Regreso a la escena del crimen

ramón gorriarán MADRID / COLPISA

ESPAÑA

Mariscal | EFE

El ambiente en Ferraz, con tensión en la llegada y en el posado, y disciplina con los tiempos

16 may 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Susana Díaz, Pedro Sánchez y Patxi López regresaron a la escena del crimen, el salón Ramón Rubial de la sede federal del PSOE. Allí donde el 1 de octubre pasado tuvo lugar el espectáculo más vergonzoso de la historia socialista reciente, que acabó con la dimisión del secretario general y provocó la división del partido. Los tres ocuparon su lugar tras unos atriles horripilantes, pero que no desentonaban en una escenografía antigua con fealdad soviética.

Había nervios y tensión, pero no tantos como en aquel comité federal en el que brotaron lágrimas, florecieron insultos y se perdieron los papeles. Tampoco en la calle frente a la entrada del número 70 de la calle Ferraz había concentraciones de simpatizantes de un bando y otro. Apenas unos cuantos militantes y curiosos. A la salida del debate, Sánchez se detuvo a conversar con Eustaquio, un afiliado «desde chaval» que bordea el siglo de vida. Un colofón muy distinto al del 1 de octubre. Desde los saludos iniciales se vio que aquello no iba a ser el prometido debate de «guante blanco». Bueno sí, de guante blanco, pero de boxeo.

El beso de Sánchez a Díaz

El presidente de la gestora, Javier Fernández, recibió a los aspirantes a la entrada del edificio. Con Sánchez, cazadora de cuero marrón de campaña, hubo un frío apretón de manos y silencio; con Díaz, de rojo PSOE, como se dice ahora, se fundió en un abrazo, besos y sonrisas; y con López, traje oscuro y camisa blanca, fraternal saludo de compañeros. El posado para las fotos también fue premonitorio. De entrada, ni se miraban hasta que el exlendakari, en el centro del trío, tomó la iniciativa, estrechó la mano del ex secretario general y besó a la presidenta andaluza. Sánchez, que no se veía con Díaz desde el 1 de octubre, debió de tragar saliva ante el trance y también plantó dos besos a su rival.