Jordi Sánchez ya se postula como candidato a la presidencia de la Generalitat

Su abogado avanza que pedirá permiso para que pueda asistir a la investidura: «Si después tiene que volver a la prisión, ejercerá como presidente desde Soto del Real»


Colpisa

A la espera de que Carles Puigdemont mueva ficha el panorama de la investidura sigue sin aclararse. Los secesionistas trabajan con un doble escenario. El de Bruselas, en el que el expresidente pilotaría una especie de presidencia simbólica, y el de Barcelona, donde se investirá a un presidente de la Generalitat en la Cámara catalana. Sonaba para este propósito Jordi Sánchez, pero el expresidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y actual diputado de Junts per Catalunya, encarcelado desde hace más de cuatro meses, seguía sin dar un paso adelante. Lideraba las quinielas sin haber dado su aval a ser candidato. El abogado de Sánchez, Jordi Pina, hizo ayer el movimiento que el independentismo esperaba y se ofreció a ser presidente de la Generalitat, aunque tenga que ser desde la prisión madrileña de Soto del Real y a pesar de que su elección pudiera ser impugnada. «Puede ser el presidente de la Generalitat efectivo», afirmó ayer Pina en TV3.

El abogado del dirigente nacionalista avanzó que si su cliente acaba siendo el elegido para someterse a la investidura, pedirá la libertad para él con el fin de que pueda asistir a la investidura. Y si el juez del Supremo Pablo Llanera le deniega la salida de la cárcel, demandará un permiso penitenciario para acudir al Parlament el día de la elección. «Si después tiene que volver a la prisión, ejercerá como presidente de la Generalitat desde Soto del Real», añadió.

Primer pronunciamiento

Esta es la primera vez que el entorno de Sánchez habla abiertamente de la posibilidad de que sea el próximo jefe del Ejecutivo catalán. Sánchez concurrió a las elecciones como número 2 de la lista de Puigdemont y su candidatura a la Presidencia de la Generalitat busca escenificar y mantener el enfrentamiento con el resto de España. En el caso de que Sánchez no pudiera ser investido, como de momento no ha podido serlo Puigdemont, el testigo sería recogido por Jordi Turull. Y si el convergente también tuviera que apartarse por la causa que tiene abierta, la tercera en discordia sería Elsa Artadi.

Puigdemont, en cualquier caso, sigue sin enseñar sus cartas. El expresidente de la Generalitat tiene la sartén por el mango y, hasta que no se pronuncie, JxCat y Esquerra no podrán cerrar un acuerdo que ambas fuerzas coinciden en que puede anunciarse esta semana.

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