El Gobierno español y el catalán defienden juntos la candidatura a la Agencia del Medicamento

La crisis política reduce las opciones de llevar la sede a Barcelona

La ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, durante la presentación de Barcelona para albergar la sede de la Agencia Europea del Medicamento.
La ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, durante la presentación de Barcelona para albergar la sede de la Agencia Europea del Medicamento.
Colpisa

El Gobierno español, el catalán y el barcelonés defienden de forma conjunta la candidatura a la Agencia Europea del Medicamento, casi sin opciones por esta crisis Bruselas. La foto tenía su aquel. Que a falta de 17 horas para que expirase el ultimátum de  Rajoy a Puigdemont los representantes del Gobierno central, el catalán y el barcelonés se reuniesen para defender de forma conjunta un objetivo común no dejaba de ser cuando menos paradójico. Para muchos, chocante. Para los menos, para los románticos del espíritu de 1992, esperanzador. Ocurrió ayer, en Bruselas, cómo no. ¿Bandera blanca o puro espejismo? Todo apunta a que sí. El 20 de noviembre, el Consejo Europeo decidirá qué ciudad se llevará la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés), que ahora está en Londres y que será trasladada a otro país de la UE tras el brexit.

Es una suerte de joya de la corona con 900 empleados y un gran prestigio. Barcelona, que en su día ya la rozó con la yema de los dedos, la quiere pese a la grave crisis política en Cataluña, y sigue confiando en que aún es posible. Con la boca pequeña, eso sí, porque es un secreto a voces que la candidatura está herida de muerte por el desafío secesionista, como reconocen sotto voce fuentes comunitarias y diplomáticas. Así que ayer, en una semana clave de cumbre europea en la que este asunto estará de nuevo encima de la mesa, de lo que se trataba era de guardar las formas y quemar los últimos cartuchos a la espera del milagro, como lo definen muchos. Si ya es difícil competir con ciudades como Ámsterdam o Copenhague en situaciones normales, ahora... ¿Qué garantías tendrán los funcionarios europeos de que lo que está pasando ahora no se reproducirá en uno, dos o cinco años? La UE odia la incertidumbre y en esto hay a raudales.

En la presentación oficial de la candidatura coincidieron la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, el consejero de Salud, Toni Comín, y el teniente de alcalde de Barcelona, Jaume Collboni. Nada fue sencillo. Por ejemplo, porque este acto se debía haber celebrado hace un mes. Además, la asistencia de Comín no se confirmó hasta el martes por la noche. En principio, no iba. Al final lo hizo y hubo foto. Eso sí, juntos pero no revueltos, ya que la organización los ubicó en primera fila, pero entre la ministra y el consejero se sentaron los dos embajadores españoles ante las instituciones comunitarias. Ayer hubo tregua. Hoy termina.

Todos los líderes europeos cierran filas con Rajoy

El secesionismo queda fuera de la orden del día en la reunión en Bruselas

CRISTINA PORTEIRO

«Evitar la activación del artículo 155 está en sus manos». Ni en las de Mariano Rajoy ni en la de los catalanes, sino en las de su presidente, Carles Puigdemont. Así lo ven los líderes europeos, quienes a las puertas del desenlace de este último capítulo han querido dejar claro el pleno respeto de la UE al orden constitucional español. Pese a la gravedad del desafío secesionista, los 28 han decidido dejar el tema fuera de la agenda oficial de la cumbre de hoy en Bruselas. La señal es inequívoca: el conflicto en Cataluña es un asunto interno de España y de nadie más. Un mensaje que echa por tierra los esfuerzos independentistas por conseguir la intervención de la UE. Mariano Rajoy quiso que así fuese y sus socios lo respaldaron. «Rajoy no tiene interés en abordar el tema. Si alguno de sus compañeros muestra interés en conocer más detalles, es natural que hable con ellos. Cualquier conversación sobre Cataluña se ceñirá al ámbito de los corrillos diplomáticos y los pasillos», asegura una fuente diplomática de Bruselas.

«La gente conoce muy bien el tema. Rajoy no tiene temor a que intervengan, pero no es un asunto del Consejo Europeo, sino un asunto interno de España», aseguran en la capital comunitaria.

La ley, respetada por todos

No acudirá el presidente español al tradicional encuentro con la familia conservadora europea, desde donde le lanzaron un capote la semana pasada. El jefe de filas, Manfred Weber, justificó el uso de todos los instrumentos legales para conseguir que el Gobierno catalán vuelva a la legalidad.

También el ministro de Exteriores alemán, Sigmar Gabriel, se sumó ayer a la ofensiva para forzar a Puigdemont a que dé un paso atrás. El socialdemócrata instó al presidente de la Generalitat a «dejar claro que respeta la Constitución». «El pueblo y la economía de Cataluña están inquietos y cada día que persiste la falta de claridad aumenta la inquietud y la situación se torna más difícil», aseguró en un comunicado en el que Berlín pide a Puigdemont que «en interés de todos» busque una solución dentro del marco legal español, el mismo que se ha utilizado, en su opinión, para detener a Jordi Sànchez y Jordi Cuixart. La ley, dice Gabriel, debe ser respetada por todos «independientemente de en qué parte del país vivas».

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