Sánchez e Iglesias pactan una agenda anti-Rajoy pero sin moción de censura

El PSOE y Unidos Podemos pondrán en marcha equipos de trabajo conjuntos


madrid / la voz

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias acercan posiciones. En la reunión que mantuvieron ayer pactaron poner en marcha una agenda común para desmantelar las políticas del Gobierno de Mariano Rajoy. Pero, de momento, no van a ir más allá. El líder de Podemos es partidario de presentar lo más pronto posible otra moción de censura para derribar al presidente, mientras el secretario general del PSOE cree que «hay que empezar a construir la casa por los cimientos», es decir llegar a acuerdos sobre políticas concretas. Iglesias considera que hay votos suficientes para sacarla adelante, tomando como base los 180 diputados que votaron en contra o se abstuvieron en la que presentó hace dos semanas. Para ello defiende que hay que contar con el apoyo de los independentistas catalanes, lo que descarta totalmente Sánchez, que sigue apostando por un pacto a tres con las fuerzas del cambio (Podemos y Ciudadanos), aunque estos dos partidos mantienen sus vetos mutuos. Pero ayer deslizó que si no hay entendimiento «tendré que acudir a los españoles para hacer que ese cambio dependa del PSOE». Es decir, elecciones.

El secretario de Organización socialista, José Luis Ábalos, que fue el encargado de dar la rueda de prensa tras el encuentro, mientras Sánchez concedía una entrevista en televisión, dejó claro que la moción solo tiene sentido «si es para ganarla y si se tiene una alternativa clara de Gobierno, y en este momento no la hay».

Y rechazó formar una alternativa con los independentistas. «¿Cómo vamos a acordar con un partido que no se siente parte de España y lo dice todos los días?», se preguntó. Sánchez señaló que en estos momentos la prioridad de ERC y el PDECat «no es quién gobierna España, sino que se haga un referendo por la autodeterminación en Cataluña y en eso el PSOE nunca va a estar». Iglesias aseguró, en todo caso, tratará de convencerlo para que se una a una moción de censura.

Ambos mantienen sus diferencias sobre Cataluña, ya que el líder de Podemos defiende un referendo pactado para solucionar el conflicto, que el socialista rechaza, aunque el primero ve un avance en que Sánchez abogue ahora por la plurinacionalidad y esté dispuesto a sentarse en una mesa a hablar. También calificó de «medio paso» positivo que el PSOE haya decidido abstenerse sobre el CETA. En general, Iglesias se felicitó del giro que ha dado este partido tras las primarias, en las que dijo que las bases doblaron el pulso no solo a los poderes del partido, sino también a los financieros y mediáticos.

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Así fue el encuentro entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias A solas, en un despacho socialista y con una revista sobre la nueva izquierda. Tras la reunión, Iglesias y el número dos del PSOE han hablado de satisfacción.

De momento se van a constituir cinco grupos de trabajo, que se reunirán en julio, sobre rescate a jóvenes, relaciones laborales, políticas de igualdad de género, pensiones y desbloqueo legislativo. Iglesias también ofreció un acuerdo sobre el techo de gasto, que supondría votar no al que proponga Rajoy, a lo que Sánchez respondió que el PSOE siempre ha sido «muy beligerante contra la política fiscal y presupuestaria del PP».

El líder del PSOE culpa al presidente del desafío secesionista y descarta el 155

Pedro Sánchez reiteró ayer que el PSOE va a hacer una «oposición de Estado», pero no estará con el Gobierno, lo que, dijo, consiste en «garantizar que se cumple con la ley y la Constitución» ante el desafío independentista. El líder socialista hizo a Mariano responsable de que las cosas hayan llegado al punto de que esté convocado un referendo de autodeterminación para el 1 de octubre. «¿Dónde están las políticas y las soluciones por parte del Gobierno del PP, dónde está el diálogo?», se preguntó. Añadió que personaliza «mucho» en Rajoy la responsabilidad lo que está pasando, para lo que se remitió a la recogida de firmas que hizo el PP contra el Estatuto catalán y al recurso que presentó ante el Tribunal Constitucional, que si no hubiera existido «estaríamos en una situación completamente distinta».

Descartó totalmente que se vaya a aplicar el artículo 155 de la Constitución que permitiría intervenir la autonomía de Cataluña. Y no quiso desautorizar a Nuria Parlon, la dirigente catalana que pertenece a su ejecutiva que dijo que si el Gobierno recurría a ese artículo los socialistas protestarían ante la comunidad internacional. «El Gobierno y la Generalitat lo que tienen que hacer es sentarse, dialogar y encontrar una solución pactada a esta crisis territorial que llevamos ya cinco años sufriendo», se limitó a decir. Asimismo, aseguró que los alcaldes del PSC que participen en la organización del referendo serán sancionados.

El secretario general del PSOE dijo que Cataluña es una nación y que «los gallegos tienen un sentimiento nacional, pero menos intenso que el catalán».

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