Torrent propone a Jordi Sànchez pese a que carece de los apoyos suficientes

Pospone la convocatoria de la investidura para dar tiempo al secesionismo a negociar

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Barcelona / Colpisa

Después de aplazar la elección de Carles Puigdemont el pasado 30 de enero, el presidente de la Cámara catalana, Roger Torrent, completó este lunes la segunda ronda de contactos de la legislatura con vistas a proponer un candidato a la investidura. Y este será finalmente Jordi Sànchez. Torrent se reunió con los siete grupos con representación en el Parlamento y después oficializó la candidatura del expresidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y número dos de Junts per Catalunya (JxCat). El siguiente paso del presidente de la Cámara será convocar un pleno de investidura, que previsiblemente se celebrará la semana que viene. Pero Sànchez difícilmente saldrá elegido jefe del Ejecutivo catalán en esa sesión, que puede que ni siquiera llegue a celebrarse. La decisión está en manos del juez del Tribunal Supremo Pablo Llanera, que debe autorizar su salida de prisión para que pueda estar presente en la votación, tal y como exige el reglamento del Parlamento autonómico. Y aunque Llarena dé el visto bueno, algo que podría suceder de acuerdo al precedente del caso Yoldi (1987), el expresidente de la ANC no contaría a priori con los apoyos necesarios para sacar adelante la investidura. De confirmarse los pronósticos se daría un intento fallido que, eso sí, activaría la cuenta atrás de dos meses que contempla la ley para que las fuerzas políticas puedan buscar otro candidato antes de la convocatoria automática de nuevas elecciones.

La ronda de contactos, en cualquier caso, sí ha obligado a los grupos secesionistas a intensificar las negociaciones. Después de días de fuerte tensión, con cruces de reproches muy elevados de tono, JxCat y Esquerra anunciaron este lunes que han llegado a un «preacuerdo» para investir a Sànchez, recuperar las instituciones y poner fin al 155. Si este preacuerdo no tiene aún la categoría de pacto de legislatura, según expresaron por separado Marta Rovira (ERC) y Elsa Artadi (JxCat), es porque sus formaciones no han podido todavía firmarlo. Aun así, ambas fuerzas se mostraron confiadas en que el acuerdo global se presentará esta semana.

Rectificación

Esquerra rechazó en un primer momento la candidatura de Sànchez, pero finalmente ha accedido a dar su apoyo al exlíder de la ANC. Es más bien un brindis al sol, un gesto de buena voluntad con sus socios, porque son conscientes de que Sánchez tiene solo 64 votos seguros, los de JxCat y ERC, y la mayoría absoluta está en 68. La CUP insistió este lunes en cerrar la puerta a la investidura de cualquier candidato que le pongan sobre la mesa, si Esquerra y neoconvergentes no son capaces de presentar un programa de gobierno republicano, que apueste por la desobediencia y la unilateralidad. Desde JxCat se mostraron optimistas porque el preacuerdo contempla, según Artadi, «construir la república» y sitúa el proceso constituyente en un punto central, por lo que a su juicio hay elementos de consenso para que los antisistema puedan sumarse. De hecho, Artadi solicitó este lunes a Torrent que aplace unos días la convocatoria del pleno para poder convencer a la CUP y que dispongan de tiempo para tomar la decisión en sus órganos internos.

A día de hoy, en primera ronda, Sánchez tendría imposible salir investido, mientras que en segunda vuelta, en la que es suficientes obtener más votos a favor que en contra, tiene alguna opción, aunque remota. El problema que tienen JxCat y ERC es que suman 66 escaños, pero dos ellos, los de Puigdemont y Toni Comín, es como si no los tuvieran porque no sirven para una votación, ya que en principio no pueden delegar su voto, como sí han podido hacerlo Oriol Junqueras y Jordi Sánchez desde prisión.

Puigdemont y Comín podrían renunciar a sus escaños, pero sería tanto como plegarse a las condiciones de la legalidad española, por lo que está descartado. Joaquim Forn, no obstante, reclamó en una entrevista que, si es «aritméticamente necesario», renuncien. La CUP, por su parte, retó a sus socios a desobedecer y permitir en la reunión de la mesa el voto delegado de ambos políticos fugados, extremo que el juez Llanera no admite y que sería motivo de una posible querella.

La última opción, la más improbable, es que busquen la abstención de los comunes, pero estos cerraron ayer la puerta, salvo que el candidato sea de Esquerra y no de Junts per Catalunya, lo cual es imposible.

