Barones del PSOE plantean las primarias como un plebiscito sobre sí mismos

Díaz-Page y Lombán insinúan en el Comité Federal del PSOE que darán un paso atrás si se produce la victoria de Pedro Sánchez


madrid / colpisa

El 21 de mayo los militantes del PSOE no solo elegirán entre Susana Díaz, Pedro Sánchez o Patxi López; en ciertos casos lo harán también sobre el liderazgo en sus propios territorios. O eso quieren hacer llegar ahora a los militantes algunos presidentes autonómicos afines a la dirigente andaluza, en un intento de allanarle el camino. El más claro fue ayer el castellano-manchego Emiliano García-Page. Antes de entrar en Ferraz para participar en el comité federal que aprobó el calendario del 39 congreso y las primarias, dejó caer que si gana Pedro Sánchez él dará un paso atrás. Es decir, planteó la batalla nacional en su región como un plebiscito sobre sí mismo.

En el entorno del gobernante matizan que agotaría en todo caso su mandato al frente de la junta de comunidades de Castilla- La Mancha para no comprometer a la institución, pero no garantizan que vuelva a presentarse. «Estas primarias van a determinar la perspectiva y la agenda personal de muchos, también de la mía. Por tanto -dijo- pospongo cualquiera decisión sobre qué hacer en los próximos años, a lo que pase».

En una línea similar, el aragonés Javier Lambán aseguró que se plantea su futuro personal «en relación con el futuro del PSOE en España». Los sanchistas reprocharon en público tanto «dramatismo». En privado, no obstante, admiten que entienden el movimiento. «Susana produce mucho rechazo y entre los segundos niveles algunos (en el caso de Page, la alcaldesa de Toledo, por ejemplo) ya han dicho que apoyarán a su secretario general en el congreso regional posterior al federal pero no votarán por ella en las primarias». Eso es, dicen, lo que se pretende contrarrestar ahora. 

Apoyo orgánico

Los partidarios de Díaz, sin embargo, apuntan en otra dirección. Aseguran que Sánchez siempre jugó a desestabilizar sus territorios y dan por hecho que su victoria daría lugar a una actitud revanchista. De los siete presidentes autonómicos de la formación, cinco han dejado ya claro que respaldan la candidatura de la andaluza -además de los dos mencionados, el extremeño Guillermo Fernández Vara; el valenciano Ximo Puig; el asturiano Javier Fernández-. Solo la balear Francina Armengol apuesta por Patxi López.

No todos han sido tan explícitos en sus avisos pero fuentes del partido vinculadas durante años al aparato federal dan por hecho que en la clave regional jugará un papel importante. Y que la implicación de las direcciones será extrema.

La propia Susana Díaz ya avisó ayer de que se empleará con fuerza en la batalla desde el primer momento. Su objetivo es lograr una primera rotunda victoria en la recogida de avales, que comenzará el 20 de abril y finalizará el 4 de mayo. En el equipo de Sánchez tratan de quitar hierro de antemano a ese hito e insisten en que las cifras que se logren no prejuzgarán nada; aunque en el 2014 sí hubo una correlación clara entre avales y votos finales. Su tesis es que las firmas logradas servirán para saber cuál es el máximo de apoyos que puede obtener la presidenta andaluza, pero que en el caso de Sánchez solo determinarán su suelo.

La falta de inquietud con la que hablan de este asunto, en todo caso, no se compadece con su actitud durante el cónclave que ayer aprobó definitivamente las bases para el congreso. La minoría sanchista protestó de manera airada por el hecho de que el censo definitivo de votantes no se vaya a conocer hasta el día 28, es decir, ocho días después de que empiece el plazo para recoger firmas. Y pidieron cambiarlo. Únicamente lograron seis votos a favor, lo que se explica porque muchos de sus antiguos apoyos están ahora con López. Lo paradójico es que el viernes, en la reunión de los secretarios de Organización previa al comité, el navarro Santos Cerdán, principal representante de la candidatura de Sánchez, no puso pegas por esa cuestión.

El partido pierde 11.000 afiliados desde febrero del 2016, tras el acuerdo con C's

El PSOE sigue perdiendo militantes. El censo provisional para las primarias del próximo 21 de mayo, cerrado ayer, indica que el principal partido de la oposición cuenta con 177.902 afiliados a corriente de pago. Son 20.221 menos de los que había hace tres años, cuando la formación celebró su último congreso extraordinario y eligió por primera vez mediante el voto directo a su secretario general. Entonces el censo fue de 198.123 personas aunque la participación fue de 128.313, el 67 %.

En Ferraz matizan, en todo caso, que a la cifra ofrecida puede variar tras las oportunas verificaciones e incorporaciones del último minuto que no hayan sido aún registradas por el sistema. Faltaría por añadir, además, a los miembros de Juventudes Socialistas de España y Juventudes Socialistas de Cataluña que no son militantes del partido pero que tienen derecho a participar en las primarias. Algunas fuentes apuntan así que el censo definitivo, que será publicado el 28 de abril, tendrá entre 8.000 y 10.000 personas más que las contabilizadas. 

Causas

Es aventurado decir en qué momento se produjo la mayor caída porque el partido no ofrece los datos por trimestres. Algunos secretarios de organización aseguran además que en los últimos meses se han registrado bastantes altas. Pero el hecho cierto es que desde la última vez que se hizo pública la cifra de militantes, cuando se sometió a votación el acuerdo de investidura con Ciudadanos, en febrero del 2016, el censo ha caído entre mil y 3.000 afiliados aproximadamente.

En el comité federal de ayer también se aprobó el acuerdo alcanzado con el PSC, con un solo voto en contra.

Izquierda Socialista quiere que sea una elección con segunda vuelta

La corriente del PSOE Izquierda Socialista pidió ayer un proceso de primarias que «neutralice actitudes excluyentes» y se convierta en un foro de debate que «elimine avales» con una segunda vuelta para garantizar un «apoyo mayoritario» al candidato elegido con un mínimo del 51 %. Así lo expresó esta corriente socialista tras la celebración del comité federal, en el que han solicitado que se «evite el sectarismo que anula» sus señas de identidad: «la libertad y el librepensamiento». «El cainismo, lo irracional y la brutalidad del lenguaje en demasiadas ocasiones, incluidas las redes sociales, no deben tener cabida en nuestras relaciones, ya que son manifiestamente incompatibles con nuestros valores», señalaron.

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