Sonora bofetada de ERC a Puigdemont al vetar a Sànchez como presidenciable

Esquerra ve inviable la candidatura del expresidente de la ANC por su situación judicial


madrid / colpisa

Cuando los independentistas catalanes pensaban que habían removido el escollo más importante para empezar a gobernar, el de Carles Puigdemont, una nueva piedra en forma de candidatura de Jordi Sànchez se ha cruzado en su camino. Esquerra no acepta que el expresidente de la Asamblea Nacional Catalana sea el candidato a la investidura y propone el nombre de Oriol Junqueras porque, argumentan los republicanos, si de legitimidades se trata qué más legítimo que el vicepresidente del Ejecutivo destituido reemplace al presidente tras su renuncia. Pero Junts per Catalunya no acepta que sea Junqueras. «Esto no es Junts pel sí», soltó desde Bruselas el expresidente huido.

En el fondo subyace el desacuerdo con la estrategia de Puigdemont y JxCat de prolongar el pulso con el Gobierno de Mariano Rajoy con un candidato condenado a no ejercer el cargo por su situación judicial. Esquerra lo que quiere es gobernar cuanto antes con un presidente sin causas penales y acabar con el 155 para recuperar las instituciones autonómicas. La candidatura de Sànchez va en sentido contrario porque dilata la solución al bloqueo. Es muy improbable que el juez Llarena autorice la salida de la cárcel del expresidente de la ANC para participar en la investidura, y si lo hiciera tampoco podría ejercer el cargo desde la prisión.

Los republicanos ven en la nominación de Sànchez una maniobra de Puigdemont para hacerse desde Waterloo con los hilos de control del Gobierno de Barcelona. Pero además de los reparos políticos, Esquerra tiene cuentas particulares pendientes con Sànchez. La Asamblea Nacional Catalana hasta su llegada y bajo el liderazgo de Carme Forcadell era una organización afín a los republicanos, así como Òmnium lo era con Convergència. Pero con Sànchez dio un giro hasta convertirse en una plataforma al servicio casi exclusivo de Puigdemont.

La ANC critica a Puigdemont

Ayer la nueva dirección de la ANC destacó que la decisión de Puigdemont de renunciar a ser investido «no era lo que miles de catalanes esperaban», porque, a su juicio, hay que restituir el Gobierno legítimo y hacer prevaler la declaración de independencia. Y deploró «el espectáculo de las últimas semanas» de los partidos independentistas.

La candidatura de Jordi Sànchez, advirtió el portavoz de Esquerra, Sergi Sabrià, «rompe la línea del Gobierno legítimo» porque una vez que el expresidente ha tomado la decisión de apartarse «a quien correspondería legítimamente» la sustitución es a Junqueras. Este desacuerdo, confesó el portavoz, es una evidencia más de que el pacto entre ambas fuerzas y la CUP «aún no está cerrado».

Los anticapitalistas fijarán hoy su posición sobre el candidato en la reunión de su consejo político. Lo cierto es que Sànchez no gusta en la CUP, donde es considerado un mero portavoz de Puigdemont sin autonomía. También se recuerda su declaración ante el juez Llarena en la que renegó del procés de la pasada legislatura y se comprometió a renunciar a la vía unilateral hacia la independencia. Un veto de la CUP al candidato de Puigdemont, sumado al de Esquerra, además de ser un desaire en toda regla al expresidente huido, colocaría a las fuerzas independentistas al borde del limbo. También quedaría en evidencia el propio Sànchez, quien a través de Twitter aceptó la propuesta de Puigdemont.

La bofetada de ERC a Puigdemont sería el segundo desencuentro grave en el bloque secesionista en sus negociaciones. El primero fue por la decisión del presidente del Parlamento catalán de suspender en enero la sesión de investidura en la que Puigdemont pretendía alcanzar desde Bruselas la Presidencia de la Generalitat. El republicano Roger Torrent no quiere tener los problemas legales de su antecesora, pero aquel gesto agrió las conversaciones y abonó la desconfianza entre JxCat y Esquerra.

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La situación de bloqueo político en Cataluña y el panorama económico han copado la rueda de prensa posterior al Consejo de ministros de este viernes. Respecto al primero, el Gobierno se mantiene a la expectativa de todos los movimientos que pueda dar en falso el independentismo, con la más que probable propuesta de Jordi Sànchez como candidato a la investidura para liderar la Generalitat. El exlíder de la ANC se encuentra en prisión preventiva investigado por un delito de rebelión. «La capacidad de proponer a un candidato le corresponde al Parlamento catalán. Si ese candidato tienen un problema con la Justicia, es algo que tiene que determinar el juez. Nosotros estaremos atentos a lo que decida y seremos respetuosos con esa decisión», detalló el titular de Justicia, Rafael Catalá.

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