. Muchas familias pudieron recuperar sus cadáveres y enterrarlos. Pero otras muchas, aún no. Como la de Yéremi Vargas, el niño canario de 7 años que desapareció en marzo del 2007. La Guardia Civil lo sigue buscando, pese a que el juzgado que instruía la causa decidió archivar las diligencias abiertas sobre el principal sospechoso, Antonio Ojeda, El Rubio.

Asunta Basterra sí apareció. El crimen que aún conmociona a los gallegos ocurrió hace ya cinco años, cuando los padres adoptivos de la pequeña de 12 años denunciaron su desaparición. Finalmente ambos fueron condenados, en noviembre del 2015, por la Audiencia Provincial de A Coruña a dieciocho años de prisión por asesinato, con la agravante de parentesco. Nunca se conocerán los motivos (si es que los hay) que movieron a Rosario Porto y a Alfonso Basterra a quitarle la vida a su hija.

Tras Asunta, otros tres niños murieron de forma violenta en Galicia. Las hermanas Amaia, de cuatro años, y Candela, de nueve, fueron asesinadas con una sierra radial en Moraña el 31 de julio del 2015 por su propio padre, primer condenado en España a prisión permanente revisable. El Día de la Madre del pasado año moría Javier, de once años y vecino del barrio coruñés de Labañou. Su padre confesó que lo había matado en un monte de Oza-Cesuras.

También en A Coruña, unos años antes, en el 2011, fueron asesinados dos gemelos por el novio de la madre; fue condenado a 20 años de prisión.

La pequeña Erika tenía cuatro cuando su cadáver fue localizado en un camión de la basura en mayo del 2003, en O Carballiño. Tres años después, la Audiencia Provincial de Ourense condenó a la madre de la pequeña a 36 años de cárcel (luego rebajados a 21) y a su excompañero sentimental a 34, por delitos de maltrato continuado y, en el caso del segundo, por agresión sexual.

Terrible fue también el caso de los hermanos Bretón, de 2 y 6 años, asesinados de una forma brutal por su padre en el 2011. José Bretón fue condenado a 40 años de cárcel. Análisis antropológicos demostraron que fueron quemados en una finca del padre. Al parecer, lo hizo para vengarse de su exmujer, que se había separado de él. Famoso fue también el caso de Mari Luz Cortés, de 5 años, cuyo cuerpo apareció flotando en la ría de Huelva. Por el crimen fueron condenados Santiago del Valle, a 22 años de prisión, y su hermana Rosa, a 9. El padre de Mari Luz, Juan José Cortés, es un activo defensor de la prisión permanente revisable, que ahora la oposición pretende derogar.

En esta trágica crónica de infanticidios ocupa un lugar destacado, por su impacto, Alcácer. Han pasado 26 años, pero Miriam, Toñi y Desiré sigue en el recuerdo de media España. Las tres fueron secuestradas, violadas, torturadas y asesinadas. El considerado como presunto autor material del crimen Antonio Anglés está huido. Su cómplice, Miguel Ricart, fue condenado a 120 años; ya está en libertad.

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