Miguel Urbán: «Gestionar las diferencias es un reto pendiente de Podemos»

El líder de Anticapitalistas, la principal corriente crítica, asegura que en la formación morada se está intentando conjugar la pluralidad, pero reconoce que no es fácil


Madrid / ColpiSA

Miguel Urbán (Madrid, 1980) reparte su tiempo entre las labores como eurodiputado, miembro de la ejecutiva nacional y uno de los portavoces de Anticapitalistas, la corriente más a la izquierda de Podemos

­-Se cumplen seis meses desde Vistalegre-II. ¿Qué ha cambiado en Podemos en este tiempo?

-Podemos ha tenido un cambio constante desde que nació, no solo desde el segundo Vistalegre. Evidentemente fue una asamblea compleja, complicada y dura, con un debate más vinculado a las personas que a los proyectos, una circunstancia que lo desvirtuó. Pero salimos con una premisa clara, que es la unidad. Vistalegre-II reconoció la pluralidad del partido. Todo el mundo entendió que hay diferentes opiniones dentro de Podemos que pueden convivir dentro de una discusión sana de ideas.

­-¿Se ha logrado entonces conjugar la pluralidad que existe dentro de Podemos?

-Se está intentando, pero no es fácil. En política nada es sencillo, y gestionar las diferencias tampoco. Esto es un reto pendiente, pero no solo de Podemos, sino de la vida en general.

-¿La descentralización interna se le atraganta a Podemos?

-La descentralización pasa por respetar la decisión que tomen los inscritos. Tenemos una organización que la respeta más ahora que antes, aunque que creo que no es suficiente.

-¿Hasta dónde debe llegar la descentralización?

-El partido se tiene que parecer al país que queremos construir. Si defiendes un país plurinacional lo mínimo es que tengas una organización plurinacional. Y hay que entender la descentralización no solo hacia los territorios, sino también hacia las personas y los círculos. Yo no quiero dar más poder a Cataluña o Andalucía para que tengan un barón o una baronesa, lo que quiero es que los círculos tengan más poder. La descentralización tiene que hacerse hacia los territorios y hacia las bases.

­­-¿Es posible desalojar a Mariano Rajoy de la Moncloa sin un entendimiento de la izquierda?

-Es necesario echar a Rajoy. Pero también hay que desalojar las políticas del PP. El problema es que el PSOE ha sido copartícipe de muchas de ellas. Cuando nace el 15M estaban gobernando los socialistas, no el PP. Tiene que haber una ruptura real del PSOE con las políticas que han hecho tanto daño y solo han beneficiado a las élites. No obstante, con el parlamento actual no es suficiente con un entendimiento de lo que se llamaría las izquierdas. Sin una propuesta de respeto a la plurinacionalidad no existirá una mayoría para derrotar al PP. Tiene que haber reformas claras en el tema territorial y asumir el derecho a un referendo acordado, pactado y con garantías que permita expresarse a los catalanes.

-La última encuesta del CIS apunta a una recuperación socialista. ¿Ha desperdiciado Podemos la oportunidad?

-Tres cuestiones. Las encuestas son encuestas, ni las celebramos cuando salen bien ni nos deprimimos en caso contrario. Segundo, yo creo que el CIS refleja la ilusión de un sector del PSOE por la victoria de los militantes sobre el aparato. Hay que decir las cosas claras, no ganó las primarias Pedro Sánchez, las ganaron las bases. Y, por último, no veo razonable pensar que por una encuesta ya hayamos perdido la oportunidad.

-El CIS también señala que, aunque retrocede, el PP volvería a ser la fuerza más votada.

-El problema es que se cumple el topicazo del Spain is different. Por herencia del franquismo tenemos un déficit democrático que en otros países europeos sería impensable. Han dimitido primeros ministros por plagiar un artículo y no por meter la mano en ningún sitio. Solo con el SMS de «Luis, se fuerte» habría caído cualquier Gobierno.

-¿Votaría el 1 de octubre si fuese catalán?

-No soy catalán y no tengo que tomar esa decisión. Sí respeto la opinión de Xavier Domènech o Albano Dante Fachín, que han dicho que irían a votar. Me parece lo más normal del mundo.

-Ha manifestado su satisfacción porque se abra el debate sobre el turismo. Pero ¿es legítimo hacerlo con acciones violentas?

-Sin compartir las formas, comparto el fondo del debate. Condeno todo tipo de violencia aunque sí creo en expresiones de desobediencia civil que puedan generar debates abiertos. Hay que evitar caer en la palabra turismofobia, yo creo que nadie la tiene, ni siquiera las personas que protagonizaron esas acciones. Todo el mundo quiere viajar, sobre todo el 40 % de los españoles que por la precariedad laboral no pueden tomarse vacaciones. El problema es el modelo de turismo, que es depredador de derechos sociales y de recursos naturales. En pleno cambio climático y en un lugar con escasez de agua, Benidorm no puede pasar de 50.000 personas a casi un millón. Pero esto no significa que estemos en contra del turismo, todo lo contrario.

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