Eliseo Aja: «Si queremos volver a la normalidad en Cataluña, hay que abordar las reformas»

Uno de los grandes expertos en el Estado autonómico cree que no es necesario un consenso como el del 78 para los cambios


Eliseo Aja (Santander, 1946) fue el primer presidente del Consejo de Garantías Estatutarias de Cataluña (2009-2013) y luego miembro, hasta el pasado julio, de este órgano de ámbito catalán equivalente al Tribunal Constitucional, que vela por que las leyes que aprueba el Parlamento se adapten a la Carta Magna y al Estatuto de Autonomía. Catedrático emérito de Derecho Constitucional de la Universidad de Barcelona, está considerado uno de los mayores expertos en el Estado autonómico. Fue director durante diez años del Informe de las Comunidades Autónomas, que elabora anualmente el Instituto de Derecho Público, que posteriormente dirigió. Es autor de libros como Estado autonómico y reforma federal (Alianza) o El sistema jurídico de las comunidades autónomas (Tecnos). Es uno de los diez reputados constitucionalistas que han elaborado un informe titulado Ideas para una reforma constitucional, con el que quieren llamar la atención sobre la gravedad de la crisis constitucional y la urgencia de la reforma.

-¿Por qué cree urgente la reforma constitucional?

-Llevamos casi 40 años de un sistema constitucional que ha ido funcionando, pero que está en crisis por el desprestigio de las instituciones políticas, los problemas del sistema autonómico y otras razones. Hay que abrir una época de reformas que permita abordar primero la reforma del Estado autonómico y después los demás cambios necesarios. Seguir igual sería negativo, por lo cual lo único que queda es cambiar lo que hay para mejorar.

-¿Qué habría que reformar del modelo territorial?

-Proponemos cambiar la naturaleza jurídica de los estatutos de autonomía, porque no es razonable que sean a la vez la norma básica de la comunidad autónoma y ley orgánica del Estado, y la distribución de las competencias con reglas que eliminen la gran conflictividad existente y el protagonismo excesivo del Tribunal Constitucional. Actualmente hay entre 40 y 60 conflictos anuales ante el Constitucional, mientras en Alemania hay uno o dos como mucho. Asimismo, proponemos la participación plena de las comunidades autónomas en el Estado a través del Senado, que actualmente no cumple esa función; y que la Constitución incluya criterios claros sobre la financiación autonómica. Otras reformas se podrían resolver por vía legal, como la participación más eficaz de las autonomías en la Unión Europea.

-¿Qué mayoría se requeriría para reformar estos artículos?

-Irían por la vía del artículo 167, por lo tanto son tres quintos del Congreso y del Senado, más un referendo si lo solicita una décima parte de ambas Cámaras.

-¿Hay consenso político para acometer estas reformas?

-Se dice que para hacer esas reformas tiene que haber un consenso equivalente al del 78, pero no es así. La Constitución dice en sus artículos 167 y 168 que para hacer reformas hacen falta tres quintos o dos tercios de las Cámaras, no dice nada de consenso. Por supuesto que sería deseable que hubiera un consenso superior, pero no es imprescindible.

-El PP se resiste a acometer una reforma constitucional. ¿Cree que finalmente lo hará?

-El presidente el Gobierno ha dicho que está dispuesto a hablar sobre la reforma. Creo que el tiempo no arregla los problemas, como regla general, sino que los radicaliza y, por tanto, si queremos salir de la situación actual y volver a la normalidad en Cataluña, hay que abordar esas reformas.

-¿Considera que esa reforma de la Constitución puede ser la solución al conflicto?

-Yo devuelvo la pregunta: y si no, ¿cómo? La reforma constitucional sirve para arrancar las partes envejecidas de la Constitución, ponerla al día y renovar su legitimidad ante las nuevas generaciones, sin cambiarlo todo, que sería el proceso constituyente. En Alemania se han hecho unas 60 reformas desde que se aprobó la Ley Fundamental en 1959; en Francia, 25 de la Constitución de 1958. En España, solo una, la del artículo 135 y además mal hecha, en agosto, por la vía de urgencia y sin que nos enteráramos bien de lo que se estaba cambiando. En todos los países cuando un artículo no funciona lo cambian, aquí no hacemos nada. No es lógico.

