Luis De La Corte Ibáñez: «Otro 11M no es descartable en España ni en ningún país europeo»

Después de 14 años, la amenaza sigue presente, como demostraron los atentados de Barcelona y Cambrils


Director del área de Estudios Estratégicos e Inteligencia del Instituto de Ciencias Forenses y de la Seguridad de la Universidad Autónoma de Madrid, Luis de la Corte Ibáñez es uno de los mayores expertos en terrorismo yihadista, autor de libros como La lógica del terrorismo y La yihad terrorista, este último escrito junto a Javier Jordán. Cuando se cumplen 14 años del atentado más devastador cometido en España, analiza su impacto y considera que no es descartable que pueda repetirse.

-¿Qué lecciones hemos extraído de los atentados del 11M?

-El del 11M fue el primer gran atentado yihadista perpetrado en territorio europeo. Por tanto, la primera lección que se pudo extraer es que la motivación destructiva de Al Qaida y sus llamamientos a hacer la yihad contra Occidente entrañaban un riesgo auténtico para Europa, y no solo para Estados Unidos, como quizá se había preferido pensar en los años que siguieron a los atentados de Nueva York y Washington del 2001. La segunda es que los sistemas de seguridad español y europeos, como se volvió a comprobar al año siguiente en Londres, no habían adoptado los cambios necesarios para hacer frente a la amenaza yihadista tras el 11S. Y la tercera, que las consecuencias de la penetración de elementos yihadistas, que había empezado en Europa en la década anterior, no siempre son inmediatas y que, tarde o temprano, pueden plantear graves problemas de seguridad. Así, las investigaciones sobre la red del 11M revelaron que su origen estaba relacionada con una célula de Al Qaida establecida en los años 90.

-Tras el 11M hubo más de trece años sin atentados yihadistas en España, pero esa racha se quebró con los ataques en Barcelona y Cambrils. ¿Cómo lo valora?

-En realidad, un cierto espejismo se había ido extendiendo debido a que desde el 2004 no se había materializado ningún otro atentado, pero eso no significaba que el riesgo hubiera desaparecido. Hubo varios planes terroristas que se detectaron a tiempo. Como no se consumaban, se tendió a pensar que como a España ya le había tocado y las cosas habían cambiado no le iba a tocar otra vez. Además, aún estaba bastante extendida una idea equivocada, según la cual los atentados del 11M fueron única y exclusivamente una consecuencia del apoyo español a la guerra de Irak, lo que no era cierto. Lo que ponen de manifiesto los atentados de agosto del año pasado es que ningún país de Europa está libre de la amenaza y que esta tiene una naturaleza diversa y cambiante. Así, la célula yihadista tenía características distintas a las de otras que habían sido desmanteladas en los últimos años.

-En esos atentados se constató la descoordinación entre las fuerzas de seguridad y de inteligencia. ¿Se pudieron evitar?

-La respuesta más honesta es que no lo podemos saber. Es evidente que hubo errores de coordinación, alertas e indicios que no se investigaron lo suficiente. Ahora bien, si no hubiera sido así, no es seguro que se hubiera podido identificar a tiempo quiénes eran todos los componentes de la célula, qué estaban planeando exactamente hacer y cuándo, dónde y cómo lo iban a hacer. Siempre que se produce un atentado, sobre todo si se descubre que ha habido informaciones no suficientemente analizadas, valoraciones que han subestimado el riesgo o descoordinación, la conclusión inmediata y apresurada que se saca es que se podía haber evitado.

-¿Con los datos que tenemos ahora y, tras saber los planes que tenían los terroristas de Barcelona, cree que es posible otro 11M?

-No es descartable en España ni en cualquier otro país europeo. En términos generales, después del 2004 la política antiterrorista en España ha sido bastante eficaz y muy orientada a la prevención, quizá más que en otros países de nuestro entorno. Así que puede haber otros atentados, porque se pueden hacer las cosas muy bien y aun así no detectar a tiempo una trama concreta. Pero creo que la probabilidad no es alta si hablamos de un 11M, ya que fue una operación relativamente sofisticada y cuanto más sofisticado es un plan de atentado más difícil es que su preparación o ejecución no dé lugar a errores. El ataque de Barcelona parece que se improvisó como alternativa a un plan inicial más sofisticado y letal que no pudo llevarse a cabo por un accidente con los materiales explosivos acumulados. Por desgracia, cometer un atentado como el de las Ramblas no es difícil, cualquiera puede coger un vehículo y atropellar a gente.

