El PP y las víctimas se niegan a reconocer el desarme de ETA

Rechazan el texto de apoyo del Parlamento Vasco porque supone tratar de igual a la banda en lugar de exigir su desaparición

elisa lópez
Bilbao / colpisa

El Parlamento Vasco aprobó ayer un texto de apoyo al desarme de ETA en el que se insta a la banda terrorista a que el proceso que va a iniciar sea «unilateral, completo, definitivo y verificado», se aplaude la labor de mediación que vienen desarrollando el Gobierno autonómico, los verificadores internacionales y se reclama a los Ejecutivos de España y Francia que colaboren. El documento, presentado por PNV y PSE el mismo día en el que la organización terrorista anunció que iba a entregar su arsenal, fue secundado por todos partidos excepto el PP, que lo ha calificado como un «disparate humillante» que «camufla la rendición de ETA».

La proposición no de ley, que ya tenía garantizado salir adelante desde el primer día porque EH Bildu anunció que iba a secundar a nacionalistas y socialistas, es idéntica a la aprobada la semana pasada por el Parlamento de Navarra y mantiene la esencia de lo transmitido el miércoles en Bilbao en la comparecencia que compartieron todos los partidos, sin el PP nuevamente, y sindicatos vascos.

Como viene siendo habitual cada vez que se debate en torno al terrorismo en la Cámara de Vitoria, las posturas más enconadas y los discursos más duros los mantuvieron EH Bildu y PP. El presidente de los populares vascos, Alfonso Alonso, reprochó al resto de fuerzas que traten a ETA «de igual a igual, como un agente social al que se le pueden pedir cosas», cuando «solo hay que exigirle su desaparición». Las críticas no llegaron solo del PP. El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) reunió en San Sebastián a los impulsores del Manifiesto por un final de ETA sin impunidad, en el que se pide a la sociedad que no caiga en el «chantaje moral» de la banda terrorista, porque «quienes han gestionado el terror no pueden gestionar ahora la paz». Acompañada de Fernando Savater, Maite Pagazaurtundúa, Martín Alonso o Luis Castells, la presidenta de Covite, Consuelo Ordóñez, arremetió contra «los mediadores pagados por ETA que se están arrogando la representación de la sociedad». El manifiesto logró en menos de 48 horas más de 4.500 firmas, entre ellas de víctimas del terrorismo, intelectuales y gente del mundo de la cultura como María San Gil, Fernando Aramburu, Luis Trapiello o Javier Uribe.

Los promotores del manifiesto apelaron a identificar «las otras armas de ETA a desmantelar», su proyecto político totalitario y excluyente, su chantaje, su discurso del odio y su impunidad«. Ordóñez destacó que el documento es «totalmente plural» porque «la dignidad es transversal» y que urgía llevar a cabo esta iniciativa porque «esos mediadores no nos representan, solo representan a esa parte de la sociedad de la izquierda aberzale, esa sociedad que siempre ha aplaudido a ETA«. De la misma forma, subrayó que el manifiesto es «clarísimo en su rechazo al proyecto político de ETA así como su impunidad». (...) Si no derrotamos el proyecto político que sirve para matar, estaremos enseñando a las nuevas generaciones que matar ha servido para algo».

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