Demasiados Gabriel en el recuerdo

f. f. REDACCIÓN / LA VOZ, EFE

ESPAÑA

La crónica negra de infanticidios es tan extensa... Ahí están Asunta Basterra, las niñas de Alcácer, los hermanos Bretón...

12 mar 2018 . Actualizado a las 10:37 h.

Gabriel Cruz es el último de una tristemente larga lista de menores cuyas desapariciones rompieron el alma de España. Muchas familias pudieron recuperar sus cadáveres y enterrarlos. Pero otras muchas, aún no. Como la de Yéremi Vargas, el niño canario de 7 años que desapareció en marzo del 2007. La Guardia Civil lo sigue buscando, pese a que el juzgado que instruía la causa decidió archivar las diligencias abiertas sobre el principal sospechoso, Antonio Ojeda, El Rubio.

Asunta Basterra sí apareció. El crimen que aún conmociona a los gallegos ocurrió hace ya cinco años, cuando los padres adoptivos de la pequeña de 12 años denunciaron su desaparición. Finalmente ambos fueron condenados, en noviembre del 2015, por la Audiencia Provincial de A Coruña a dieciocho años de prisión por asesinato, con la agravante de parentesco. Nunca se conocerán los motivos (si es que los hay) que movieron a Rosario Porto y a Alfonso Basterra a quitarle la vida a su hija.

Tras Asunta, otros tres niños murieron de forma violenta en Galicia. Las hermanas Amaia, de cuatro años, y Candela, de nueve, fueron asesinadas con una sierra radial en Moraña el 31 de julio del 2015 por su propio padre, primer condenado en España a prisión permanente revisable. El Día de la Madre del pasado año moría Javier, de once años y vecino del barrio coruñés de Labañou. Su padre confesó que lo había matado en un monte de Oza-Cesuras.