El PSOE, el partido que más se endeudó el 26J pese a su mala perspectiva electoral

Pidió a los bancos 8,6 millones de euros, por 6,7 del PP y 5,5 de Ciudadanos

Gastos electorales del 26J Gastos electorales del 26J

Madrid / Colpisa

El PSOE fue el partido que más acudió a la ventanilla de los créditos bancarios para financiar su campaña en las últimas elecciones generales, celebradas el 26 de junio del 2016. Contrató préstamos hasta por 8,6 millones de euros, según recoge el informe de fiscalización de esos comicios elaborado por el Tribunal de Cuentas. El más que previsible descalabro electoral no hizo que los socialistas optaran por la prudencia ni los bancos por la resistencia y fueron los más endeudados en esa campaña, por delante de los populares, habituales líderes en esta clasificación.

La situación financiera del PSOE es delicada y así lo reconocen sus dirigentes tras los reveses electorales del 2011, 2015 y 2016. Esos malos resultados tuvieron su correspondencia en la caída de las subvenciones públicas, y eso es muy preocupante para una formación que, como casi todas, fía el grueso de su financiación a las arcas del Estado. Un 75 % de los recursos económicos de los socialistas proceden de los fondos públicos y un 25 %, de las aportaciones privadas, según detalló el gerente del partido, Gregorio Martínez, en la comisión parlamentaria de transparencia y regeneración democrática.

A pesar de este cuadro, el PSOE liderado entonces por Pedro Sánchez engordó la mochila de créditos del partido con 8,6 millones para costear la campaña de las elecciones del 26 de junio, de los que 361.000 euros corresponden a su aliado de Nueva Canarias y 795.000, al hermano PSC. Una suma que irá a parar al ya abultado pasivo del partido. A 31 de diciembre del 2016, el PSOE tenía deudas a largo plazo con la banca por importe de 23,5 millones y a corto, por 16,2 millones. En total, casi 40 millones de euros de deuda con las entidades financieras.

El segundo mejor cliente de los bancos en las últimas elecciones fue el PP, que obtuvo créditos, según la contabilidad entregada al Tribunal de Cuentas, por 6,7 millones de euros. Los populares hicieron un apreciable gesto de austeridad respecto a las elecciones del 20 de diciembre del 2015, cuando contrataron préstamos por 10,7 millones de euros, cuatro millones más. La perspectiva de no tener buenos resultados en las urnas influyó, a diferencia de los socialistas, en esta prudencia crediticia.

Ciudadanos, a pesar de su menor tamaño, se codeó con los dos grandes y contrató créditos para el 26J por 5,5 millones. Una suma elevada para las magnitudes del partido de Albert Rivera, pero con todo más reducida que la del 20D, cuando pidió 7,6 millones a los bancos para costear su primera campaña de ámbito nacional. Los nacionalistas de Convergència y de Esquerra también pasaron por ventanilla para contratar préstamos que bordearon el millón de euros.

El informe del Tribunal de Cuentas confirma que, pese a las dificultades que suelen surgir para cobrar después, los bancos siguen como la principal fuente de financiación electoral. Más de la mitad, el 50,8 %, del dinero que presupuestaron los partidos para el 26J procedía de créditos. Aunque se percibe una tendencia a la baja, porque en la campaña para el 20D el 58,7 % de los presupuestos electorales provenía de préstamos.

Se quedan fuera de este modelo de financiación Podemos con sus confluencias y los nacionalistas vascos, tanto el PNV como Bildu, que no necesitaron acudir a la banca para financiar sus campañas. Tiraron de sus propios recursos aunque con sistemas distintos. El partido de Pablo Iglesias obtuvo la parte del león para el 26J de la colecta o micromecenazgo entre simpatizantes y reunió 4,1 millones de euros. El PNV y Bildu sacaron 680.000 y 489.000 euros de sus huchas, un poco menos de lo que utilizaron en los comicios del 20D.

Créditos y subvenciones

Los grandes partidos, por el contrario, fueron muy remisos para meterse la mano en el bolsillo. PP y PSOE no pusieron ni un euro de sus propios recursos para la campaña de las últimas elecciones, la pagaron con los créditos citados y los adelantos de las subvenciones electorales que proporciona Hacienda. Ciudadanos tampoco es que fuera muy generoso y sacó de sus cuentas 712.000 euros.

Tampoco se tiene noticia de las aportaciones o donaciones privadas a los partidos, otrora las grandes fuentes de financiación en el PP y las fuerzas nacionalistas. Ningún partido detalla en la contabilidad enviada al Tribunal de Cuentas que recibiera dinero de personas físicas o jurídicas para la campaña, salvo Ciudadanos que tiene un apunte de casi 9.000 euros. El micromecenazgo de Podemos no se contabiliza como aportación privada sino como recursos propios. De todas formas, es un sistema de aportación de recursos que está siendo estudiado por el Tribunal de Cuentas para asegurar su transparencia.

El Tribunal de Cuentas propone más Internet y menos buzoneo y propaganda exterior

El Tribunal de Cuentas, además de fiscalizar las cuentas de todas las candidaturas electorales, también hace algunas recomendaciones a los partidos para optimizar la gestión de los recursos públicos. Entre ellas, propone «evaluar la eficiencia» del modelo de envío por correo de sobres con papeletas de voto y la propaganda y compararla con los nuevos «medios y técnicas» de información. Es decir, Internet. El uso de la Red, según el organismo fiscalizador, permitiría «la reducción de fondos públicos destinados a su financiación» porque se reduciría la partida de pagos para los envíos por correo.

Incluso el buzoneo en su versión actual puede ser revisado para rebajar costes. El Tribunal de Cuentas propone que la subvención para los partidos se fije en función del «número de envíos justificados en cada circunscripción con el límite máximo del número de electores» y no pagar «una cantidad fija por elector en cada circunscripción». Es decir, que se pague por los envíos que justifiquen los partidos y no por todas las personas que figuran en el padrón electoral de cada territorio. En cualquier caso, el tope de las subvenciones que reciben los partidos por el buzoneo está establecido en la cantidad que pueden justificar por esos gastos. En la campaña los partidos estudiaron formas de recortar los gastos en el buzoneo electoral, pero no hubo acuerdo.

El Tribunal de Cuentas también aconseja variar las estrategias publicitarias para las campañas y limitar la inversión electoral. Habría, a su juicio, que «evaluar la necesidad de adecuar los límites de gasto en publicidad exterior, así como en prensa periódica y emisoras de radio a los soportes electrónicos de publicidad actualmente existentes». Nueva alusión a Internet.

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