Grabar con cámara oculta a un trabajador robando es una violación de su intimidad

ESPAÑA

Pilar Canicoba

El tribunal de Estrasburgo ve justificado despedir a cinco empleadas, pero condena a España a indemnizarlas

10 ene 2018 . Actualizado a las 01:03 h.

Cinco trabajadoras de un supermercado de Sant Celoni (Barcelona) que fueron despedidas después de ser grabadas robando en la tienda han obtenido amparo del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que considera que la obtención de pruebas con cámara oculta supone una violación de la intimidad de las empleadas y obliga a indemnizar a cada una con 4.500 euros. Eso sí, avala sus despidos al entender que no se conculcó su derecho a un juicio justo.

El caso se remonta al 2009, cuando las demandantes, cajeras de una cadena de supermercados identificada como M. S. A., fueron informadas de la instalación de un sistema de videovigilancia con el que la gerencia quería averiguar por qué las existencias no cuadraban con las ventas registradas. De lo que no las avisaron fue de que, además de las cámaras visibles, había otras ocultas que fueron las que captaron las pruebas de que las trabajadoras no solo sustraían mercancía, sino que ayudaban a clientes y compañeros a hacer lo mismo.

Con las evidencias, la empresa convocó a las empleadas a reuniones individuales en las que les mostraron las imágenes y les comunicaron el despido. Aunque tres de ellas reconocieron los hechos y se comprometieron a no recurrir el cese a cambio de que no las denunciaran, el caso acabo en los tribunales, que avalaron el despido disciplinario. Sin embargo, al admitir la cámara oculta como prueba, el tribunal entiende que la Justicia española respetó el equilibrio entre los derechos de la empresa y los de las trabajadoras, que no fueron advertidas del alcance de la vigilancia al que estaban sometidas, como dice la ley.