El independentismo encara la nueva legislatura sin un proyecto común

La pugna entre JxCat y ERC por la estrategia a seguir en la investidura se recrudece


Madrid / Colpisa

Las fuerzas independentistas encaran la legislatura que se abre el miércoles sin estrategia ni proyecto y, por supuesto, sin líder con libertad de acción. Junts per Catalunya y ERC solo tienen un acuerdo de mínimos: mantener la mayoría soberanista en la Mesa del Parlamento catalán y que el presidente sea de la misma cuerda. Aparte de eso, nada. Nadie sabe cómo va a ser la investidura ni cuál va a ser el rumbo del próximo Gobierno, si se forma.

Entretanto, el choque entre las dos principales fuerzas secesionistas se recrudece y la hipótesis de la repetición electoral gana enteros. El último roce surgió a cuenta de la petición de Esquerra a Puigdemont de que sea «realista» y huya de «las soluciones mágicas». Toda una afrenta para Junts per Catalunya, que ayer respondió a través del exconsejero Josep Rull que «lo más realista» es que Puigdemont sea investido porque «es lo que ha votado la gente». Sin embargo esta opinión no se comparte al completo dentro de Junts per Catalunya, sobre todo entre los dirigentes del PDECat, como el exalcalde de Barcelona Xabier Trias, quien sugirió que Puigdemont sea investido y regrese a Cataluña para «entrar en prisión», un escenario que no contempla ni por asomo.

También terció desde la prisión Oriol Junqueras con un artículo en el diario Ara en el que abogó por «recuperar la gestión democrática de las instituciones» intervenidas bajo el 155. «No hacerlo es renunciar a revertir el 155 y una temeraria huida hacia delante». Advierte de que si la mayoría no se pone de acuerdo para echar a andar la Generalitat, la repetición de elecciones sería obligada.

«Tocar el suelo con los pies»

Para no llegar a ese escenario, Junqueras reclamó a los independentistas que sean «muy conscientes, tocar el suelo con los pies», para enfrentarse a los problemas «con un ejercicio de realismo imprescindible».

Para echar un poco más de leña al fuego, Ada Colau dio un toque de atención a Puigdemont: «Lo lógico es que el presidente de la Generalitat esté en Cataluña», dijo la alcaldesa de Barcelona. Estas nuevas alusiones al pragmatismo irritan en los círculos cercanos al expresidente catalán, donde dicen una y otra vez que el «plan A, B y Z» es investir a Puigdemont desde Bruselas, ya sea vía telemática o mediante la intervención delegada.

Tampoco está clara la maniobra de los secesionistas para asegurarse el control de la Mesa porque los cinco de Bruselas no van a poder votar y su mayoría de 70 escaños quedaría reducida a 65, cifra que igualarían los 57 diputados constitucionalistas en el muy improbable caso de que los ocho diputados de los comunes se revuelvan contra los secesionistas.

Pero si algo está muy poco cocinado es el proyecto del próximo Gobierno. Existe una corriente favorable a un cambio de rumbo respecto a la unilateralidad, pero Puigdemont y la CUP manejan el discurso de la construcción republicana a partir del momento que dejaron el 27 de octubre. Otro planteamiento sería mantener el 155, según el expresidente, o volver a la vía autonómica, según los antisistema.

En realidad todo está subordinado a la pugna entre la visión épica de unos y el pragmatismo de otros. Mientras se dilucida, el calendario se aprieta.

Puigdemont pide que caiga «todo el peso de la ley» sobre los policías que actuaron el 1-O

El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont reclamó ayer desde su refugio en Bruselas que a los policías que participaron en las cargas del referendo ilegalizado por el Constitucional del pasado 1 de octubre les debería «caer todo el peso de la ley».

El candidato de Junts per Catalunya en las pasadas elecciones y que aspira a volver a ser investido de forma telemática, sin tener que presentarse en el Parlamento autonómico, mostró esta opinión contra las fuerzas de seguridad a través de un mensaje en su cuenta de Twitter acompañado de un vídeo en el que aparecen agentes de la Policía Nacional actuando para evitar la celebración del referendo. «Les debería caer todo el peso de la ley, pero en el actual régimen español solo notarán el peso de las medallas del ministro Zoido. La prisión la tienen reservada para los pacíficos», recriminó, en clara alusión a los cuatro líderes independentistas que continúan en prisión.

Forcadell mide sus palabras

Una de las principales dirigentes secesionistas que sí logró evitar su entrada en prisión sin tener que fugarse fuera del país fue la expresidenta del Parlament Carme Forcadell, quien ayer volvió a insistir en que la declaración de independencia votada en la Cámara catalana «fue una declaración política». Forcadell usa estas palabras en una entrevista publicada ayer en el diario Ara, en la que afirma, además, que no puede hablar del 1-O ni de la vía unilateral porque está «en medio de un proceso judicial».

El largo camino de Ciudadanos para consolidar su victoria en Cataluña

m. e. alonso

Su principal escollo es su falta de experiencia, lo que lastra la credibilidad de su discurso y genera dudas en sus potenciales votantes

Sin ninguna posibilidad de formar Gobierno en Cataluña y sacar a los independentistas del Palau de la Generalitat, la agridulce victoria de Inés Arrimadas el 21D ha dado alas a Ciudadanos en toda España. Las últimas encuestas le otorgan una subida en todos los territorios, una tendencia que contrasta con el desgaste del PP, el PSOE, que sigue sin cuajar, y Podemos, en plena caída libre. Algún sondeo incluso sitúa a Ciudadanos como la fuerza más votada en unas generales.

El partido liberal vive un momento dulce que Albert Rivera quiere aprovechar para seguir creciendo a costa de los socialistas, pero sobre todo de los populares, con los que se disputan el centroderecha. A pesar de que el viento sopla a su favor, desde las filas naranjas miran con «prudencia» los estudios demoscópicos. Tienen presente el sambenito de ser una formación que aparece mejor en las encuestas que en las urnas, aunque apuntan que en este caso los sondeos muestran una tendencia «clarísima». «Somos un partido que tiene un proyecto, no solo para Cataluña, sino para toda España. Los ciudadanos, poco a poco, van recompensando con su confianza un trabajo bien hecho, el dar la cara, el no tener complejos», recalca Arrimadas.

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