Calma en la Generalitat, donde solo Junqueras y un exconsejero fueron a retirar sus pertenencias

Carme Forcadell acepta la disolución del Parlamento autonómico y desconvoca la reunión de la Mesa


La Voz en Barcelona

El equipo del hasta el viernes Gobierno de Carles Puigdemont asumió prácticamente sin rechistar su destitución. También la presidenta del Parlamento autonómico, Carme Forcadell, aceptó la intervención de la autonomía, desconvocó una reunión de la Mesa y acató la disolución de la Cámara para dar paso a la constitución de la Diputación Permanente.

Así pues, la primera jornada laboral tras la intervención de la Generalitat por parte del Gobierno central en aplicación del artículo 155 de la Constitución transcurrió «con normalidad» en la Administración catalana. Los funcionarios acudieron a sus puestos con naturalidad, excepto un grupo de empleados que protagonizaron una cadena humana ante la Delegación del Gobierno catalán en Gerona para expresar su rechazo por la intervención.

El expresidente se ausentó de Cataluña y solo fueron dos de los trece exconsejeros los que acudieron a los que eran sus despachos. Y lo hicieron para recoger sus pertenencias. Es el caso del exvicepresidente Oriol Junqueras, quien se desplazó hasta la sede de la Consejería de Economía, en la céntrica Rambla Cataluña de Barcelona, alrededor de las cuatro de la tarde y salió pasadas las cuatro y media, después de una intensa mañana en la que participó en reuniones de ERC y también de Junts pel Sí.

Desafiante

A primera hora había acudido a la Consejería de Territorio su extitular, Josep Rull, quien desafiante quiso aparentar que continuaba en el cargo y trabajando al divulgar una fotografía sentado tras la mesa del despacho. No había accedido por la puerta principal, por la que sí salió sobre las diez de la mañana después de que dos agentes de los Mossos lo acompañasen. Había muchos periodistas y una treintena de miembros del Comité de Defensa de la República. Aunque dijo que había acudido a «hacer el trabajo encomendado por el pueblo de Cataluña» y que continuaría «normalmente» con su agenda, se fue a la sede del PDECat en un vehículo privado que lo estaba esperando. El oficial le había sido retirado.

Se están acatando, pues, las decisiones del Gobierno central. «No hay más remedio» que acatarlas, expresó desde Madrid el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido. También el cuerpo de Mossos ha asumido el nombramiento de Ferran López como nuevo jefe. Este ya ordenó retirar los retratos de Puigdemont de las comisarías. La aplicación de las medidas para recuperar la legalidad se están haciendo con cautela y poco a poco. Un ejemplo es que la web del Gobierno catalán sigue sin ser actualizada.

Las cuatro delegaciones políticas en el exterior, cerradas sin oposición alguna

f. f.

El Ministerio de Asuntos Exteriores ha desactivado ya las cuatro delegaciones políticas que la Generalitat mantenía abiertas en Viena, Roma, Lisboa y Ginebra. Fuentes del ministerio que dirige Alfonso Dastis explicaron que o están cerradas o están a punto de hacerlo, tras rescindir el contrato de los altos cargos que dirigían las oficinas y pedirles las llaves. Todos las entregaron sin oponer resistencia, confirmaron fuentes de Asuntos Exteriores. Los cancilleres de las embajadas de España en esas capitales europeas se encargarán ahora de ver los libros de contabilidad para comprobar el estado de las cuentas y saber si hay deudas, informaron desde el ministerio.

La Generalitat tejió en el exterior una red de oficinas de representación mucho más amplia. Aparte de esas cuatro de acción estrictamente política, mantenía activas otras nueve desde las que el Gobierno catalán lanzaba misiones comerciales o culturales. Entre ellas, Asuntos Exteriores incluye las delegaciones del Instituto Ramón Llull para la promoción de la lengua catalana (en Nueva York, Londres, Berlín y París). También funcionaban otras oficinas catalanas en Washington, Varsovia, Zagreb y Copenhague -al frente de la que estaba Francesca Guardiola, hermana del exentrenador del Barça-, además de la de Bruselas.

Ninguna de ellas depende ya de la Generalitat, sino del Ejecutivo central. Fuentes de Exteriores explicaron que no se han cerrado, pero han empezado a ser gestionadas por los consejeros, bien de cultura bien de economía, de las embajadas de España en esos países. Los mismos portavoces de Exteriores aclararon que, por ejemplo, las delegaciones del Instituto Ramón Llull pasan a depender de los consejeros de educación de la embajada. Esta asunción de competencias por parte del Gobierno español estuvo precedida de la rescisión de los contratos de los gestores de esas oficinas.

El presidente Rajoy ya había anunciado la desactivación de las delegaciones del Gobierno catalán en el exterior, salvo la de Bruselas. Aunque esta última también depende desde ayer de la Embajada española en la capital de las instituciones europeas tras el cese de Amadeu Altafaj como representante de la Generalitat ante la Unión Europea.

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Calma en la Generalitat, donde solo Junqueras y un exconsejero fueron a retirar sus pertenencias