Los secesionistas reafirman su desafío

En el primer debate electoral a siete, ratifican que su objetivo tras el 21D será implementar la independencia, mientras los constitucionalistas apuestan por un cambio de etapa


vigo / la voz

O pasar página y abordar los problemas cotidianos de los catalanes o ahondar en el procés y volver a la senda de la reclamación de la independencia. Esas son las posibilidades que el primer debate electoral en campaña entre los candidatos de las siete principales fuerzas políticas dibujaron ayer como horizonte de futuro para Cataluña en un encuentro emitido por TVE. Las fuerzas secesionistas no dejaron lugar a la mínima duda sobre cuál es su objetivo para el día después de los comicios del 21 de diciembre. «Implementaremos la independencia ordenada por la ciudadanía en el referendo del 1 de octubre», dijo en forma de anuncio Roger Torrent, dirigente de ERC y sustituto en el debate de Oriol Junqueras, preso en la cárcel de Estremera. Cincuenta medidas para preparar la república será la guía de instrucciones con la que Esquerra pretende reiniciar el día después de los comicios el debate sobre la ruptura.

«Desobediencia al Estado»

Pero si clarificadora fue la postura de la formación que previsiblemente liderará el bloque secesionista, todavía lo es más la organización que aspira a ser otra vez la llave del Parlamento catalán. La CUP, que semeja haber incrementado aún más su apuesta por la ruptura con el resto de España y con Carles Riera al frente de su candidatura, no duda en querer proclamar de nuevo la república de Cataluña inmediatamente después de las elecciones. «Construyamos un país nuevo, la república. Esa es la única solución, desobedecer al Estado, al 155 y seguir con la vía de la unilateralidad», clamó el candidato cupero.

Enfrente, Inés Arrimadas (Ciudadanos), Miquel Iceta (PSC) y Xavier García Albiol (PP) dejaron claro que la columna de sus propuestas es dejar de someter a los catalanes a una confrontación que, insistieron, está perjudicando gravemente a Cataluña, su economía y su evolución futura. «Ofrecemos una nueva etapa, porque los independentistas harán de nuevo lo mismo», reiteró Arrimadas, que hasta recuperó la denuncia de las comisiones del 3 % que el socialista Pasqual Maragall aseguró en su día que CiU cobraba en las concesiones de obras y contratos públicos.

«Pasar página» fue la recomendación y y la propuesta de Iceta, mientras la tercera pata del bloque constitucionalista, Xavier García Albiol, se empleó en subrayar el frenazo económico y la marcha de empresas que el procés ha propiciado.

El pulso dialéctico -en el que el exconsejero Jordi Turull fue el que menor huella dejó en el debate, cuatro días después de salir de la cárcel, al volver una y otra vez en su discurso sobre esa circunstancia- dejó claras las alianzas y las disputas que marcarán lo que resta de campaña electoral.

Estrategias

Riera no dudó en visualizar que para la CUP su máximo rival es Catalunya en Comú-Podem. El candidato anticapitalista atacó más a Xavier Domènech que a las fuerzas estatales que apoyaron la activación del artículo 155. Calificó a los comunes de «equidistantes», los acusó de «apoyar el golpe de Estado en Cataluña», y evidenció que temen que entre ambos se producirá la pelea por la posible llave de la mayoría en la Cámara autonómica.

Para salir de las cuerdas, Domènech prometió que En Comú Podem no apoyará a Junts pel Catalunya ni a Puigdemont, pero se cuidó mucho en renunciar a hacer lo mismo con ERC y Junqueras -o quien lo sustituya como posible aspirante a la presidencia de la Generalitat-. El candidato de los comunes trató de sacudirse los ataques que el independentismo le lanzó para neutralizarlo como opción alternativa a los defraudados con el independentismo, dirigiendo sus golpes hacia Ciudadanos. No apoyará una posible investidura de Inés Arrimadas, zanjó Domènech limitando ya sus movimientos poselectorales. El socialista Miquel Iceta, que apeló en casi todas sus intervenciones al diálogo, llegó también a anunciar al final del debate que su partido en ningún caso apoyará a un candidato independentista.

Pero si antes del inicio de campaña el consenso de los analistas establecía que ERC era la candidatura favorita para ganar los comicios del 21D, Roger Torrent, número 2 de la lista de Esquerra por Gerona y exportavoz adjunto del Junts pel Sí en el Parlamento, señaló directamente a Inés Arrimadas como la aspirante a batir y, por tanto, la que su grupo estima como la que mejor afronta la recta final hacia las urnas. Hizo un llamamiento directo al independentismo a derrotar a la cabeza de lista de C?s, y con ello doblegar al bloque constitucionalista, que conformaría «el tripartito del 155», auguró Torrent.

Torrent (ERC): «Seguiremos implementando la independencia»

Torrent basó su exposición en la falta de «normalidad democrática» que llevó a que él acudiese al debate en vez de Junqueras. Evitó atribuirlo a una mala experiencia de Marta Rovira (número dos) en otro. Insistió en hablar de presos políticos («Junqueras está encarcelado porque es la principal amenaza del bloque del 155»), de «elecciones ilegítimas», pero concurren para «plantar cara al bloque del 155». Apeló al sentimiento: estas Navidades «habrá niños que no pueden tener a sus padres porque están en la cárcel». Y argumentó que la marcha de empresas de Cataluña fue por presiones del Gobierno. «¿A la de la prima de Puigdemont también la ha presionado el Gobierno?», le preguntó Albiol. No respondió.

