Barcelona / Colpisa

La crisis en el Gobierno catalán que se llevó por delante hace mes y medio a cuatro consejeros no solo se produjo por motivos ideológicos, para apartar a los blandos y a los que albergaban dudas respecto al 1-O. También puso al descubierto el malestar que existía en el Ejecutivo catalán por la existencia de un Gobierno en la sombra, un sanedrín que toma las decisiones de calado sobre la hoja de ruta del referendo ilegal. El exconsejero de Empresa, Jordi Baiget, que fue el primero en caer, criticó sin tapujos la existencia de este grupo de consejeros externos, que maneja más información -según denunció Baiget- que algunos de los que se sientan cada martes en el Consejo de Gobierno. «Una parte del Govern no estamos en el núcleo duro de las decisiones, y eso genera lo que genera. ¿A mí y a otros se nos consulta la estrategia de lo que tenemos que hacer?», reflexionó Baiget. Tras los ceses/destituciones de Neus Munté, Jordi Jané y Meritxell Ruiz, Puigdemont y Junqueras aprovecharon para fortalecer la estructura de su gabinete y crear un comité de coordinación política, que integran presidente y vicepresidente, así como el secretario del Gobierno y el de la vicepresidencia. Aunque desde el PDeCAT pidieron a Puigdemont que con la remodelación se cargara el sanedrín, el jefe del Ejecutivo autonómico dejó claro que su continuidad era innegociable.

Este grupo, que fija la estrategia para el 1-O, lo forman o lo han formado, porque su presencia tampoco es fija en las reuniones, una decena de personas. Del PDeCAT son Artur Mas, Jordi Turull (antes de su entrada al Ejecutivo), Francesc Homs o David Madí, y de Esquerra, Marta Rovira, Lluís Llach, Joan Puigcercós y Xavier Vendrell. También lo integran Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, presidentes de la ANC y Òmnium, y Oriol Soler.

Años en el olvido

Algunos son viejos rockeros que han vuelto a la primera línea tras años en la retaguardia. Madí, por ejemplo, formaba parte del célebre pinyol (el hueso de la fruta) que aupó a Mas. Fiel escudero del expresidente de la Generalitat, en el 2010 dejó la política cuando vio alcanzado su objetivo de ganar las elecciones y situar a Mas en la presidencia de la Generalitat. Desde el 2004 hasta el 2010 fue secretario ejecutivo de Comunicación y Estrategia de Convergència y dirigió tres campañas electorales de Mas. Las puertas giratorias le llevaron más tarde a Applus+ y Endesa.

Puigcercós y Vendrell también han vuelto después de años defenestrados. Puigcercós fue presidente de Esquerra y jefe de filas de los republicanos en el Congreso durante los Gobiernos de Zapatero, con quien mantuvo buenas relaciones. Tras fracasar como candidato a la Presidencia de la Generalitat hace siete años, dimitió al frente de Esquerra y abrió las puertas a Oriol Junqueras. Trabaja en el sector privado, en el sector alimentario, y su única presencia pública es a través de tertulias radiofónicas. Vendrell también trabaja en la empresa privada, como consejero delegado de dos grupos empresariales, Barcelona Export Group y Biomek Group. Fue consejero de Gobernación en el tripartito liderado por Pasqual Maragall. Antiguo militante de la rama política de Terra Lliure, tuvo un papel relevante en la disolución de la banda terrorista y la integración de algunos de sus militantes en Esquerra.

Quizá el miembro más desconocido de este núcleo duro es Oriol Soler. Editor y uno de los impulsores del diario Ara, fue uno de los directores de campaña de Junts pel Sí, a pesar de que ideológicamente es próximo a la CUP. Su papel fue clave para lograr el pacto entre ambas formaciones al inicio de la legislatura. El resto de figuras son mucho más conocidas. Mas, inhabilitado por el 9N, se mantiene como presidente del PDeCAT; Homs, también condenado, era hasta hace bien poco el portavoz de la antigua Convergència en Madrid; Rovira es portavoz de Junts pel Sí en la Cámara catalana y Llach es diputado. Sánchez y Cuixart lideran el proceso en la calle desde la ANC y Òmnium.

Del Constitucional a la ruptura legal

Figura clave en el proyecto independentista es el jurista Carles Viver Pi-Sunyer, que ejerce de ideólogo del entramado legal del proceso de ruptura. Vicepresidente del Tribunal Constitucional entre 1998 y el 2001, ahora dirige el Instituto de Estudios del Autogobierno, organismo «ad hoc» creado en esta legislatura y que depende de la Consejería de la Presidencia. Trabajó como asesor de la reforma del Estatuto del 2006 y Artur Mas lo fichó en la pasada legislatura para la causa soberanista. Dirige a un equipo de 14 personas, y se le considera el responsable de la arquitectura institucional.

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El gabinete en la sombra que prepara el 1-O