ERC da un ultimátum a Puigdemont para que se aparte de la investidura

Una delegación de Esquerra viaja a Bruselas para acordar una salida con el expresidente


Colpisa / madrid

Esquerra se ha cansado del juego de medias verdades y conceptos vagos y envió este domingo una delegación a Bruselas para reunirse con Carles Puigdemont y pactar una investidura «efectiva» del presidente de la Generalitat. Un camino que requiere sí o sí que el líder de Junts per Catalunya dé un paso al costado y permita que otro dirigente de su formación sea el candidato. Puigdemont, después de dar signos de que arrojaba la toalla en los mensajes enviados a Toni Comín, se ha rehecho y promete «no desfallecer».

Los republicanos esperaban que el aplazamiento del debate de investidura fuera una señal inequívoca a JxCat de que debía cambiar de candidato, pero sus cálculos fallaron. Puigdemont, que sabe que se la juega ahora o nunca, se niega a ser historia. La merma de los apoyos no ha desanimado al expresidente catalán y su núcleo duro, y Esquerra no se atreve a lanzar una ofensiva nítida porque se arriesga a que la maldigan con el sambenito de traidora a la independencia. Se trata de un paradójico cambio de papeles, porque los republicanos tildaron a Puigdemont de traidor cuando el pasado 26 de octubre amagó con una convocatoria de elecciones sin declarar la república -«155 monedas de plata», escribió el diputado de ERC Gabriel Rufián-. Ahora la situación ha dado la vuelta.

Esquerra no tiene esas urgencias. Con Oriol Junqueras en prisión y buena parte de sus líderes a la espera de juicio, su intención es empezar a gobernar, normalizar las relaciones con el Gobierno central y acumular fuerzas para que el movimiento secesionista pase del 47 % de los votos para alcanzar porcentajes mayoritarios.

En ese terreno de juego, Esquerra envió este domingo a Bruselas una delegación rodeada de misterio. El partido no quiso desvelar los nombres de los que viajaron, aunque algunas fuentes apuntaron que la misión está formada por cargos de peso, pero sin una gran relevancia pública, como Pere Aragonés, exsecretario de Economía y hombre de confianza de Junqueras, y Jordi Bacardit, jefe de gabinete de la secretaria general, Marta Rovira. La idea, señalaron en el partido republicano, es «negociar la manera de hacer posible una investidura efectiva que permita recuperar las instituciones». También quieren conocer «la fórmula» que dice tener Junts per Catalunya para que elevar a Puigdemont a la presidencia no tenga consecuencias penales a pesar de las taxativas advertencias del Tribunal Constitucional. «¿Cuántos presos valen un no presidente? ¿Cuántos procesos judiciales más tenemos que abrir sabiendo cómo es el Estado?», se preguntó este domingo el exconsejero y diputado de Esquerra Ernest Maragall.

Recuperar las instituciones

Unos interrogantes que muestran la tensión entre Junts per Catalunya y Esquerra, pero que no han impedido que los contactos entre ambas formaciones para encontrar una salida al bloqueo sean constantes. «La predisposición de ERC para llegar a un acuerdo y recuperar cuanto antes las instituciones es y será total», insistieron fuentes de ese partido. Se trata, añadieron, de buscar una salida airosa a Puigdemont, mantener la unidad independentista y empezar a gobernar. Rufián volvió a apostar este domingo por la fórmula del «Gobierno legítimo» en Bruselas y otro «ejecutivo» en Barcelona, una salida que no gusta en JxCat.

El consenso de que el expresidente de la Generalitat no va a ser investido es, sin embargo, amplio dentro de los secesionistas y alcanza incluso a sectores de Junts per Catalunya, aunque no lo verbalicen. Los apoyos de Puigdemont menguan y su guardia pretoriana se ha reducido a los 22 diputados independientes que incluyó en las listas de Junts per Catalunya, aunque continúa disfrutando de un amplio respaldo entre los alcaldes y concejales y, sobre todo, dentro del independentismo de a pie, para el que se ha convertido en un símbolo. En su partido, el PDECat, sin embargo, se ha impuesto la línea posibilista que ahora abrazan Artur Mas y la coordinadora de la formación, Marta Pascal.

El Gobierno exige un candidato en Cataluña que se muestre dispuesto a «cumplir la ley»

Mariano Rajoy reclamó a las fuerzas independentistas que intenten «entender» la situación que «ellos mismos han generado» y busquen un candidato a la investidura dispuesto a «cumplir la ley». Cataluña, prosiguió, necesita un gobernante distinto a Carles Puigdemont, «que vea las cosas de otra manera» y acepte la legalidad.

El presidente del Gobierno defendió este domingo durante un acto de su partido en Córdoba que tuvo que adoptar «decisiones difíciles» ante el desafío soberanista y que han tenido «coste electoral» para el PP catalán. Pero se mostró orgulloso de haber tomado esas medidas porque nadie podrá decir que han aceptado «el chantaje en Cataluña», y subrayó que esa opinión no es solo suya. La comparte, dijo, «el propio Puigdemont», en referencia a los mensajes del expresidente de la Generalitat que ponen de manifiesto que reconoce que la estrategia de la Moncloa se había impuesto. Rajoy sacó pecho por la aplicación del artículo 155 a la Generalitat el mismo día que se cumplen cien días de la activación de ese resorte legal.

C's denuncia una «parálisis»

El PP busca marcar territorio frente a Ciudadanos, al que acusa de intentar colgarse todas las medallas. En la formación naranja, su secretario de comunicación, Fernando de Páramo, exigió este domingo que «alguien de los suyos» diga al expresidente catalán Carles Puigdemont que «la partida se ha acabado», tras advertir que el proceso no solo ha «roto» la sociedad catalana, sino también al independentismo.

En declaraciones a la prensa, De Páramo mostró su preocupación por la «parálisis» que sufre la política catalana, que sigue sin poder investir un presidente, algo que considera «vergonzoso».

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