El largo camino de Ciudadanos para consolidar su victoria en Cataluña

Su principal escollo es su falta de experiencia, lo que lastra la credibilidad de su discurso y genera dudas en sus potenciales votantes


Madrid / Colpisa

Sin ninguna posibilidad de formar Gobierno en Cataluña y sacar a los independentistas del Palau de la Generalitat, la agridulce victoria de Inés Arrimadas el 21D ha dado alas a Ciudadanos en toda España. Las últimas encuestas le otorgan una subida en todos los territorios, una tendencia que contrasta con el desgaste del PP, el PSOE, que sigue sin cuajar, y Podemos, en plena caída libre. Algún sondeo incluso sitúa a Ciudadanos como la fuerza más votada en unas generales.

El partido liberal vive un momento dulce que Albert Rivera quiere aprovechar para seguir creciendo a costa de los socialistas, pero sobre todo de los populares, con los que se disputan el centroderecha. A pesar de que el viento sopla a su favor, desde las filas naranjas miran con «prudencia» los estudios demoscópicos. Tienen presente el sambenito de ser una formación que aparece mejor en las encuestas que en las urnas, aunque apuntan que en este caso los sondeos muestran una tendencia «clarísima». «Somos un partido que tiene un proyecto, no solo para Cataluña, sino para toda España. Los ciudadanos, poco a poco, van recompensando con su confianza un trabajo bien hecho, el dar la cara, el no tener complejos», recalca Arrimadas.

Ciudadanos ha salido muy crecido de Cataluña, pero todavía tienen por delante una carrera de obstáculos para consolidarse como alternativa de Gobierno. Su principal escollo es su falta de experiencia, lo que lastra la credibilidad de su discurso y genera dudas en sus potenciales votantes. En las generales de junio del 2016, el PP recuperó catorce escaños al rescatar electores que en diciembre del año anterior habían optado por Ciudadanos. No es el único inconveniente. Desde su salto a la arena política nacional, han tenido muchos problemas para penetrar en las poblaciones pequeñas y en las zonas rurales. Necesitan reforzar las estructuras electorales de cada provincia y comunidad para superar el estigma de que Ciudadanos es Cataluña, Madrid y poco más. Su prueba de fuego será las elecciones municipales y autonómicas del 2019. La dirección naranja trabaja ya en ello y centrará sus esfuerzos en rediseñar su estructura para potenciar su implantación territorial fuera de las grandes ciudades.

Sin sintonía en Galicia

Aunque los de Rivera crecen en casi todos los lugares donde el PP retrocede, hay comunidades donde siguen sin convencer. Es el caso del bastión gallego de Feijoo, o el País Vasco y Navarra, donde su beligerancia frente al Cupo los aísla, pese a que algunas encuestan apuntan ya a un posible escaño en la comunidad foral.

Ciudadanos necesita además captar el voto de las personas mayores y de los pensionistas, el cuerpo electoral sobre el que los populares cimentan su representación parlamentaria. Los jubilados y aquellos que comienzan a preocuparse por sus pensiones constituyen ya el mayor segmento de voto. Son además un electorado fiel, que va a votar, y a por el que el PSOE se ha lanzado recientemente con guiños como el de los impuestos a los bancos para sostener el futuro de las pensiones.

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