La Cámara catalana alude al apoyo internacional, pero no al español

La CUP marca distancias con la declaración institucional


Barcelona / Colpisa

Un día antes de la gran manifestación prevista en Barcelona y ocho días después de los trágicos atentados de las Ramblas y Cambrils, el Parlamento catalán lanzó ayer una llamamiento unánime a derrotar al terrorismo desde la diversidad cultural y la convivencia pacífica. La Cámara autonómica celebró un pleno solemne y guardó un minuto de silencio para condenar los «brutales atentados» y para unirse al «dolor» de las víctimas y los familiares.

La presidenta de la Cámara catalana, Carme Forcadell, leyó un texto de repulsa al terrorismo, consensuado por todos los grupos, desde el PP hasta la CUP, en el que puso en valor la respuesta cívica que ha dado la sociedad catalana ante la acción de los terroristas, cuyo «objetivo es generar «odio y miedo». El Parlamento catalán, que se prepara para una batalla intensa en las próximas semanas hasta el 1-O, logró aparcar por unas horas las diferencias que hay entre sus grupos parlamentarios y envió un mensaje de unidad y de forma excepcional todas las fuerzas políticas secundaron la declaración de condena del terrorismo.

Omisiones

La Cámara catalana fue enérgica en la repulsa de la violencia terrorista y al mismo tiempo quiso agradecer la «tarea excelente de los servicios de emergencias y de urgencias médicas, y también la de los cuerpos de seguridad», convertidos en héroes anónimos. También aplaudió las «muestras internacionales de solidaridad recibidas», una apelación criticada en privado desde las filas constitucionalistas, pues se omitían la colaboración del Gobierno central, la actuación de la Policía y la Guardia Civil y los innumerables mensajes de apoyo procedentes del resto de España.

Forcadell, según el comunicado consensuado, se felicitó por la respuesta que ha dado la gente, que ha demostrado madurez democrática y cívica en un momento de «dolor» provocado por «acciones terroristas de violencia extrema». El texto en ningún momento mencionó el terrorismo de inspiración yihadista. Según Forcadell, es loable que la sociedad haya sabido distinguir entre la «utilización espuria de las religiones como fuente de extremismo violento y la pacífica convivencia de las diversas identidades religiosas presentes en Cataluña». El Parlamento autonómico hizo una llamada a «continuar trabajando por la democracia y la cohesión social», porque «la pluralidad solo puede defenderse desde la democracia, y la democracia es la garantía para vivir en una sociedad plural y diversa y, al mismo tiempo, cohesionada».

La CUP recibió las críticas de los grupos constitucionalistas por la actitud de la mitad de sus diputados que decidieron no aplaudir la declaración institucional que leyó Carme Forcadell. Aunque los anticapitalistas firmaron el texto consensuado, su forma de marcar perfil propio fue no aplaudir cuando todos los diputados se pusieron en pie. Los antisistema presentaron un texto alternativo para que quedara patente su posición crítica con la declaración conjunta.

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