Los obispos piden no quebrar «las legítimas leyes»

Reclaman diálogo y evitar decisiones irreversibles que creen «fracturas familiares, sociales y eclesiales»

A. A.
madrid / colpisa

El desafío independentista afecta también de lleno a la Iglesia. Y al igual que la sociedad, el clero catalán sufre el cisma entre secesionistas y partidarios de mantener la unidad de España, aunque estos últimos por el momento han optado por la neutralidad ante el 1 de octubre. Ante esta situación, la Conferencia Episcopal Española emitió ayer un comunicado en el que deja clara sus posiciones. La primera de ellas consiste en pedir a quienes tienen responsabilidades de Gobierno en las diferentes administraciones «avanzar en el camino del diálogo y el entendimiento». El organismo presidido por Ricardo Blázquez aboga también por que, tanto dirigentes políticos como la ciudadanía, «eviten decisiones y actuaciones irreversibles y de graves consecuencias, que los sitúe al margen de la práctica democrática amparada por las legítimas leyes que garantizan nuestra convivencia pacífica y origine fracturas familiares, sociales y eclesiales».

En el comunicado, la Conferencia Episcopal manda además un mensaje en clave interna al dejar claro quienes son las únicas voces autorizadas para hablar. «Los obispos queremos hacer nuestros los deseos y sentimientos manifestados recientemente de forma conjunta por los obispos con sede en el territorio de Cataluña, auténticos representantes de sus diócesis», se afirma para desautorizar a los religiosos que de forma pública han tomado parte a favor del proceso.

En las últimas semanas, actores destacados de la comunidad católica catalana han salido a la palestra para, en la mayoría de los casos, avalar las tesis de la Generalitat y pedir el voto a sus feligreses en el referendo. Dos de las figuras de más peso en el catolicismo catalán, los abades de los monasterios de Montserrat y Poblet, reclamaron hace una semana diálogo y respeto a «los derechos de nuestro pueblo». «El derecho a la participación en la vida política y social tiene que ser garantizado en un Estado democrático», señalaron. La Conferencia Episcopal Tarraconense, que hace las veces de Conferencia Episcopal catalana aunque sin tener aún ese reconocimiento por parte de la Santa Sede, ha mantenido la neutralidad. En ella están representados los obispos catalanes, repartidos en diez diócesis. Todos ellos firmaron una nota la semana pasada pidiendo que, «en este momento de la historia de Cataluña», «se respeten los derechos y las instituciones».

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