Sánchez pretende que González, Zapatero y Rubalcaba lo arropen en el congreso

Ofrece un puesto en su nueva ejecutiva a Patxi López, quien esperará a ver el nivel de integración real para responder

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Madrid / Colpisa

Ninguno le veía como el secretario general que necesita el PSOE. Más bien al contrario. Los ex secretarios generales se encargaron de hacer patente durante la campaña de las primarias que la mera idea de que Pedro Sánchez pudiera tomar las riendas de su partido les producía escalofríos. En el equipo del hoy líder electo tampoco se ahorraron epítetos y críticas hacia ellos. Pero él es consciente de que, por el bien de su proyecto, ahora debe firmar la paz, y tratará de convencer a Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba para que asistan al 39 congreso federal de los días 16, 17 y 18 de junio.

El portavoz interino del Grupo Parlamentario Socialista, José Luis Ábalos, defendió ayer en RNE que sería bueno que estén presentes y, en un tono diplomático, argumentó que los tres merecen que el partido tenga una «deferencia» y reconozca de manera simbólica «el papel que tuvieron y que representan» quienes desempeñaron altas responsabilidades en el PSOE y en el Gobierno. Es cierto, no obstante, que ese discurso choca con el de la otra máxima colaboradora de Sánchez, Adriana Lastra, quien el pasado fin de semana se ratificó en que quienes «conspiraron» contra el secretario general deberían pedir perdón a la militancia.

El reelecto líder, sin embargo, no cree que los expresidentes del partido deban verbalizar nada. Se conforma, según dicen en su entorno, con que demuestren de manera implícita que «han entendido» el mensaje de las bases y accedan a colaborar con él. Estar en la clausura del congreso sería un primer gesto y, para lograr que lo hagan, tiene previsto llamarlos durante esta semana. Fuentes próximas al líder socialista aseguran que es una decisión que tenía tomada hace ya un tiempo y se esmeran en desligarla de la conversación en la que Susana Díaz le reclamó el viernes «respeto» a los expresidentes.

Integración

Desde el 21 de mayo, Pedro Sánchez ha dado muestras de querer pasar página de la guerra fratricida en la que ha estado sumido el partido en el último año. Es lo que trasladó a los líderes territoriales en las conversaciones que mantuvieron la semana pasada y lo que dio a entender a Patxi López en el largo encuentro en el que le propuso formar parte de su ejecutiva. El vasco ya dejó claro en campaña que aceptaría una propuesta de esa índole solo si veía integración real de todas las sensibilidades («si se integra a todos», dijo). Ahora, se ha dado un tiempo para ver cómo se desenvuelven los acontecimientos antes de contestar. Pero todo apunta a que le está reservado un puesto relevante.

Sánchez ha avanzado que quiere una ejecutiva paritaria, con el mismo número de hombres que de mujeres, intergeneracional, integradora (con personas que apoyaron a las candidaturas rivales) y que incorpore a socialistas que sean referentes en las áreas que vayan a dirigir.

Ábalos garantiza a Díaz respeto a los líderes territoriales, pero les exige lealtad a la ejecutiva

El portavoz socialista en el Congreso, José Luis Ábalos, garantizó que la futura dirección del partido tendrá «respeto a los territorios», como pidió Susana Díaz a Pedro Sánchez en la breve conversación que mantuvieron el viernes pasado. Pero el respeto, matizó el probable secretario de organización en la próxima ejecutiva del PSOE, no significa «independencia o desconexión» de la dirección del partido. Ábalos señaló en una entrevista en RNE que la autonomía que tienen todas las federaciones del PSOE no puede desembocar en organizaciones independientes. Tiene que haber, subrayó, «coordinación» entre la ejecutiva que encabezará Sánchez y las de las distintas federaciones.

Distintos dirigentes del equipo del reelegido líder socialista han incidido en los últimos días en que se acabaron «los reinos de taifas», con líderes territoriales por libre y con discursos a veces discordantes con el de la dirección federal. En el fondo de este planteamiento subyace la idea de evitar que se repita el frente de barones contra el secretario general, como ocurrió en la crisis que condujo a la dimisión de Sánchez el 1 de octubre pasado. En las primarias de hace dos semanas, el ahora líder del PSOE solo contó con el apoyo explícito de la presidenta de Baleares, mientras que el resto de los gobernantes autonómicos socialistas se decantaron por la andaluza.

Ábalos añadió un ingrediente a la autonomía coordinada de los secretarios territoriales, el de «la lealtad», sin que ello signifique sumisión. Lealtad, explicó, «no es estar callado», es «sentirse parte» de un proyecto común, «opinar y hacer propuestas», pero sin «estar corrigiéndote y llamándote la atención como antes». Ábalos se refería al primer mandato de Sánchez, que desde el primer momento estuvo fiscalizado por Susana Díaz hasta que acabó en un enfrentamiento total entre ambos.

Ofrece al alcalde de Valladolid la portavocía de la dirección federal

El alcalde de Valladolid, Óscar Puente, al que Sánchez quiere como portavoz de la dirección federal, se lo está pensando. Puente ya ejerció una función similar, las veces en que no lo hacían Lastra o Ábalos, durante la campaña. Suya es, de hecho, una de esas frases que evidencian el clima vivido en el PSOE por aquellos días. «Prefiero mirar por el rabillo del ojo a la izquierda que estar con el culo en pompa a la derecha», dijo. No le faltaron tampoco duras críticas hacia los ex, con los que ahora Sánchez busca enterrar el hacha de guerra. «Este Felipe González de ahora preferiría que no me avalara», llegó a afirmar.

Bien sea en la portavocía, o con otra responsabilidad, el alcalde vallisoletano tiene garantizado, en todo caso, un puesto en la ejecutiva, como lo tienen la mayoría de quienes arroparon al defenestrado líder en su empeño por reconquistar el cargo. Habrá hueco para uno de sus hombres en Andalucía, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, otro puntal de su campaña; para José Félix Tezanos, coordinador de su propuesta, a quien algunos sitúan ya en la secretaría de estudios y programas, y para el economista Manuel Escudero.

Escudero, responsable del giro a la izquierda en el programa económico de Sánchez, tiene todas las papeletas para ocupar el lugar que en su momento correspondió a Jordi Sevilla. Pero antes será, según avanzó ayer Ábalos, el coordinador del congreso federal, del que hasta hace apenas diez días se ocupaba la gestora. Los ganadores de las primarias han tomado ya las riendas del proceso.

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