Autonomías del PP y del PSOE recelan del acuerdo del Gobierno con el PNV

Feijoo reclama transparencia en la explicación de la negociación sobre el Cupo


madrid / colpisa

El acuerdo entre el Gobierno y el PNV sobre el Cupo que sustentó el apoyo de los nacionalistas a los Presupuestos despertó un sentimiento de agravio comparativo entre las comunidades autónomas. El enfado no distinguió colores políticos, aunque las gobernadas por los populares se mostraron más mesuradas. Entre los partidos, sin embargo, se impuso el silencio, y solo Podemos se quejó de que el acuerdo presupuestario se haya limitado a la «compra de voluntades» de los nacionalistas vascos. Las quejas fueron comunes, aunque su expresión fue diferente. Los presidentes socialistas no ahorraron críticas a «la discriminación» que, a su juicio, supone el sistema del Cupo y las consecuencias que tiene para el resto de los territorios.

El único presidente autonómico del PP que terció en el debate fue el gallego Alberto Núñez Feijoo, pero fue para reclamar «transparencia» en la explicación del acuerdo, no para ponerlo en cuestión. «Paréceme que o lóxico era facer un pacto co PSOE e que os Presupostos sexan do Estado, e non unhas contas dunha parte dos españois cunha parte de España, que é o País Vasco», reflexionó el mandatario gallego. El resto de los gobernantes populares guardó silencio o recurrió a segundos escalones para quejarse sin excesos.

El aragonés Javier Lambán fue el más crítico con el acuerdo que obliga a Hacienda a devolver 1.400 millones de euros al Gobierno vasco y rebaja el Cupo que el Ejecutivo de Iñigo Urkullu debe pagar este año a 956 millones, en vez de los 1.200 que Hacienda incluyó en los Presupuestos. Además de tachar de «injusto» el sistema foral, el presidente aragonés sostuvo que el pacto hace «absolutamente imposible» un sistema de financiación justo para el resto de comunidades. El presidente de la Generalitat valenciana, el socialista Ximo Puig, también habló de «discriminación» que «lo único que genera es conflicto». No llegó a pedir la supresión de la figura del Cupo, pero reclamó al Gobierno que haga valer su papel de garante de «la equidad» y de que «no haya conflictos» entre territorios. El extremeño Guillermo Fernández Vara apuntó que su comunidad no puede aspirar a esos pactos porque solo los consiguen los «partidos nacionalistas».

Protestas testimoniales

Entre los dos grandes partidos, en cambio, las protestas fueron testimoniales. En el PP se aplaudió la habilidad negociadora de Rajoy y en el PSOE, los tres candidatos a las primarias callaron o fueron cautelosos, como Susana Díaz, que pidió al Gobierno que dé explicaciones con «claridad y con rigor» sobre el cálculo que ha hecho para renunciar a 1.400 millones y rebajar la suma a pagar por el Cupo. Una discreción que tiene dos explicaciones evidentes. La primera que el PSE es socio del PNV en el Gobierno vasco y no puede tirarse piedras en su tejado; y la segunda es que el PSOE nunca ha puesto en cuestión el Concierto Económico del País Vasco y Navarra ni el Cupo.

Para Podemos la situación fue embarazosa. El partido de Pablo Iglesias hizo equilibrios y su portavoz en el Congreso, Irene Montero, se quejó de que el PNV haya utilizado el Cupo, «un derecho de los pueblos», pero se cuidó de hablar de discriminaciones o de injusticias.

Rivera se desmarca de la decisión y dice que no permitirá privilegios a los nacionalistas

Albert Rivera trata de digerir aún el acuerdo entre el Gobierno y el PNV con el que no le quedó más remedio que tragar para que los Presupuestos del 2017 superasen el primer escollo. El líder centrista se ha mostrado siempre partidario de eliminar los sistemas forales vasco y navarro al considerarlos «privilegios» respecto al resto de comunidades. Una férrea postura que tuvo su reflejo en las urnas el pasado 25 de septiembre, donde apenas logró el 2 % de los votos en las elecciones vascas.

Ayer, sin embargo, Ciudadanos apoyó un acuerdo económico que no solo suprime los «privilegios» forales sino que abunda en los mismos. Su portavoz, Francisco de la Torre, defendió el respaldo naranja a las cuentas a cambio de reformas para el país y lo contrapuso al «precio constante y sonante» que han puesto otros partidos, en clara referencia al PNV. La formación liberal comprometió el respaldo de sus 32 diputados con un acuerdo firmado el pasado marzo de en torno a 4.000 millones para incluir en los Presupuestos algunas de sus medidas estrella, como la tarifa plana para autónomos o la lucha contra la pobreza infantil.

Rivera insistió en que están en contra del modelo de hacienda foral y no permitirán «privilegios» a los nacionalistas. Recordó que el cálculo del Cupo no forma parte de los cuentas públicas; primero se tiene que negociar y fijar en una comisión mixta entre los dos Ejecutivos y después aprobarse como una ley en el Congreso. Será ahí donde estará vigilante y «si lo que trae aquí el Gobierno es una votación para en vez de tener un Cupo tener un cuponazo, votaremos en contra».

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