El marxista Benítez de Lugo, exvecino de Rajoy y bestia negra del PP

El tenso interrogatorio del abogado llevó a intervenir una y otra vez al presidente del tribunal


Madrid / Colpisa

El despacho de Mariano Benítez de Lugo en el centro de Madrid está presidido por un busto de Karl Marx, autor de El manifiesto comunista y al que cariñosamente llama Carlitos. También tiene unos cuadros de catamaranes, una de sus aficiones, y una escultura de la Dama de la Justicia. Madrileño de 76 años de edad, hijo de abogado y alto cargo durante dos años en el Gobierno de Felipe González, su interrogatorio de este miércoles al presidente del Gobierno lo ha sacado del anonimato para el gran público, aunque en el mundo judicial es de sobra conocido.

Benítez de Lugo, presidente de la Asociación de Abogados Demócratas por Europa (Adade), fue el letrado que firmó el escrito solicitando la declaración de Mariano Rajoy. Era la tercera vez que en nombre de la acusación popular de Adade pedía que el líder del PP se sometiera a las preguntas de las partes. En febrero del 2016, el tribunal del caso Gürtel rechazó su petición. Pero el pasado 3 de abril, el letrado que promovió el ingreso en prisión de Bárcenas remitió otro escrito a la luz de las revelaciones conocidas en el juicio. Pese a contar con la oposición de la Fiscalía y de la defensa de Bárcenas, el tribunal acordó finalmente la citación de Mariano Rajoy.

El día de marras llegó este miércoles. Benítez de Lugo interrogó al presidente durante 50 minutos. Fue de lo genérico a lo concreto y tuvieron varios enfrentamientos. «No sé si se ha confundido de testigo», le dijo Rajoy al abogado en un momento del interrogatorio. «Su respuesta es muy gallega», le espetó en otra ocasión Benítez de Lugo. «Debe ser muy gallega, porque no puede ser riojana», respondió Rajoy, quien en otro momento afeó al abogado que su argumentación, en la pregunta que le intentaba hacer, «no parece un razonamiento muy brillante». La tensión fue en aumento hasta que intervino el presidente del tribunal. Ello, pese a que ambos se conocen personalmente desde hace años porque eran vecinos en Aravaca, a las afueras de Madrid, hasta que Rajoy se mudó a la Moncloa.

«Enérgica» protesta

Pero no fue el jefe del Ejecutivo su único quebradero de cabeza. El presidente del tribunal, Ángel Hurtado, le rechazó más de una decena de preguntas, lo que sistemáticamente provocaba la protesta del abogado. Su queja fue especialmente vehemente cuando el presidente del tribunal rechazó de plano un careo entre Rajoy y Bárcenas, como solicitaba Benítez de Lugo. «Eso no es pertinente; no porque cada uno diga lo que le parezca, sino porque eso sí que es entrar de lleno en los papeles de Bárcenas», un caso que no forma parte de la causa que se juzga ahora. Ante lo cual Benítez de Lugo expresó su «protesta más enérgica».

También tuvo Benítez de Lugo tiempo para quejarse por las interrupciones del abogado de Luis Bárcenas, quien al principio de la declaración intervino en varias ocasiones para protestar por preguntas que afectaban a su patrocinado. «Intenta desestabilizarme», se quejó Benítez de Lugo.

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