Arrimadas (C's): La alternativa para los votantes «cansados del 'procés'»

Arrimadas fue con la lección aprendida y a no cometer errores consciente de la posición de privilegio que le otorgan las encuestas. Se mostró «cansada del procés», de la fractura social provocada y del daño económico y político infligido a Cataluña. Se presentó como la alternativa por que, dijo, tienen «la opción real de derrotar al secesionismo» y propuso destinar el dinero dedicado al procés a políticas sociales. Lanzó al aire varias preguntas sin respuesta. Ante los ataques de ERC, la CUP y Junts per Catalunya por apoyar la aplicación del 155, les inquirió sobre si ellos iban a acatar las leyes. A Domènech le pidió que explicase si respaldaría un Gobierno independentista. Él no se dio por aludido.

Iceta (PSC): Apuesta por el diálogo ante el «fracaso» de la independencia

Relajado pero saltando en algunos momentos ante Torrent y Domènech (sus rivales directos), Iceta apuntó las líneas básicas de su programa: nueva financiación autonómica, seguridad económica y jurídica, fomento de la FP y del servicio de empleo, fortalecimiento la inspección de trabajo (para detectar irregularidades en los contratos) y mejora de la igualdad de las familias. Recalcó que «300.000 particulares se llevaron su cartilla» sin ningún decreto, y cuando Torrent le recriminó su apoyo al 155, le recordó: «Tú votaste en contra de la alternativa a Rajoy [por la investidura fallida de Sánchez]» para recalcar que «no has ido a la cárcel por el 155. ¿Quién te puso ahí, un socialista? No, un juez».

Turull (Junts per Catalunya): «Ustedes son pirómanos, no bomberos», dijo al PP

El exconsejero de Presidencia y exportavoz del Gobierno de Puigdemont comenzó enviando abrazos a los Jordis, a Junqueras y a Forn. «No los vamos a dejar solos hasta que salgan de la cárcel». Coincidió en todo con Torrent, en que viven una «anormalidad democrática» y que «Cataluña no puede aguantar 15 días más del 155». Echa la culpa a PP, PSOE y C?s de generar inestabilidad a partir del 1-O, de que el Gobierno promulgó un decreto para que se marcharan las empresas. «Ustedes son pirómanos, no bomberos», espetó a Albiol. A Iceta le lanzó: «Mientras tú bailabas, a algunos nos ponían las esposas». «¿Era un militante socialista el que le ha puesto en la cárcel?», le replicó el candidato del PSC.

Domènech (Catalunya en Comú Podem): Hincapié en la agenda social, que cree olvidada

Con la vista puesta en Iceta, Turull y Torrent, Domènech sacó una y otra vez la agenda social. A los independentistas les afeó los recortes en igualdad (frente a los conciertos de los colegios de élite incluso en bachillerato, por ejemplo) y a Iceta le insistió en que no solo hay que buscar empleo sino que debe vigilarse que sea de calidad. La igualdad de género fue un eje para el candidato de Catalunya en Comú-Podem, que también pidió una hacienda propia que, recordó, echaría por tierra la ley de estabilidad presupuestaria que en su momento apoyó el PDECat en Madrid. Hizo una mención final a los alquileres abusivos y a la necesidad de que «ninguna abuela muera porque le cortan la luz».

Albiol (PP): Repaso de los daños causados por el desafío

Con un lazo con la bandera de España y de Cataluña en el ojal de su chaqueta, el cabeza de lista del PP abrió su intervención en castellano, aunque empleó el catalán en el resto del debate. Xavier García Albiol defendió la activación del artículo 155 y repasó los daños que el procés ha ocasionado en la comunidad, especialmente desde que se agudizó el desafío secesionista. Reprochó las consecuencias económicas y sociales que padece Cataluña desde entonces, y reconoció la importancia de acudir a las urnas porque, aseguró, está en juego «si queremos seguir formando parte de un gran país como España» para «seguir siendo un motor europeo y la principal opción española para crear riqueza».

Riera (CUP): Un mantra a favor de la desobediencia

Repetir como un mantra. Ha sido la estrategia del representante de la organización política anticapitalista en el debate a siete de ayer. Ha dejado bien claro que el objetivo de la CUP después del 21D es mantener la desobediencia contra el Estado, no acatar el artículo 155 y alimentar de forma permanente la confrontación. Carles Riera evitó el enfrentamiento dialéctico como estrategia para defender unos argumentos que le distancian del resto de formaciones por su carácter antisistema. Represión, neofascismo... salpicaron las intervenciones de Riera, cuya organización política aspira -dijo- a construir una república con su desarrollo legal que restituya los derechos civiles y sociales.

Bloqueo y aroma a nuevas elecciones

Gonzalo Bareño

La investidura de un presidente accidental que convoque otros comicios burlaría el 155

Se mueven los escaños, pero no los bloques. Lo que gana Puigdemont lo pierde Junqueras. Lo que pierde el PP lo ganan Ciudadanos y el PSC. Y la suma es cero, tanto para independentistas como constitucionalistas. Si el secesionismo no añade el escaño que le falta para la mayoría absoluta, y como el Gobierno transversal de izquierda ERC-PSC-CeC tampoco suma, Cataluña camina hacia una situación aparentemente ingobernable, en la que emerge ya el fantasma de la repetición de las elecciones. Sin mayoría absoluta, la clave son los comunes de Colau e Iglesias, que nunca darán la presidencia a Iceta o a Arrimadas, y menos si en la ecuación entra el PP. Pero aunque pudieran llegar a ceder, tampoco están por la labor de inmolarse dándole automáticamente el Gobierno a quien gane la ajustada carrera entre ERC y JpC. Es decir, bloqueo y a barajar otra vez.

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

Los secesionistas reafirman su desafío