La auxiliar, impasible, lo niega todo

Beatriz López rebate ante el juez y la policía todas las acusaciones y asegura, en cambio, que fue ella quien alertó del empeoramiento de la octogenaria que falleció


Madrid / Colpisa

Impasible. Nada parecido a una confesión. Ni durante los interrogatorios el pasado fin de semana ante el grupo VI de homicidios de la Policía Nacional ni en su declaración el pasado lunes ante la magistrada de guardia del Juzgado de Instrucción 2 de Alcalá de Henares. Beatriz López Doncel, la auxiliar de enfermería acusada de asesinar con una mortal inyección con aire a una paciente en el Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares, no se derrumbó en ningún momento y mantuvo su absoluta inocencia, según relatan los informes judiciales y atestados policiales.

López se revolvió en todas las preguntas y rebatió las pruebas que le relacionan con el asesinato de Consuelo D.F., de 86 años, el pasado jueves 3 de agosto, cuando la octogenaria estaba a punto de recibir el alta hospitalaria. La auxiliar no pudo negar las evidencias recogidas por la cámara espía que desde hacía dos años grababa los pasillos del ala B de la quinta planta del centro, pero sí que las rebatió con firmeza. Entre las 14.30 y las 15.45 horas entró cuatro veces a la habitación 528 donde estaba Consuelo, quien sobre las 16 horas sufrió el colapso. Según su declaración, entró dentro de su horario laboral y «cumpliendo su trabajo», tal y como recogen los atestados que se hacen eco en tercera persona de su declaración. La auxiliar argumentó que comprobó que la fallecida tenía fiebre y que por eso volvió tantas veces «para poner los termómetros». Es más, que fue ella la que avisó a las enfermeras de este supuesto episodio de súbita subida de temperatura.

Cuando la policía le preguntó por el largo espacio de tiempo que permaneció en la habitación para una gestión tan rápida como era la de comprobar la temperatura, López también tuvo respuesta: «Que se entretuvo en la 528 con la señora de la compañera (sic) -se entiende que era la mujer que compartía habitación con Consuelo- porque estaba más espabilada».

Lejos de admitir nada, se presentó como una profesional. Que ella fue la primera que dio el aviso de que «la abuela estaba mala» y que luego cumplió a rajatabla las instrucciones de sus superiores cuando la paciente entró en estado crítico. «Que le dijeron que llamara a los médicos porque la paciente estaba mala y que llamara a los internistas y los llamó».

La encarcelada también respondió con negativas a las preguntas más directas. «Que no reconoce haber suministrado aire a presión a la paciente». Según la auxiliar, eso es «imposible, porque no toca ni agujas ni jeringuillas».

La jueza, haciéndose eco de los informes policiales, apunta a que el móvil de Beatriz López Doncel era la «animadversión» que la auxiliar sentía por los médicos del Hospital Príncipe de Asturias, pero ella también desmintió ese extremo en sus dos declaraciones, tanto en el juzgado como ante los investigadores. «Manifiesta que su relación con sus compañeras es buena. Que con los médicos no tienen relación porque ellos se dirigen a las enfermeras y no a las auxiliares», señalan los documentos oficiales. En los interrogatorios insistió en que el hecho de que los médicos no hablen directamente con las auxiliares le era indiferente. Que no sentía celos ni se sentía maltratada. «Manifiesta que a ella eso le da igual», señalan los atestados. 

Idéntica causa

Los informes el grupo VI de homicidios remitidos al Juzgado de Instrucción 4 de Alcalá de Henares (que es quien realmente lleva esta investigación desde el 2015) confirman que la policía comenzó a investigar a la auxiliar en el verano de hace dos años, tras el fallecimiento de otra octogenaria, Luisa, por idéntica causa de Consuelo, una inexplicable embolia gaseosa que le provocó un paro cardiorrespiratorio, cuando la paciente estaba también cerca de recibir el alta.

Los funcionarios relatan la existencia de otros dos casos sospechosos en la misma unidad de medicina interna, que está especializada en geriatría, pero que no es un área de cuidados paliativos ni de enfermos terminales. La muerte de otro paciente en el 2015 por causas similares y el de otro enfermo que sobrevivió a otra embolia parecida en el 2013. Estos tres casos tuvieron lugar antes de que la auxiliar se diera de baja por una torcedura en un brazo a finales del 2015. La detenida se reincorporó el pasado mayo.

Según fuentes de la investigación, López Doncel negó igualmente en sede policial cualquier relación con esos episodios de embolias de pacientes que estaban también a su cargo. Y, en algún caso, dijo no recordar detalles de aquellos fallecimientos. Ante los policías que dirigen las pesquisas, la auxiliar insistió en que estaban cometiendo un «grave error» con ella y reiteró que no tenía ningún motivo para matar a Consuelo o participar en las supuestas muertes anteriores.

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