Puigdemont remodelará su Gobierno para «concentrar» en un consejero la organización del referendo

Oriol Junqueras ya se ha ofrecido para comprar las urnas junto a Raül Romeva

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El presidente catalán, Carles Puigdemont, hará una reestructuración de funciones en el Govern para «concentrar» en un solo consejero la organización del referendo del 1-O, para el que el vicepresidente catalán, Oriol Junqueras, ya se ha ofrecido para comprar las urnas junto al consejero Raül Romeva.

El president ha comparecido hoy ante la cámara catalana para dar explicaciones sobre el cese de Jordi Baiget como conseller de Empresa -después de expresar sus dudas sobre el referendo y temer por su patrimonio- y los nombramientos de Santi Vila como nuevo titular de ese departamento y de Lluís Puig como consejero de Cultura en relevo de Vila.

En su comparecencia, Puigdemont no ha descartado más cambios en el Gobierno catalán en esta legislatura, aunque ha dicho que no son necesarios «ahora mismo», sin aportar más datos.

En una conversación informal posterior con periodistas en los pasillos del Parlament, el propio president ha explicado que su intención es «concentrar», antes de finales de mes, las funciones relativas al referendo en un único consejero actual, que en ningún caso cambiaría la nomenclatura de su Departamento.

Una figura para la que se perfilaría el republicano Oriol Junqueras -quien ya recibió el septiembre pasado el encargo de ser el coordinador del referéndum junto al consejero Raül Romeva-, aunque no se descarta que pueda ser otro consejero quien asuma todas esas competencias para la organización y ejecución del referendo.

Fuentes del entorno del president han subrayado que la reorganización aún se está discutiendo en el seno del Gobierno catalán y que no está cerrada, mientras que fuentes del entorno de Junqueras han indicado que existe predisposición por su parte, pero recuerdan que la última palabra la tiene Puigdemont.

De hecho, el mismo Junqueras (ERC), junto con el consejero de Asuntos Exteriores, Raül Romeva -independiente-, ya han dado un paso al frente y pedirán formalmente en la reunión del Gobierno catalán del próximo martes que se autorice a sus departamentos que asuman las competencias para la compra de urnas, según fuentes gubernamentales.

De esta forma se desencallaría la compra de los receptáculos, después de que el proceso de licitación iniciado por el Departamento de Gobernación de Meritxell Borràs (PDeCAT) se declarara desierto, en un proceso que generó tensiones con el departamento de Junqueras.

Si bien Junqueras y Romeva asumirán así la próxima semana las competencias para adquirir las urnas, la orden de la compra definitiva se producirá probablemente, según fuentes consultadas, de forma colegiada y colectiva por todo el Govern.

Por su parte, el futuro consejero del referendo agruparía diversas funciones y competencias relativas a la organización y ejecución del mismo y que ahora se encuentran dispersas entre varias consejerías, como por ejemplo ocurre con la organización de procesos electorales, que recae actualmente en Gobernación, o las competencias de participación, que dependen de la Departamento de Asuntos Exteriores, Relaciones Institucionales y Transparencia.

En el pleno del Parlament esta mañana, Puigdemont ha recordado de todos modos que el pasado septiembre ya delegó en Junqueras la organización del referéndum -junto con Romeva- y ha añadido: «Claro que tiene el encargo (Junqueras), y lo está haciendo».

Sobre el caso Baiget, el president ha recordado los cambios de consellers en anteriores gobiernos, para dar un aire de normalidad al cese, y ha indicado que «piensa ejercer esta responsabilidad cuando toque, si toca, con toda la responsabilidad y consecuencias».

«Se hará en el futuro, si es necesario. No es necesario ahora mismo, pero, si fuera necesario, (se haría) en la misma legislatura», ha añadido, dejando la puerta abierta a nuevos cambios.

Por otro lado, durante la sesión de control, Puigdemont ha defendido que el procedimiento de la lectura única está «perfectamente avalada» para tramitar las leyes de desconexión con el Estado, a pesar de que el líder del PSC, Miquel Iceta, le ha avisado de que así «pisoteará» los derechos de la oposición.

El líder del PPC, Xavier García Albiol, ha acusado a Puigdemont de «asumir prácticas de la CUP», como la «purga» de «voces discrepantes» -en alusión al caso de Baiget-, mientras que Inés Arrimadas (Ciudadanos) ha considerado que ese exconseller fue destituido por «ser sincero y decir la verdad».

El líder de SíQueEsPot, Lluís Rabell, ha llamado a «sumar alianzas» para un referéndum «efectivo, inclusivo y homologado», mientras que, desde la CUP, Benet Salellas ha urgido a Puigdemont a que «dé pasos en los próximos días y semanas» para demostrar que el referéndum del 1 de octubre es «absolutamente irreversible».

Por su parte, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha considerado que el referéndum «ilegal y divisivo» que pretenden convocar los independentistas en Cataluña «con lo primero que va a acabar es con el Gobierno de la Generalitat».

En declaraciones en los pasillos del Congreso, la vicepresidenta ha agregado: «Cuando uno se embarca en una iniciativa absolutamente ilegal y divisiva, acaba dividiéndose uno mismo. La situación de la Generalitat es el síntoma de un conjunto de personas que han decidido despeñarse y que quieren arrastrar al resto de la sociedad catalana a esa situación».

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