Camps atribuye la llegada de El Bigotes a Valencia a una decisión de Zaplana


Madrid / Colpisa

Francisco Camps, expresidente de la Generalitat valenciana entre el 2003 y el 2011, pisó ayer por vez primera la Audiencia Nacional para declarar como testigo en el juicio por la presunta financiación irregular del PP de la Comunidad Valenciana (PPCV), que él mismo presidió durante nueve años, la época dorada de la formación regional. Su presencia fue pedida por la defensa de Vicente Rambla, quien fuera su mano derecha en el Gobierno autonómico.

Como era de esperar, Camps negó la mayor ante el juez José María Vázquez Honrubia y se sacudió las acusaciones de que él y Juan Cotino, expresidente de las Cortes valencianas, controlaban la financiación irregular del partido y ordenaban el sistema de pagos electorales por parte de los empresarios contratistas arrepentidos. «Jamás habría permitido un sistema de pagos así, jamás, nunca», resumió a preguntas de la fiscala anticorrupción.

De forma previa, Camps abundó a la defensa de Rambla que era el secretario general el responsable de la contabilidad del PPCV, es decir, su otrora amigo Costa, el arrepentido para quien la Fiscalía reclama siete años y nueve meses de prisión. «Era el máximo responsable; orgánicamente es el que mantiene la vida económica del partido. No despaché con él cuestiones económicas», dijo.

En su condición de testigo y con obligación de decir la verdad, Camps acotó muy bien sus respuestas porque la Fiscalía estuvo especialmente expectante ante cualquier renuncio. La razón es que, un día después de declarar Costa, Anticorrupción anunció que decidirá si investiga a Camps por presunta malversación una vez que concluya la prueba testifical y documental propuesta por las partes. Solo sería por este delito, porque el expresidente no ha sido acusado en ningún momento en esta pieza del caso Gürtel, por lo que los delitos que ahora se juzgan -falsedad documental y delito electoral- estarían prescritos para él. En cambio, sí seguiría vigente la malversación por la campaña electoral del 2008, en el caso de que los empresarios arrepentidos admitieran que a cambio de hacer pagos en B al PP valenciano recibieron contratos amañados por parte de la Generalitat.

La testifical de Camps sí tuvo ayer un momento especial que hizo revivir en la sala de vistas los fantasmas del pasado del PPCV, la lucha interna con Eduardo Zaplana por el control del partido. Dijo al juez, y luego a los periodistas tras concluir el interrogatorio, que fue Zaplana y no Alejandro Agag, yerno de José María Aznar, quien envió al responsable de la Gürtel en esa comunidad, Álvaro Pérez el Bigotes, para organizar actos electorales del PP y que «ya se quedó allí en Valencia». «Me lo enviaron desde Madrid. El presidente del partido (en Valencia) dijo que esta persona es la que se encargaría de los temas de organización de los actos, de entarimados y todo ese lío», añadió Camps, quien dijo sentirse «enfadadísimo» con Álvaro Pérez «por el follón que ha organizado con el partido».

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