Rajoy será el primer presidente que testifique en un juicio por corrupción

Las acusaciones de la Gürtel incidirán el miércoles en la financiación del PP


madrid / colpisa

«La declaración del presidente del Gobierno es un hito de la historia judicial española y hay que valorar la postura de los dos magistrados del tribunal que apoyaron su interrogatorio, rompiendo la urna de cristal para que declare una persona que, por otra parte, es clave en el procedimiento que ahora se juzga», dice Mariano Benítez de Lugo, el abogado que firmó el escrito dirigido al tribunal que juzga la primera época del caso Gürtel (1999-2005) solicitando la testifical de Mariano Rajoy.

Este miércoles a las 9.30 de la mañana, el jefe del Ejecutivo se sentará en la sala de vistas de la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares. No declarará en calidad de presidente del Gobierno, sino por los cargos que ejercía en el PP en aquellos años. En el 2003 fue durante un breve período secretario general, es decir, número dos de la formación, y a partir del 2004 presidente nacional por elección directa de José María Aznar, su antecesor. ¿A qué preguntas se enfrentará Rajoy?, ¿qué interrogantes deberá aclarar como testigo, esto es, con obligación de contestar a todas las partes y de decir la verdad?, ¿dirá quién le advirtió sobre las actividades ilícitas de Francisco Correa y cuándo decidió dejar de trabajar con sus empresas?, ¿responderá a cuestiones relacionadas con la existencia de una caja B en su partido, según sostiene Anticorrupción?

El abogado Benítez de Lugo, que llevará el peso del interrogatorio, avanza parte de su estrategia: «Mis preguntas versarán fundamentalmente sobre la financiación irregular del PP, aprovechando que el tribunal ha permitido preguntar a los acusados y testigos por asuntos que van más allá del período de hechos investigados. No pretendo hacer sangre, sino tratar de que aclare lo que sabe como exsecretario general y presidente del PP desde el 2004». 

Deferencia

Rajoy, al que previsiblemente en señal de deferencia no se colocará frente al tribunal, como suele ser habitual, sino en el estrado, a la altura de los abogados de la defensa, tendrá que aclarar extremos relativos a diversas cuestiones. Por ejemplo, Correa desveló en su declaración que llevó millones en comisiones de contratos a Bárcenas y a la sede nacional del PP cuando Rajoy era vicesecretario y luego secretario general. ¿Vio el dirigente popular al entrar en Génova al líder de la Gürtel? Él asegura que estaba allí más tiempo que en su despacho. ¿Sabía Rajoy a qué iba? Otro acusado confeso, el constructor Alfonso García Pozuelo, reveló que dio dinero para «organismo centrales». ¿Qué sabe de esto?

Bárcenas ha declarado en el juicio que el yerno de un empresario donante de la caja B, el constructor Joaquín Molpeceres, advirtió a Rajoy en el 2004 de que Correa estaba usando el nombre del PP para sus actividades ilícitas y que por este motivo lo echó. ¿Ocurrió así? Pese a ello, las empresas de Correa siguieron trabajando para el PP de Madrid y Valencia hasta que la organización fue desarticulada cinco años más tarde. ¿Conocía el hoy presidente del Gobierno este extremo?, ¿quién incumplió sus instrucciones?

Aún hay más flecos sueltos. El extesorero popular también declaró ante el juez, y lo corrobora la prueba documental, que el PP contrató la marca valenciana de la Gürtel, la sociedad Orange Market, para organizar el congreso nacional del 2008, que supuso la reelección de Rajoy. Esto se hizo con el visto bueno del entonces secretario general Ángel Acebes. ¿Sabía el líder del partido de esa contratación?

Estos son algunos de los interrogantes que deberá de explicar el presidente del Gobierno este miércoles. Preguntas comprometidas que le exigirán ir preparado. Sin embargo, no hay grandes expectativas de que vaya a aportar algún dato nuevo vista la declaración de otros altos cargos del PP, como el propio Acebes, Javier Arenas, Francisco Álvarez-Cascos o Rodrigo Rato. Exdirigentes populares que, más allá de arrojar luz, tejieron con sus explicación un escudo protector en torno a Bárcenas. «Dada la melifluidad de las comparecencias de estos testigos, esperamos que Rajoy no se mueva de ese discurso. Aunque si sus argumentos son como los de Arenas sería un atentado a la inteligencia, que no sé que es peor», resume el abogado Benítez de Lugo.

El juez discreto que decantó la balanza

El magistrado de la Audiencia Nacional Julio de Diego es una perfecta víctima de ese vicio que consiste en dividir a los jueces entre progresistas y conservadores. Porque a este integrante de la Sala de lo Penal, discreto y poco amigo de los focos, se le ha ubicado tradicionalmente en el sector conservador. Quizá entendido en su caso por tener una interpretación más estricta de la ley, centrada en dirimir únicamente el objeto de los hechos probados y donde los matices apenas tienen cabida. 

Esta etiqueta colgada en la toga de Julio de Diego ha perdurado desde que llegó a la Audiencia Nacional en noviembre del 2006 hasta el 30 de octubre del 2015. Ese día se celebró un Pleno en la Sala de lo Penal en el que, por diez votos contra ocho, se aceptó la recusación de su compañera Concepción Espejel para presidir el primer juicio del caso Gürtel . Para sorpresa de muchos, el entonces considerado «juez conservador» cambió por completo la composición del tribunal de Gürtel después de que el magistrado Enrique López también fuera recusado en ese mismo pleno -14 votos contra cuatro- para formar parte de esta sala.

De Diego sustituyó a López en el tribunal de Gürtel y Ángel Hurtado, presidente y ponente de la sentencia, a Espejel, recién elegida ahora presidenta de la Sala de lo Penal. El tercero en discordia es José Ricardo de Prada, un juez posibilista que ahora suma fuerzas con De Diego para neutralizar las posiciones del presidente Hurtado. Fue esta dupla la que acordó la declaración de Mariano Rajoy como testigo en persona.

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