El PSOE asume que el partido seguirá dividido gane quien gane las primarias

La demostración de fuerza de Sánchez siembra el pesimismo entre las filas de Díaz


Madrid / La Voz

La demostración de fuerza realizada por Pedro Sánchez en el proceso de recogida de avales ha encendido las luces de alarma en el aparato del PSOE y en las filas de Susana Díaz, pero también en todos aquellos que, sin ser acérrimos de uno u otro candidato, confiaban en que una victoria clara en las primarias sirviera para cerrar las profundas heridas que dejó el infausto comité federal del pasado 1 de octubre, en el que Pedro Sánchez fue derrocado y en el que los socialistas tocaron fondo en lo que afecta a la imagen de división interna. La constatación de que la diferencia entre Díaz y Sánchez es mínima y de que, por tanto, gane quien gane el próximo día 21 de mayo el partido seguirá dividido en dos mitades casi irreconciliables, ha devuelto al pesimismo a quienes confiaban en remontar pronto el vuelo.

Aunque siguen confiando en la victoria, en las filas de Díaz ha sorprendido, y mucho, el tirón que sigue teniendo el ex secretario general entre las bases menos ligadas a la vida orgánica del partido, que conforman una mayoría entre los afiliados. Nadie esperaba que fuera capaz de presentar más de 50.000 avales. Y ahora, perdido el efecto desmoralizador en las filas de Sánchez que Díaz buscaba a través de un k. o. en la recogida de avales, la andaluza se replantea la estrategia de campaña. La duda es si seguir presentando como máximo aval el apoyo de toda la vieja guardia del partido o reforzar el discurso propio. 

Barones descolocados

Y si a la presidenta andaluza le han entrado las dudas, lo mismo ha ocurrido entre los barones regionales, que han puesto toda la carne en el asador a su favor. Estaban convencidos de que ese compromiso público con la que esperaban ganadora fácil les devolvería el protagonismo en el partido que en los últimos años les había negado Sánchez, y que explica en buena parte la crisis en la que ha entrado el PSOE. La posibilidad de que el ex secretario general recupere el mando en Ferraz es vista como una verdadera catástrofe por los presidentes autonómicos afines a Díaz, que son todos menos la balear Francina Armengol, no solo porque reflejaría su propia derrota, sino porque situaría al partido en una situación muy complicada, con la dirección nacional enfrentada al poder autonómico.

Sería esta una situación inédita en el PSOE desde los tiempos en los que Felipe González potenció a los barones regionales para contrarrestar el poder omnímodo del vicesecretario general Alfonso Guerra. Pero si la victoria de Sánchez pondría las cosas difíciles a todos los barones, sería especialmente grave para la propia Susana Díaz, que además de perder el tren de Ferraz habría debilitado mucho, e inútilmente, su liderazgo en Andalucía. Los partidarios de Díaz temen también que una victoria de Sánchez desate una purga en el Congreso y en las portavocías autonómicas que en realidad sería una contrarreforma a la depuración que hizo la gestora tras la caída del exsecretario general.

En todo caso, los susanistas dan ya por perdida la posibilidad de conseguir a corto plazo la unidad del partido. Incluso en la hipótesis de que el miedo a que el PSOE se acerque a Podemos acabara movilizando a los socialistas moderados, a los que sigue sin entusiasmarles el discurso de Díaz, y permitiera una victoria de la andaluza, este sería también un triunfo por la mínima que pondría las cosas muy difíciles. Se da por hecho que Sánchez no daría un paso atrás en ningún caso y que seguiría presionando a la dirección del partido desde la oposición interna para impedir cualquier tipo de acuerdo con Mariano Rajoy y exigir que el PSOE haga pinza con Podemos en el Congreso contra los populares.

Susana Díaz

Fortalezas. Discurso moderado y más acorde con las posiciones de partido de Estado y constitucionalista que ha defendido históricamente el PSOE.

Debilidades. Imagen de ser la candidata no solo del aparato del partido, sino también del poder económico establecido.

La clave. Movilizar a los militantes moderados que, sin que les entusiasme su discurso, temen un acercamiento a Podemos.

Pedro Sánchez 

Fortalezas. Los nuevos casos de corrupción en el PP han fortalecido el discurso del «no es no» a Rajoy y debilitado a quienes promovieron la abstención.

Debilidades. Carece casi completamente de apoyos en los aparatos regionales, lo que hace más difícil la movilización de los suyos.

La clave. Convencer a una parte de la militancia moderada de que su victoria no supondrá una radicalización del PSOE.

Patxi López 

Fortalezas. Es el único que está apelando directamente a la unidad del partido en su campaña, situándose en el centro.

Debilidades. Falta de credibilidad de su discurso porque fue fiel aliado de Sánchez y lo abandonó cuando vio que este caía en desgracia.

La clave. Sabe que no va a ganar. Y si al final se aparta en favor de quien crea que se va a imponer, y acierta, conseguirá cuotas de poder en el futuro PSOE.

La líder andaluza se vuelca en Cataluña y el ex secretario general ve cerca el triunfo

Susana Díaz es consciente de que Cataluña es uno de sus grandes puntos débiles en este campaña y una de las mayores fortalezas de su rival, Pedro Sánchez. Por ello, la presidenta andaluza desembarcó ayer en Hospitalet de Llobregat, gran foco de la emigración andaluza en Cataluña, para tratar de movilizar a ese sector del electorado socialista. Díaz admitió que tendrá que «dejarse la piel» en Cataluña si quiere ganar y defendió que «PSOE y PSC se necesitan». «Nadie nos va a acomplejar porque somos el PSOE», dijo en una tierra en la que los socialistas llevan años cosechando malos resultados electorales, pese a la fuerza de su militancia. «Me acusan de que me gusta ganar», dijo en tono mitinero. «Y es cierto. No voy a parar hasta que ganemos las elecciones de este país», añadió.

Cataluña es una de las claves de las primarias. En este territorio, Díaz cosechó su peor resultado en la recogida de avales tras el País Vasco, quedándose en un 5 % de la militancia en Cataluña, frente a un Sánchez al que avalaron el 32 % de los afiliados. Aun así, quedan un 63 % de militantes catalanes que no avalaron a ninguno de los dos y que pueden acabar decantando el triunfo. 

López: «las tripas piden sangre»

Pedro Sánchez trató ayer de elevar la moral de los suyos tras el buen resultado en la recogida de avales y afirmó que después de eso las primarias tienen «muy buena pinta». «59 a 53: eso son dos triples que los vamos a meter en el inicio del segundo tiempo», dijo en un símil baloncestístico con referencia al número de avales de cada uno. Pero advirtió contra el exceso de optimismo que puede generar ese dato. «Esto no está ganado; con respeto y humildad vamos a ganar», afirmó en un acto en Alicante.

El tercero en discordia, Patxi López, siguió ayer con sus llamadas a la unidad y las alertas ante el riesgo de división. El exlendakari advirtió de que no se debe votar contra el otro. «Si no sacamos la rabia de las tripas reaccionamos con más tripas y, si piden sangre, acabamos todos desangrados», señaló. Auguró que en esta campaña sus rivales jugarán con la llamada al voto útil. «Y todos me van a mirar a mí, claro», indicó, porque, a su juicio, «algunos van a decir que el voto útil para ganar a Susana es Pedro y el voto útil para ganar a Pedro es Susana». Pero reivindicó el voto a su candidatura preguntándose cuál es el voto útil para «salvar al Partido Socialista».

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