Miquel Iceta reconoce que el PSC no ha logrado los resultados esperados

Afirma que el independentismo puede gobernar, pero debe abandonar la unilateralidad


redacción / la voz

En todas las citas desde 1999 el PSC fue perdiendo electores. Las encuestas pronosticaban una subida de los socialistas catalanes, un hecho que insufló ánimos a su candidato, Miquel Iceta, que se postulaba como alternativa para llegar a la presidencia de Generalitat apelando a su capacidad para navegar entre dos aguas. El jueves, el PSC logró revertir 18 años de tendencia a la baja, pero con mucho menor peso de lo esperado. «No hemos conseguido los resultados que queríamos y esperábamos», reconoció el líder de los socialistas catalanes al cierre de la jornada.

Desde que los porcentajes comenzaron a ser significativos, el PSC se afianzó los 18 diputados, dos más que en las elecciones del 2015 y un porcentaje de voto cercano al 14 %. Pero los socialistas catalanes miraban con el rabillo del ojo las sumas que ofrecían el escrutinio, que daban mayoría de escaños a los partidos secesionistas. También veían como sus 18 diputados se habían convertido no en un punto de salida, sino de llegada, sobre todo cuando ya superado el 80 % del escrutinio, perdieron un acta y se situaron en los 17 diputados definitivos.

Iceta intentó representar una alternativa real ante la polarización de la campaña y convertirse en un posible presidente de la Generalitat aun sin tener la lista más votada. Apostó por convertir al PSC en un partido refugio para una parte, sobre todo, del catalanismo moderado, pero no consiguió los réditos previstos. Los socialistas comenzaron la campaña en disposición de discutir el triunfo a Ciudadanos, a ERC y JxC y sus expectativas estaban en superar ampliamente los 25 diputados, pero finalmente se quedaron en 17. «La solución que Cataluña necesita no se encuentra ni en el independentismo ni en el inmovilismo, por eso buscaremos que el Gobierno español y el catalán dialoguen en el marco de la ley», valoró Iceta, que afirmó que el independentismo puede gobernar pero abandonando la unilateralidad. Escoltado por los suyos, el candidato socialista fue uno de los primeros en comparecer cuando los resultados se hicieron definitivos. Tras agradecer el trabajo de los militantes y felicitar a los catalanes por la participación récord, Iceta intentó destacar lo positivo de la jornada para la familia socialista, intentando poner en valor la subida de un escaño y los cerca de 50.000 votos más que logró con respecto al 2015. «Desde 1999 no conseguíamos mejorar cifras y estamos contentos por ello», adujo Iceta desde el púlpito pero con un rostro serio.

El líder del PSC felicitó a la candidata de Ciudadanos, Inés Arrimadas, por su triunfo electoral, que se afianzó en alguno de los nichos tradicionales de voto socialista como el cinturón industrial de Barcelona. En Santa Coloma de Gramanet Ciudadanos fue la primer fuerza (con el 35% de los votos) con doce puntos por encima del PSC y en Hospitalet de Llobregat, donde gobierna la socialista Núria Marín, Ciudadanos quedó diez puntos por encima.

Por último, Iceta instó a las fuerzas independentistas a «descartar de forma rotunda la vía unilateral e ilegal».

Sánchez ve frustrada su esperanza en una remontada socialista

El líder socialista ve prácticamente frustrado su plan de arrastrar a Rajoy a una reforma de la Constitución

P. H.

No era ni de lejos el resultado esperado por Pedro Sánchez. El líder del principal partido del oposición creía que podría beneficiarse del claro crecimiento electoral del PSC. Era lo que auguraban todas las encuestas. Que Miquel Iceta no superaría a Inés Arrimadas lo tenían casi asumido, pero estaban convencidos de poder exhibir la primera subida en votos y escaños de los socialistas en Cataluña nada más y nada menos que desde 1999, cuando todavía podían mirar de tú a tú a CiU. Finalmente, todo se quedó en un paupérrimo escaño más respecto al 2015, según el secretario de Organización del partido, José Luis Ábalos porque el «clima de polarización» favoreció el «voto útil a Ciudadanos».

En política los estados de ánimo son muy importantes. El líder de la oposición recuperó la secretaría general de su partido el pasado mes de mayo. Tanto la elevada participación alcanzada en aquel proceso, como lo contundente de su victoria sobre Susana Díaz alentó la idea entre los suyos, entre la nueva ejecutiva, de que, liberados del obstruccionismo crítico, empezaría la remontada electoral. Lo ocurrido en Cataluña es, en ese sentido, un mazazo para su moral. Con el éxito de los independentistas, que a pesar de bajar en votos y escaños mantienen la mayoría absoluta, Sánchez ve prácticamente frustrado además su plan de arrastrar a Mariano Rajoy a una reforma de la Constitución.

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