Un líder indiscutible sin número dos ni barones y una débil oposición

En la formación naranja no hay un Íñigo Errejón que le discuta el liderazgo como hace el secretario político de Podemos con Pablo Iglesias , ni un Pedro Sánchez que desafíe a la dirección interina y a Susana Díaz


madrid / la voz

Albert Rivera es el líder indiscutible de Ciudadanos. No tiene rival. Las recientes elecciones primarias fueron una mera escenificación para trasladar a la opinión pública que hay democracia interna en el partido. Sus rivales eran totalmente desconocidos y no tenían ninguna posibilidad en unas primarias que además fueron exprés, lo que les impedía darse a conocer. En la formación naranja no hay un Íñigo Errejón que le discuta el liderazgo como hace el secretario político de Podemos con Pablo Iglesias, ni un Pedro Sánchez que desafíe a la dirección interina y a Susana Díaz. Ahora mismo, el partido morado y el PSOE están en plena guerra civil, lo que contrasta con la balsa de aceite que es Ciudadanos, donde los críticos son escasos. Los documentos base de Rivera y su equipo fueron aprobados ayer de forma aplastante. El debate se redujo a si había que retirar o no la denominación de socialdemócrata de Ciudadanos.

Nadie podría decir ahora mismo quién es el número dos de Rivera, ya que hábilmente ha ido dando un protagonismo medido a varios dirigentes, sin que ninguno haya logrado el suficiente peso específico para disputarle eventualmente el liderazgo.

Sin barones

Tampoco existen barones territoriales y a la que más se podría parecer a serlo por su gran resultado en las elecciones de Cataluña, Inés Arrimadas, la ha integrado en un lugar preferente de su equipo, como portavoz nacional. La única que ha asomado la cabeza de la oposición interna ha sido Carolina Punset, que ha acusado a Rivera y sus partidarios de «derechizar» Ciudadanos al excluir la referencia a la socialdemocracia del ideario político y de convertirlo en la marca blanca al PP. «Es un error estratégico y un fraude ideológico», afirmó la política, que dimitió en octubre de la Ejecutiva. Pero Punset es solo un verso suelto.

Rivera quiere repartir más el juego, pero sigue sin haber una figura emergente. El partido liberal tiene una dependencia muy acusada de su líder, aunque ahora van a tener mayor protagonismo la mencionada Arrimadas o dirigentes como el secretario general José Manuel Villegas. La primera es la que más proyección nacional tiene, pero no puede desentenderse de su papel de líder de la oposición al Gobierno independentista que preside Carles Puigdemont. Esto la condiciona para dar el salto a la política nacional. Ni Girauta ni el propio Villegas ni otros miembros de la dirección reúnen las características ni tienen el carisma necesarios para competir por el liderazgo. En todo caso, las gigantescas imágenes de Rivera que presidían la fachada de la sede del partido en Madrid han desaparecido.

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