«El Estado Islámico es una organización viva y activa»

De la Corte destaca que «España puede estar en los primeros puestos en Europa respecto al riesgo de sufrir nuevos atentados yihadistas, por su especial simbolismo (Al Andalus) derivado de nuestra historia, que la propaganda yihadista no se cansa de recordar».

-Tras la derrota del Estado Islámico en Siria e Irak, ¿hay más riesgo de atentados en Europa por la vuelta de los combatientes?

-El EI no ha sido totalmente derrotado, ha perdido el control territorial que mantenía desde hacía dos años y medio, pero es una organización viva y activa. El problema de los retornados es real y preocupante. No obstante, hay que advertir que es imposible que vuelvan todos los que se fueron, porque muchos han muerto y otros han sido detenidos y, además, en estos años se ha ido acumulando información que puede ayudar a detectar a esos retornados. Eso reduce el porcentaje de personas que representan un riesgo. Ahora bien, que en los últimos cinco meses no haya habido ningún atentado de gravedad en Europa no significa que no pueda haber nuevos ataques en los próximos meses. No hay ninguna razón para pensar que las dinámicas de radicalización y reclutamiento se hayan interrumpido. Parece, más bien, que la eficacia de las fuerzas y cuerpos de seguridad y los servicios de inteligencia ha ido in crescendo y han superado la situación de absoluta saturación a la que se han visto abocadas en los últimos tres años, debido a la necesidad de hacer seguimientos a demasiados sospechosos, agravada por la falta de colaboración de algunos países, la porosidad de la frontera turca con Siria y la falta de información fiable. Pero aún es pronto para echar las campanas al vuelo y afirmar que, como el EI ha perdido el territorio y su imagen ha sufrido un enorme golpe, el problema ha desaparecido. Ya hemos oído cosas parecidas antes y no hay que olvidar que los yihadistas tienen una perspectiva a muy largo plazo que no se ajusta a la que tenemos en Occidente.

Desmontada la teoría de la conspiración: autoría yihadista y Azizi como cerebro

Catorce años después del atentado que causó 193 muertos, según la cifra oficial definitiva, las teorías de la conspiración que negaban la autoría intelectual yihadista o señalaban la participación de otros actores en el 11M han decaído. Los llamados conspiranoicos llegaron a implicar a ETA, los servicios de inteligencia marroquíes o incluso al PSOE, incidiendo en los presuntos «agujeros negros» de la investigación. De la Corte explica que «por mucho que se haya investigado, no hay ningún atentado que no deje lagunas, como algunos perpetrados por ETA o el mismo 11S, hay detalles que no se van a conocer nunca». Pero señala que «no hay un solo indicio fiable que sustente la teoría de que la autoría podía no ser yihadista, como dictaron algunas de las primeras reacciones en medio de las horas de caos e incertidumbre que siguieron a los atentados». Considera que «eso quedó absolutamente refutado en el proceso de investigación que dio lugar a los juicios, así como en una exhaustiva investigación desarrollada por el profesor Fernando Reinares». De la Corte, al igual que la práctica totalidad de los investigadores que han estudiado el 11M con rigor, no tienen dudas. La conclusión es clara: «El atentado fue yihadista, los responsables fueron individuos que llevaban tiempo viviendo en España y formaban parte de una serie de redes que se habían creado a partir de la primera célula de Al Qaida, y también hubo participación de yihadistas que residían en otros países». «Esto quedó perfectamente aclarado», concluye.

Venganza

En su libro ¡Matadlos! Quién estuvo detrás del 11-M y por qué se atentó en España, Fernando Reinares concluyó que los atentados fueron ideados a finales del 2001 como venganza por el desmantelamiento de la célula de Al Qaida que se había establecido siete años antes en España y que fueron los propios líderes de la organización que comandaba Bin Laden quienes asumieron esos planes terroristas en el 2003. Incluso señala a Amer Azizi como el cerebro del 11M. Según Reinares, Azizi, que formaba parte de la célula de Abu Dadáh desmantelada en el 2001 en la operación Dátil, fue quien adoptó la decisión de atentar en España y consiguió que el directorio de Al Qaida asumiera y apoyase su plan de venganza, al coincidir con la estrategia general de la organización yihadista en el contexto de la guerra de Irak.

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