El PNV vincula los Presupuestos a la respuesta al órdago secesionista

Amenaza con no apoyarlos si considera que el Gobierno se excede

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madrid / la voz

El PNV ha visto que las aguas del río bajaban revueltas y ha vuelto a sacar su caña. Tan solo unos meses después de haber contribuido de manera decisiva a la aprobación de los Presupuestos del 2017 (a cambio de una factura que superó los 4.000 millones de euros a la que hay que sumar importantes cantidades en inversiones en infraestructuras), Aitor Esteban, portavoz del grupo parlamentario del Partido Nacionalista Vasco, deslizó una amenaza al Gobierno al advertir que vigilan con especial atención todas sus respuestas al desafío secesionista en Cataluña, y que una actuación «exacerbada» podría complicar las negociaciones de cara a la aprobación de los Presupuestos del 2018, que el Ejecutivo tratará de sacar adelante el próximo día 22.

Aunque desde la formación nacionalista negaron desde un primer momento que el acuerdo alcanzado en mayo los comprometía a facilitar la aprobación de las cuentas para el próximo ejercicio, todo el mundo dio por hecho que el pacto entre las dos formaciones conservadoras así lo recogía. Sin embargo, Aitor Esteban, consciente del inmenso valor que tienen los cinco escaños de su formación con el actual tablero político, especialmente con el PSOE de Sánchez enrocado en materia socioeconómica, comentó ayer a las puertas de las Cortes. «Rebasar determinadas líneas [en Cataluña] complicaría la relación que pudiéramos tener con el PP. Eso lo sabe todo el mundo, y para empezar, el Gobierno», declaró, sin llegar a concretar en dónde estarían establecidos dichos límites.

El portavoz del Grupo Popular, Rafael Hernando, quiso separar los dos temas y aseguró que las medidas que tome el Ejecutivo ante el órdago lanzado desde Cataluña no interferirán en las negociaciones de los Presupuestos Generales del Estado. «Creo que mezclar no tiene sentido», expuso. «Estamos en el cumplimiento de la ley», algo con lo que cree también está el PNV. 

Crisis institucional

Mientras, en la Cámara alta, Mariano Rajoy asistía junto a algunos miembros de su Gobierno a una sesión de control marcada por la situación en Cataluña y en la que volvió a poner en valor la proporcionada respuesta que está ofreciendo el Estado. Allí el jefe del Ejecutivo cruzó duras acusaciones con Josep Lluis Cleries, senador del PDECat. Rajoy invitó a los herederos de la antigua Convergència a que realizaran un ejercicio de autocrítica si no quieren «desaparecer». «Eran un partido de 62 escaños, y mire lo que son ahora», le espetó, al tiempo que lamentó que estuvieran bailando al son de la música que les tocan «los más radicales», en clara referencia a la CUP. En su respuesta, Cleries, que mostró desde su bancada una fotocopia de la papeleta con la que pretende votar el 1-O, advirtió que no toleraría lecciones por parte de alguien que cuenta con ministros reprobados en el Congreso ni del máximo responsable de que las arcas del Estado vayan a asumir los 40.000 millones del rescate bancario. En lo único en lo que coincidieron ambos fue en que se enfrentaban a la mayor crisis institucional del Estado.

La otra intervención de Rajoy en relación con Cataluña fue motivada por el portavoz socialista, Ander Gil, a quien agradeció el apoyo mostrado por su partido ante el desafío secesionista y le volvió a insistir en su total predisposición para dialogar acerca del futuro modelo territorial del Estado, en referencia al proyecto presentado la pasada semana por el PSOE que el presidente del Gobierno valoró como «muy razonable».

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