Puigdemont aviva la amenaza de elecciones

Abandonado también por Clara Ponsatí, que deja Bruselas para irse a Escocia, el expresidente acusa al juez Llarena de usurpar la función del Parlamento y habla de volver a las urnas


Colpisa

Casi tres meses después de las elecciones, Cataluña sigue empantanada en la elección del presidente de la Generalitat. Roger Torrent ha aplazado ya dos plenos de investidura (el de Puigdemont y el de Jordi Sànchez) y si el independentismo pierde la jugada del Tribunal de Estrasburgo, el presidente de la Cámara catalana tendrá que iniciar una nueva ronda de contactos para proponer a un candidato, en este caso todo apunta a Jordi Turull, diputado de JxCat y exconsejero de la Presidencia en la anterior legislatura.

Turull estuvo en prisión preventiva por la macrocausa del 1-O y podría ser inhabilitado. Su presidencia podría ser transitoria. Y, como Sànchez, puede sufrir un doble veto: el judicial, si es condenado, y también el de la CUP, que insiste en que hasta la fecha no ha debatido sobre nombres y que el problema es que el programa que proponen JxCat y ERC no le parece suficientemente rupturista. Tras las últimas modificaciones, que plantean un proceso constituyente, una voluntad de avanzar hacia la república y una multiconsulta, ya no dice que es autonomista, pero sigue sin avalarlo. La asamblea de la CUP se reúne el sábado que viene. El problema que tiene Turull es que JxCat y ERC no pueden radicalizar aún más el programa de gobierno, porque el juez podría pedir su reingreso ante el riesgo de reincidencia, el mismo argumento que ha utilizado para denegar el permiso a Sànchez, pues cree que persiste la voluntad de implementar la república.

Este doble veto bloquea el tablero catalán y agita el fantasma de una repetición electoral. El propio expresidente de la Generalitat afirmó el viernes que ir a nuevas elecciones no supondría «ninguna tragedia». En la misma línea, la CUP dijo hace una semana que repetir comicios «no es la peor de las alternativas».

Recelos entre los secesionistas

El caso es que JxCat, ERC y la CUP trabajan para llegar a un acuerdo, pero al mismo tiempo siguen marcándose de cerca, hay más recelos que nunca y cada uno hace la guerra por su cuenta. Esquerra busca una alianza de izquierdas, más allá del frente secesionista, que intenta mantener la cohesión más bien por inercia porque el proceso ya ha fracasado y ninguna de las partes se pone de acuerdo sobre cómo reconducir la situación. ERC y el PDECat desearían un aterrizaje realista, pero Puigdemont y la CUP impiden de momento este viraje.

El expresidente de la Generalitat tocó ayer a rebato, lanzó una llamada a la unidad y pidió «generosidad» al independentismo para no volver «al autonomismo trasnochado». Pero Puigdemont tiene cada vez menos aliados. Hasta ahora mantenía un núcleo duro de fieles, pero ni siquiera este frente se ha mantenido monolítico. Se vio obligado a renunciar a la candidatura a la presidencia por las presiones de ERC, del PDECat y también de los suyos y ayer vio como una de sus fieles, la exconsejera Clara Ponsatí, anunció que abandona su «exilio» belga, para instalarse en Escocia, donde ya daba clases en la Universidad de Saint Andrews antes de incorporarse al Ejecutivo catalán.

En una intervención por videoconferencia ante los diputados de Junts per Catalunya; Puigdemont fue muy duro con el magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena, al que acusó de «usurpar la función que en democracia tiene el Parlamento», es decir, de cargarse la separación de poderes. «¿Es más importante un juez que más de dos millones de catalanes?», preguntó. «¿Es un juez el que debe decidir si Jordi Sànchez puede ser o no investido por un Parlamento escogido de manera libre? ¿De qué democracia estamos hablando?», insistió. Puigdemont cuestionó la utilidad de las elecciones del 21D. Y en la línea euroescéptica que adoptó durante la campaña arremetió contra las instituciones europeas. «¿Hasta cuándo durará esto en Europa? ¿Por qué no hay una respuesta política?», cuestionó sobre el veto del Supremo a Sànchez. Puigdemont anunció hace una semana que si no se permitía la investidura de Sànchez, Cataluña estaba abocada a elecciones.

Santi Vila: «La sociedad está conmovida por todo este despropósito»

C.R.

El consejero catalán que dimitió antes de que se aprobara la declaración de independencia siempre fue un verso libre durante los gobiernos de Artur Mas y Carles Puigdemont

Santi Vila (Granollers, 1973) siempre fue un verso libre durante los gobiernos de Artur Mas y Carles Puigdemont. Como consejero de Territorio, luego Cultura y más tarde Empresa, representó al sector moderado, que buscaba el entendimiento. Como amigo, intentó influir sobre Puigdemont. Dimitió un día antes de la declaración unilateral.

-¿Puigdemont es un héroe o un traidor?

-En aquellos meses tan difíciles (septiembre y octubre del año pasado), todos tuvimos momentos acelerados y momentos de vuelo gallináceo. Una cosa queda clara de todo este proceso y es que deberíamos erradicar del debate político este tipo de términos.

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
5 votos
Comentarios

Puigdemont aviva la amenaza de elecciones