La banca catalana tardaría 24 horas en irse

A la sangría en bolsa, pues han perdido 3.000 millones desde el 1-O, Caixabank y Sabadell suman el miedo a una fuga de depósitos o un corralito, y preparan su marcha por la amenaza de secesión

El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, y el presidente de CaixaBank, Jordi Gual
El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, y el presidente de CaixaBank, Jordi Gual

redacción / la voz

El mercado volvió a confirmar ayer la máxima de que el dinero es miedoso y poco amigo de la incertidumbre. Con la inminente declaración unilateral de independencia (DUI) de Cataluña convertida en espada de Damocles, el selectivo español perdió el soporte de los 10.000 puntos y retrocedió un 2,85 %, con prácticamente todos sus valores en rojo -solo tres se salvaron-, en la peor jornada desde el brexit, en junio del pasado año. Los inversores tienen miedo y están saliendo del parqué español en general y de los valores catalanes en particular, a la espera de que se resuelva, de un modo u otro, el desafío secesionista.

Mientras que la prima de riesgo escaló a su nivel más alto en cuatro meses (por encima de los 132 puntos básicos), Caixabank y Sabadell, que ayer vivieron una jornada bursátil aún más negra que la del lunes (sus títulos perdieron un 4,96 y un 5,69 %, respectivamente, los más castigados del Ibex), han visto reducirse su capitalización, en conjunto, en prácticamente 3.000 millones de euros desde el referendo ilegal del domingo. Y ello, pese al mensaje que ambas entidades financieras hicieron público la víspera, confirmando por primera vez -más o menos abiertamente- que no dudarán en salir de Cataluña para proteger a sus clientes si se confirma la amenaza de independencia.

De hecho, aunque el mensaje no ha servido para apaciguar el miedo de los inversores, fuentes financieras confirman que ambos bancos tienen listos sus planes de contingencia para activarlos y trasladar en tiempo récord -menos de 24 horas- su sede social. «Todo apunta a que habrá movimientos inminentes, porque la banca no puede mantenerse en un territorio susceptible de quedar fuera del acceso a la financiación del BCE. Tienes que irte a un lugar en el que no haya duda de que seguirá siendo España», explican, insistiendo en que el traslado del domicilio social implica únicamente cambios administrativos y fiscales.

Dos líneas rojas

¿Cúando podría producirse el traslado de la sede social de Caixabank y Sabadell? Fuentes del sector señalan que hay dos líneas rojas: la declaración de anoche del presidente Puigdemont, enrocado en seguir adelante con la secesión -aunque llame al diálogo-, y el resultado del pleno del Parlamento catalán convocado para el lunes. «Podría incluso no llegar a esperarse a que haya una votación. Se activarían las alarmas», añaden.

Aún fresca en la memoria la dramática fuga de depósitos que acabó fulminando al Popular el pasado junio, los bancos catalanes viven con angustia la situación política, que ha disparado el miedo de su clientela en la comunidad, además de exacerbar los llamamientos al boicot en el resto de España. Niegan que se hayan producido salidas relevantes de fondos. «¿Pánico? No. Hay más ruido que nueces», aseguran. Argumentan que el temor «lógico» de los clientes se despeja en la red de oficinas, pero lo cierto es que la amenaza es real y no quieren correr riesgos. De ahí que esté listo el plan B de la deslocalización.

De Guindos: «Nada que temer»

El ministro de Economía, Luis de Guindos, envió ayer un mensaje de tranquilidad en este sentido, afirmando que las empresas y los clientes de las entidades financieras catalanas «no tienen nada que temer» porque la secesión «no se va a producir», ya que el Gobierno «elegirá los instrumentos y tiempos adecuados» para ello. Destacó que los bancos catalanes «son españoles y europeos», así como «entidades sólidas», por lo que los clientes «no tienen nada que temer».

Pero pese a los llamamientos a la calma, comienzan a trascender decisiones como la de la firma de inversión iBroker, que ha retirado «temporalmente» el saldo de sus clientes que estaba depositado en el Sabadell, para redistribuirlo entre Bankia y Bankinter, otras dos entidades con las que trabajan y que están a cubierto de potenciales incertidumbres secesionistas.

Y es que, aunque una declaración unilateral de independencia no tendría validez ni efectos legales inmediatos, el temor a perder los ahorros parece lógico. Ya no solo por el impacto devaluatorio que en ellos tendría el uso de una nueva moneda, diferente al euro, sino también por la posibilidad de que el Ejecutivo catalán decidiera, por ejemplo, intervenir la banca o imponer un corralito para evitar la fuga de depósitos, es decir, limitar la cuantía de dinero que los ciudadanos podrían sacar de las entidades financieras. Precisamente, para anticiparse a cualquier revés la banca está dispuesta a hacer las maletas.

El mercado premia a Oryzon, segunda firma cotizada que abandona la región

La empresa biotecnológica Oryzon comunicó en la noche del martes a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que trasladaba su sede social a Madrid y el parqué la coronó ayer como el valor más apetecible, ya que cerró la jornada con una subida cercana al 13 %, que llegó a ser del doble en algunos momentos del día.

Oryzon es la segunda empresa cotizada que abandona Cataluña ante la escalada de la presión independentista, después de que el presidente de Naturhouse, Félix Revuelta, anunciase lo mismo el pasado agosto.

Aunque, a diferencia de la banca -sometida a una presión mucho mayor, por su dependencia del BCE-, el resto de los sectores empresariales no han anunciado deslocalizaciones, las fuentes consultadas dan por hecho que se producirán si la secesión se produce: «Las empresas asentadas en Cataluña en este momento ya tienen sobre la mesa sus planes de contingencia. Si comienzan a perder clientes, a resentirse económicamente, habrá desbandada».

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