Podemos se queda fuera del frente constitucionalista para impedir el 1-O

N. Vega / C. Reino MADRID, BARCELONA / COLPISA

ESPAÑA

Mariscal | efe

Rivera acude a la Moncloa tras la conversación entre Rajoy y Sánchez para cerrar filas

06 sep 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

En una semana trascendental para el devenir del proceso independentista, Mariano Rajoy se ha procurado el respaldo sin fisuras del bloque de partidos que defienden la Constitución. La reunión de ayer en la Moncloa con Albert Rivera, horas después de una conversación telefónica con Pedro Sánchez, sirvió para hacer ostensible la unidad de PP, PSOE y Ciudadanos frente al desafío secesionista. Un frente del que únicamente se queda fuera, entre los grandes partidos, Podemos, que considera legítimo el 1-O, pero no como un referendo sino como una movilización política.

La consulta ilegal es causa de división también en Podemos y sus socios. El grupo parlamentario en la Cámara catalana aún no ha decidido qué postura adoptará ante la ley del referendo. Desde apoyar la ley, si Junts pel Sí y la CUP aceptan algunas de sus enmiendas -como retirar el carácter vinculante de la consulta, extremo poco probable- hasta votar en contra o abstenerse. Esta división en la izquierda alternativa se da también entre los comunes, el partido que lidera Ada Colau, que se ha mostrado dispuesta a permitir la votación en locales municipales. Bajo el lema «El 1 de octubre no iremos, porque no es un referendo», un colectivo de los comunes criticó ayer que Junts pel Sí y la CUP pretendan aprobar antes del 1-O una ley de ruptura y la instauración unilateral de una república. Mientras, históricos del PSUC impulsaron ayer un manifiesto, dando su apoyo a la consulta.

Enfrente están PP, PSOE y Ciudadanos, El líder de esta última formación, Albert Rivera, estaba citado ayer en la Moncloa a las diez menos cuarto de la mañana. Una hora después, abandonó la sede gubernamental con la convicción de que «todas las ilegalidades que se cometan» en los próximos días en Cataluña deben tener respuesta. Especialmente para evitar un «bochorno» como el del 9 de noviembre del 2014, cuando la consulta se celebró pese a que el Gobierno rehusó reconocerla como un referendo. «El 9N hubo un vacío y ni la Fiscalía impidió que se abrieran los colegios ni se impidió que se utilizara dinero público ni el Gobierno hizo nada: fue un ejemplo de lo que no hay que hacer», dijo.