-¿La aplicación del artículo 155 en Cataluña es constitucional?

-El 155 está previsto como último recurso para circunstancias excepcionales cuando se ataca el interés general o hay una grave vulneración de la ley. Desde ese punto de vista, la situación en Cataluña era excepcional porque se declaró al independencia de forma unilateral, lo que dio pie a su aplicación. El procedimiento se cumplió y el contenido es bastante razonable respecto al objetivo que se pretende. La aplicación del 155 tiene que servir para que se reconduzca la situación política.

-¿Cree que tras las elecciones se puede normalizar la situación?

-Deseo que se reconduzca. Hemos llegado a un nivel estimable de autogobierno, aunque también es verdad que ha habido problemas y defectos que me gustaría que se fueran resolviendo. Eso es lo que hemos querido hacer los profesores con nuestra propuesta, llamar la atención sobre la necesidad de hacer media docena de reformas y la posibilidad de realizarlas, porque no es tan difícil. Nosotros discutimos siendo de orientaciones y sensibilidades muy distintas y llegamos a unos acuerdos básicos. Les decimos a los políticos, pónganse a la tarea.

-¿Cómo valora lo que pasó el 6 y 7 de septiembre, cuando se aprobaron las leyes de transitoriedad y referendo?

-El procedimiento legislativo tiene como objetivo hacer buenas leyes. Obliga a una serie de trámites, enmiendas, ponencias, comisión, pleno, participación de expertos, que normalmente comportan varios meses. Pretender que esto se puede hacer cambiando el reglamento para conseguir que por sorpresa se pueda presentar un proyecto y aprobarlo en 24 horas es un disparate mayúsculo sin paliativos. No puede haber leyes en sentido democrático que no cumplan unos requisitos mínimos y esos procedimientos no los cumplieron. Además, se hizo descartando la opinión del máximo órgano de valoración jurídica de la propia Generalitat.

«El reconocimiento de nación no debe ser problema si no se cuestiona la unidad del Estado»

«El reconocimiento político -ideológico, es decir que una comunidad como Cataluña quiera considerarse nación, resaltar sus rasgos históricos, no tiene que ser problemático, siempre que no signifique poner en cuestión la unidad del Estado», afirma Aja, quien ha participado en varias comisiones asesoras de reformas constitucionales y legislativas, en especial en materia de regionalización, en países de Europa y Latinoamérica. También fue llamado por las Cortes para asesorar ante la ponencia para la reforma constitucional del Senado.

-¿Debe buscarse un mejor encaje de Cataluña en la Constitución?

-Para favorecer la superación de la crisis en Cataluña, además de las reformas generales, hay que añadir el reconocimiento de sus singularidades y la recuperación de los aspectos anulados por el Tribunal Constitucional por motivos formales, es decir, no por su contenido, sino por recogerse en el Estatuto, que era norma insuficiente. Pero hay que tener en cuenta que hay 17 comunidades y es muy difícil que se impongan soluciones importantes para una sin consentimiento de las demás.

-¿Cabe un referendo de autodeterminación en la Constitución?

-No hay derecho a la autodeterminación en España ni en ningún país occidental, según lo entiende la ONU para excolonias o poblaciones oprimidas.

-¿Habría entonces alguna forma de hacer un referendo?

-Mediante un acuerdo del Estado y las instituciones de un territorio que lo pactaran en ciertas condiciones, pero no se puede plantear como derecho que una de las partes puede exigir a la otra.

-Algunos creen que uno pactado no cabe en la Carta Magna.

-Esa es la teoría de Muñoz Machado, que un Estado no se puede suicidar. Comparto que no puede estar regulado como derecho en la Constitución, pero eso no significa que si el Estado y una parte de este se ponen de acuerdo para hacer un referendo para ver cuál es la voluntad de la población no se pueda realizar.

-¿Qué la parece que Junqueras esté en prisión en la campaña?

-Lo ideal sería que la campaña se hiciera con normalidad con todos los candidatos en libertad. Pero la norma penal tiene su propia dinámica. Una cosa es lo deseable políticamente y otra es el ordenamiento jurídico.

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