Ciudadanos y Podemos, cuando se mezclan el agua y el aceite

Francisco Balado Fontenla
Fran Balado MADRID | LA VOZ

ESPAÑA

Mariscal | EFE

Las dos formaciones más antagónicas de la Cámara confirman su buena sintonía al coordinar acciones conjuntas para apretar al Gobierno

21 feb 2018 . Actualizado a las 11:10 h.

Podemos y Ciudadanos son el agua y el aceite. Siempre lo han sido. Los vetos del uno sobre el otro y del otro sobre el uno han evitado que pudieran materializarse un buen número de acuerdos a lo largo de la legislatura. Y no solo a nivel nacional, sino que esta enemistad se ha trasladado a todos los ámbitos de la política española. El último ejemplo, en Cataluña. Podemos garantizó por activa y por pasiva que jamás facilitarían la investidura de un candidato de C’s. Sin embargo, parece que algo ha cambiado en los últimos tiempos.

Representantes de las formaciones morada y naranja mantuvieron recientemente un encuentro con la reforma del sistema electoral como pretexto. Se percibió muy buena sintonía. Tanto unos como otros se sienten perjudicados por el actual modelo, por lo que tratan de impulsar un cambio que les conceda una mayor presencia en el Parlamento. Desde entonces, los habituales y furibundos ataques que se cruzan unos y otros -Rivera acusó a Iglesias de preferir apoyar a los «verdugos» antes que a las víctimas, o Podemos ubicó a Ciudadanos en el mismo bloque de «ultraderecha con VOX y Falange»-, han dado paso a un período de paz, que incluso podría calificarse de colaboración.

El pasado lunes ambos partidos ejecutaron una acción coordinada al retirar sus dos preguntas de la sesión de control al Gobierno de esta semana en las que cuestionaban al Ejecutivo por la reforma electoral. El secretario general de C’s, José María Villegas, anuló su pregunta a la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, en la que le cuestionaba acerca del compromiso asumido en el pacto de investidura para impulsar dicha reforma.

Lo mismo en el grupo parlamentario de Unidos Podemos. El diputado Txema Guijarro había registrado una pregunta a Sáenz de Santamaría para conocer si considera adecuado que al PP le cueste cada escaño una media de 57.965 votos, mientras a Podemos le hacen falta 71.665 papeletas y, preocupándose por su nuevo socio, a Ciudadanos 98.174 sufragios. Guijarro también retiró el lunes su cuestión.

Pero además de coincidir en la anulación de estas preguntas, durante la sesión de control de este miércoles se dio la circunstancia de que tanto Podemos como Ciudadanos coincidieron en el tema de sus primeras cuestiones: los Presupuestos.

Rajoy pide el apoyo de Iglesias

Y dado que con esta alianza morada y naranja parece que han saltado por los aires todas las barreras mentales de la diplomacia parlamentaria, Rajoy se atrevió a buscar el más difícil todavía: la unión de PP y Podemos. Aunque en este caso de forma irónica. Entre risas de buena parte del Hemiciclo, el presidente del Gobierno invitó a Pablo Iglesias a que se sumase junto a su grupo parlamentario a respaldar los Presupuestos Generales del Estado para el año 2018. Fue la respuesta del titular del Ejecutivo a la pregunta formulada por el secretario general de Podemos en la sesión de control al Gobierno, en la que le cuestionó por las cuentas de este año, recordándole que su presentación y posterior debate en la Cámara constituye una obligación constitucional. «Le tengo que pedir que hagan sus deberes. Es su obligación. Les pagan por ello. Sospecho que se quieren escaquear, y eso indica que tenemos un gobierno ilegal», criticó el dirigente de la formación morada.

Iglesias entrelazó la cuestión presupuestaria con su tema favorito: la corrupción. «La situación de las cuentas de los españoles es lo que más les interesa a los españoles. Yo sospecho que a ustedes les interesan otras cuentas, como las del señor Bárcenas. Mientras ustedes estén en libertad, vengan a dar la cara y hagan su trabajo», insistió Iglesias.

Rajoy repitió que su grupo parlamentario continuará buscando apoyos para aprobar las cuentas, pero envió un mensaje de tranquilidad al recordar que el techo de gasto ya fue aprobado el pasado junio, y que por tanto no existe ningún motivo para preocuparse.

Además, cabe recordar que Montoro deslizó la pasada semana que podría acabar la legislatura sin la aprobación de unos nuevos Presupuestos, simplemente a golpe de decreto ley. El ministro de Hacienda también fue uno de los miembros del Ejecutivo cuestionados este miércoles en el Congreso. En este caso, a cargo de Ciudadanos. Villegas, al cambiar la pregunta de su grupo, exigió al Gobierno que presentasen unas cuentas a debate. Montoro le recordó que el pasado curso contaron con su apoyo, y se preguntó qué es lo que había cambiado «desde enero» para que sea Ciudadanos «el que tenga más reparo para llevar adelante los Presupuestos». Villegas respondió que lo único que había cambiado para que su grupo abrazase la postura opuesta fue el acuerdo «del cuponazo» con el PNV. Pero la pregunta de Montoro era retórica, ya que al incluir ese «desde enero» también incluía la respuesta.

Desde la celebración de las elecciones catalanas el pasado 21 de diciembre, en donde quedó constatado que Ciudadanos podía suponer una gran amenaza al PP en el electorado de centro derecha, las relaciones entre los dos partidos han dado un importante giro, pasando de ser aliados a grandes rivales.