La fórmula Borgen del PSC: presidencialismo con Iceta, mucho Borrell y pocos barones

El comité de campaña no dejará bailar a un Iceta que, en cambio, sí deberá llevar corbata. Pedro Sánchez reducirá su presencia durante esta carrera electoral en la que el segundo o tercero puede tener premio

.Miquel Iceta, durante una visita ayer a un mercado de Barcelona
Miquel Iceta, durante una visita ayer a un mercado de Barcelona

«Ahora que vamos a por la presidencia no podemos hacer estas cosas». Así se expresó anoche durante la presentación del libro Iceta. El estratega del Partido Socialista el primer secretario del PSC al revelar que su comité de campaña para el 21D le había pedido que esta vez no baile ni grite y que, en cambio, sí vista corbata, en una nueva imagen presidencialista (ya no se le verá desatado a ritmo de Queen) que da alas a esos analistas que ya hablan de que la «Operación Iceta» está en marcha.

Pero, ¿podría convertirse el líder del PSC, que no es favorito en las encuestas, en presidente de la Generalitat? Aunque parezca inviable, la fórmula cada vez suma más adeptos. La aplicación del artículo 155 de la Constitución y la constatación de que la vía de la independencia unilateral conduce a un callejón sin salida han modificado el tablero político en Cataluña hasta tal punto que, al margen de cuál sea el resultado electoral, el 21D abrirá paso a un nuevo escenario. Los partidos están obligados a explorar nuevas fórmulas de gobierno transversales para sacar a Cataluña de la dinámica acción-reacción sobre una declaración de independencia y, entre ellas, suena con fuerza la que  apunta a que Iceta aspira a ser presidente con la llamada solución Borgen, en referencia a la serie danesa en la que la líder del tercer partido de su país se convierte en presidenta de un gobierno de coalición con partidos dispares.

Según una de las últimas encuestas publicadas, el bloque independentista catalán lograrían una ajustadísima mayoría que podría bailar entre los 68 y los 71 escaños de los 135 totales. Entre los constitucionalistas, sería Ciudadanos, con Inés Arrimadas, el partido que lograría un mayor respaldo electoral, con un 18,6 % de intención de voto, aunque seguido muy de cerca por el PSC que, con un notable ascenso, llegaría al 18,1 % de intención de voto. 

Entre las claves que explicarían este aumento está la irrupción del exministro Josep Borrell, lejos de la primera línea política desde hace años, así como la apertura transversal que Miquel Iceta hizo del partido hace miembros moderados de la antigua Unió y de Federalistas de Esquerra, entre otras agrupaciones. Y es que el líder del PSC trata, por el momento, de mantener puentes con todos. Ha respaldado el 155, pero también lanza constantes guiños a Catalunya en Comú.

Para que la fórmula Borgen tenga éxito tendría que darse como primera condición que el bloque independentista (ERC, Junts per Catalunya y la CUP) no obtenga la mayoría absoluta. Cumplido este requisito, entrarían en juego los cálculos y pactos poselectorales. En el caso de que, tras un nuevo ascenso, el PSC supere a Ciudadanos, a Inés Arrimadas le costaría mucho justificar no hacer presidente a Iceta, después de repetir durante esta larga precampaña que las fuerzas no independentistas deberían tratar de investir al candidato más votado de entre ellos, una promesa que puede convertirse en una trampa. Sin embargo, si es Ciudadanos el que termina por delante del PSC, la fórmula Borgen se complicaría, aunque aún seguiría siendo posible. Iceta aspiraría a convertirse en presidente al tener más posibilidades de ser apoyado por Catalunya en Comú, la formación de Ada Colau, que difícilmente respaldaría a Arrimadas para llegar al Palau. 

Las encuestas ven muy difícil en estos momentos que Ciudadanos, PSC y PP logren la mayoría absoluta. Por ello, uno de los grandes árbitros de los pactos poselectorales serán los de Xavier Domènech, que a pesar de perder apoyos (tienen la difícil papeleta de superar las contradicciones de Pablo Iglesias en Cataluña y la ambigüedad de Ada Colau), se convertirán en clave en cualquier fórmula de gobierno. 