Tardá la lía al proponer un acercamiento de ERC al PSC y los comunes

Joan Tardá provocó este lunes un pequeño incendio en el independentismo. El portavoz de ERC en el Congreso propuso en El Periódico un acercamiento a los comunes y al PSC, lo que le provocó un alud de críticas de buena parte de sus correligionarios, aunque su planteamiento está pensado a largo plazo. Pero sus aliados no lo vieron igual. «No hay otro socio alternativo a la CUP para formar Gobierno en Cataluña», le advirtieron desde JxCat. Los anticapitalistas acusaron al republicano de querer rescatar al autonomismo de la papelera de la historia y los socios de ERC, Demòcrates, incluso amenazaron con romper la alianza. Esquerra, en cambio, avaló la posición de su diputado en Madrid y aseguró que sus palabras son «junquerismo puro».

Mientras, los destinatarios de la oferta de mano tendida se lo tomaron con una cierta distancia, aunque agradecieron el gesto. «A buenas horas», afirmó Ada Colau, en Onda Cero. «Llega tarde, pero siempre es mejor tarde que nunca y creemos que esta es la vía», aseguró la alcaldesa de Barcelona, líder de Catalunya en Comú.

Xavier Doménech, en la misma línea, saludó el movimiento de Tardá, que «no es nuevo», según el dirigente de la izquierda alternativa, si bien a su juicio es contradictorio que Esquerra apueste al mismo tiempo por las alianzas con JxCat y la CUP, mientras se abre a la izquierda no independentista.

Más contundente fue Miquel Iceta, primer secretario del PSC. El líder socialista saludó el gesto del republicano, pero le advirtió de que solo se sentaría a hablar si ERC rectifica su actual vía rupturista. «Esquerra tiene que decidir: o defiende la república de Bruselas o la realidad de Cataluña», señaló Iceta. «O abandona la vía unilateral o no podremos explorar este camino» que propone Tardá, añadió el líder del PSC. Los socialistas precisaron no obstante que la aritmética parlamentaria es «muy dura» y un eventual tripartito de izquierdas no suma a día de hoy. «Hace falta una rectificación si se quiere nuestra colaboración», insistió. La oferta de Tardá puso de los nervios a los secesionistas, aunque horas después tanto ERC como JxCat anunciaron su preacuerdo para la investidura.

Un nuevo intento condenado al fracaso que prolongará la parálisis en Cataluña

t. n.

Según las previsiones estatutarias, el Parlamento catalán debería haber celebrado el pleno de investidura hace más de un mes. Pero más de cuatro semanas después, van ya por el segundo candidato a presidente de la Generalitat sin que haya fecha aún para el preceptivo debate. Y todo apunta a que el paso adelante dado ayer por Torrent será nuevamente estéril, porque es más que probable que el pleno, cuando lo convoque, ni siquiera llegue a celebrarse, como ocurrió a finales de enero con el aplazo sine die debate para investir a Puigdemont. Todo está en manos del Tribunal Supremo, que es el que debe autorizar la presencia del preso Jordi Sànchez en un eventual debate de investidura. El Tribunal Constitucional ya frustró en enero el intento de Puigdemont de ser reelegido al advertir que no puede haber una investidura en ausencia del candidato. Aunque, a diferencia del cabeza de lista de Junts per Catalunya, Sànchez no huyó de la Justicia, necesita de un permiso penitenciario que hasta ahora el juez Pablo Llarena la ha negado de forma sistemática. Aunque hay un precedente de un preso que fue autorizado a acudir al Parlamento para defender su investidura, el etarra Juan Carlos Yoldi en 1987, el caso de Sànchez tiene un importante matiz diferenciador. Uno de los argumentos fundamentales empleados por el juez Llarena para rechazar los recursos de los presos es la posibilidad cierta de reiteración delictiva. Y esta razón es especialmente aplicable a quien ocuparía la presidencia de la Generalitat sin haber renunciado expresamente a la vía unilateral hacia la independencia. Si así fuera, al secesionismo solo le quedarían dos opciones: proponer un tercer candidato libre de cargas judiciales, como le reclama el Gobierno, o nuevas elecciones.

Tres hijos de Pujol, en el origen del desafío secesionista

Melchor Saiz-Pardo

Asistieron a una reunión para poner en marcha la hoja de ruta independentista e informar de ello a sectores sociales afines, según documentos que trataron de quemar los Mossos

Las decenas de documentos que los Mossos d’Esquadra intentaron quemar el pasado 26 de octubre en la incineradora de San Adrià del Besós se están convirtiendo en una verdadera mina de información para los investigadores de la Policía Nacional, no solo sobre los preparativos del 1-O como esperaban, sino también de cómo se desembocó en el desafío independentista. Un documento hallado en la denominada caja 4 que los Mossos pretendía destruir cuando los antidisturbios de la Policía lo impidieron por orden de la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela apunta un dato hasta ahora inédito: que tres de los hijos del expresidente Jordi Pujol estuvieron en el germen del plan independentista que acabó con la intentona secesionista del pasado otoño.

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