Madrid / La Voz

El Gobierno considera técnicamente abortado el referendo ilegal de independencia en Cataluña con las detenciones de altos cargos y la abundante incautación de material destinado a la consulta. Pero sus esfuerzos se centran ahora en rebajar la tensión en las filas independentistas y en propiciar un clima de diálogo para después del 1 de octubre que permita dar una salida al conflicto sin comprometer la unidad de España. Un planteamiento que comparte plenamente con el PSOE y que ambos empezaron a poner en práctica ayer mismo.

«El día 2 hablaremos y la dinámica nos llevará a buscar soluciones porque el proyecto de convivencia de los españoles tiene que continuar en España. Tendremos que sentarnos y hablar, y eso haremos», aseguró el portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo. Pero el ministro de Economía, Luis de Guindos, fue más lejos y colocó ya las cartas del Ejecutivo sobre la mesa: más financiación y más autonomía fiscal para Cataluña a cambio de que se aparque la deriva secesionista.

En una entrevista en el diario Financial Times, De Guindos afirmó que «en cuanto abandonen los planes de independencia, podremos hablar». ¿Y de qué se podría hablar? Pues, según el ministro, «aunque Cataluña ya tiene una gran autonomía podríamos hablar de una reforma del sistema de financiación y de otras cuestiones». Para justificar ese cambio de criterio, que implica aceptar buena parte de las reclamaciones que hizo en su día Artur Mas antes de abrazar el independentismo, y que Rajoy rechazó entonces, explicó que «en el 2012 estábamos en mitad de una crisis económica» y ahora, sin embargo, «la situación ha cambiado, tenemos más margen fiscal, una recuperación y eso abre nuevas oportunidades para el debate». El ministro de Justicia, Rafael Catalá, aseguró también que el Gobierno está dispuesto «a hablar de todo dentro de nuestra Constitución. Incluso a hablar de reformar la Constitución». Y el coordinador general del PP, Fernando Martínez-Maillo, apuntaló la idea de mano tendida afirmando que «a partir del día 1, el diálogo dentro de la Constitución y de las leyes es posible».

El PSOE considera también urgente que la crispación deje paso a la negociación, pero cree que ese paso debe darse antes incluso del 1 de octubre. Y para ello apela tanto a la Generalitat como al Gobierno. «Pedimos al señor Puigdemont que desconvoque el referendo. Que lo desconvoque ya, cuanto antes mejor, para que se pueda garantizar que se abre un espacio de diálogo político de manera inmediata», señaló la presidenta del PSOE, Cristina Narbona. Aunque reiteró el apoyo al Gobierno frente a la vulneración de la Constitución por parte de los independentistas, se dirigió también a Rajoy para reclamarle que, «además de la ley, se abra la vía de la política».

Los socialistas consideran que el cauce más adecuado para poner en marcha ese diálogo político es la comisión territorial para la modernización del Estado autonómico impulsada por Pedro Sánchez en el Congreso.

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F. Balado

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Bajo este escenario de confrontación política generado por el desafío secesionista, parece que el único proyecto que ha logrado cierto consenso ha sido la iniciativa socialista para la creación de una comisión parlamentaria que aborde el futuro del modelo territorial del Estado. Ayer superó el último trámite al recibir el visto bueno de la Mesa, por lo que en unos días -a petición expresa del PP, nunca antes del 1 de octubre-, echará a andar.

La mejor prueba de la buena acogida de la que ha gozado esta comisión no permanente es que ha contado con el beneplácito de todas las fuerzas parlamentarias con dos únicas excepciones: Esquerra Republicana y Ciudadanos. Los primeros anunciaron desde un primer momento que no asistirían a este foro. Por su parte, desde la formación naranja consideran que la iniciativa socialista no es más que, en palabras de Albert Rivera, un «pasteleo» en el que no piensan participar, ya que opinan que no cabe el diálogo con quienes están asestando «un golpe a la democracia». Además, fuentes de la ejecutiva reconocieron en las últimas fechas cierto distanciamiento con el PSOE al considerar que la rama catalana del partido, el PSC, se ha hecho con el mando y que Sánchez solo baraja dos soluciones que «no verbalizará»: cupo o referendo.

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El Gobierno ofrece más financiación a Cataluña si renuncia a la secesión