El PP, cuya principal aspiración en Cataluña es vencer al independentismo, no bloquería la llamada aspiración Borgen de Iceta. Es más, de esta forma, se evitaría investir como presidenta a la candidata de Ciudadanos, formación que lucha por casi el mismo electorado que los populares. 

El secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, que esta mañana se refirió explícitamente a esta fórmula Borgen para no descartarla, ha apostado por un acuerdo de «mínimos» que haga presidente a Miquel Iceta.

«La única forma de superar esta situación pasa por ponerse de acuerdo en unos mínimos», ha defendido, convencido de que la superación de la fractura social en Cataluña exige un planteamiento político «innovador» y «novedoso» tras el 21D.

Lo que sí ha rechazado es pactar con fuerzas independentistas -«no podemos hacer pactos con fuerzas independentistas en ningún caso»- ni con Cs, porque a su juicio este partido no trabaja por el «reencuentro», sino que solo trata de «vencer al independentismo» y además no tiene ni «experiencia de gestión» ni «comprensión ninguna del hecho catalán».

Mucho Borrell y menos Pedro Sánchez

Ábalos también se ha referido a la que es otra de las realidades, y, posibles contradicciones, del PSC, y que se verá reflejada en esta campaña. Para reforzar la imagen presidencialista de Iceta y para evitar que el proceso se convierta en una contienda nacional, la presencia de Pedro Sánchez en Cataluña será menor a la que tuvo en las autonómicas del 2015 por expreso deseo del PSC.

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El secretario general del PSOE participará en una media docena de actos que se concentrarán en los dos fines de semanas que coincidan con la campaña. En el 2015, en cambio, el líder socialista estuvo en Cataluña siete días de los quince que duró la contienda.

El que sí tendrá un mayor protagonismo será el expresidente del Parlamento Europeo Josep Borrell, a quien el PSC ha organizado una «agenda propia» de actos electorales. Iceta, incluso, lo ha elegido como compañero para ponerle el broche al cierre.

De los que, por el momento, se desconoce si participarán en la campaña son los barones socialistas. El secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos aseguró hoy que no sabe si la presidenta andaluza, Susana Díaz, participará en algún acto de la campaña electoral del PSC; «No lo sé, tampoco se trata de que vengan todos los presidentes autonómicos ni dirigentes federales», ha justificado.

Entre los que sí ya se ha constatado que participarán está el presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, y el exministro y portavoz en la Asamblea de Madrid, Ángel Gabilondo, amigo de Iceta. La presidenta balear, Francina Armengol, el presidente valenciano, Ximo Puig, o la jefa del PSE, Idoia Mendia, también podrían estar entre otros de los socialistas que apoyarían a Iceta para ayudarle a alcanzar el Palau aunque, por el momento, no hay nada cerrado.

El propio líder del PSC, que ironizó anoche al explicar que cuando bailó durante la pasada campaña electoral «la situación era bastante desesperada», asegura que es «bastante disciplinado» por lo que evitará moverse al ritmo de la música. Aún así, ya avanza que en esta contienda «no se puede descartar nada».

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Fran Balado
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A menos de un mes para que se celebren las elecciones en Cataluña convocadas por el Ejecutivo central bajo el paraguas del artículo 155 tras haber cesado al gobierno, las siete formaciones que lograrán representación en el Parlamento autonómico afilan sus cuchillos para una campaña realmente peculiar.

Hasta aquí han llegado divididos en dos bloques perfectamente definidos, una fractura que se ha trasladado a la sociedad a la que representan, pero desde la convocatoria electoral sus hasta ahora aliados también han empezado a ser rivales. Son plenamente conscientes de que a estas alturas los catalanes tienen claro si votarán independentismo o constitucionalismo, lo que se traduce en que el único baile de votos posible será entre partidos o listas amigos.

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