Patxi López y Susana Díaz llaman a la unidad para recomponer el PSOE

El exlendakari advierte de que las primarias pueden ser una «batalla fratricida»


madrid / la voz

El PSOE comenzó este sábado una larga campaña que culminará con las primarias de mayo. A cuatro meses de la crucial elección del nuevo líder socialista solo hay un candidato confirmado, Patxi López, y dos que también están dispuestos para dar la batalla, como indican las giras por las agrupaciones socialistas que van a llevar a cabo con el fin de recabar apoyos entre las bases. Su reto es recomponer un partido dividido que aún se lame las heridas después de la dimisión de Pedro Sánchez.

Patxi López y Susana Díaz coincidieron este sábado en hacer un llamamiento a la unidad. El exlendakari lanzó su campaña como candidato oficial a la secretaría general en el municipio vizcaíno de Portugalete, su localidad natal, mientras la presidenta andaluza comenzaba su periplo por todo el país antes de anunciar que competirá por el liderazgo del partido. Sánchez, que sopesa si se presenta o no, espera hasta el próximo sábado para irrumpir en la campaña en las primarias en Sevilla, el feudo de la que puede ser su gran rival.

López, que estuvo arropado por la líder del PSE-EE, Idoia Mendía, que fue uno de los grandes apoyos del ex secretario general, apostó por construir un PSOE «unido» y no permitir que el proceso de primarias, en las que aseguró que va a «ir hasta el final», se conviertan en «una batalla fratricida». «Si seguimos empeñados en mantener nuestra división interna, nadie nos va a escuchar», advirtió. Destacó que «nadie por sí solo va a poder hacer la tarea de reconstruir el partido», sino que «lo tenemos que hacer entre todos y juntos». 

Díaz sigue sin dar el paso

El expresidente del Congreso quiere hacer valer su peso en el partido, donde es respetado y no suscita grandes rechazos, y su capacidad de hombre de consenso frente a Susana Díaz, que parte con ventaja en cuanto a apoyos de peso y Sánchez, que pretende abanderar a las bases. El objetivo de López es recabar el apoyo de los que se oponen a la presidenta de la Junta de Andalucía y de los que siguen defendiendo el no es no a Mariano Rajoy, pero consideran que el tiempo de Sánchez ya pasó y es hora de la unidad y el consenso, algo que están convencidos de que solo el exlendakari puede lograr.

La presidenta andaluza mantuvo este sábado en Palencia su ambigüedad calculada, por lo que sigue sin desvelar si competirá en las primarias, argumentando que es el momento de decidir qué partido quiere ser el PSOE y que después será el de elegir a su líder. Respaldada por la presidenta del partido en Castilla y León, Soraya Rodríguez, señaló que «lo que hace falta es un congreso de unidad» para lograr un partido capaz de ganar las elecciones. Sobre la candidatura de López, aseguró que en el PSOE «no sobra nadie» y que la organización «será más útil si todo el mundo arrima el hombro» y se compromete.

Aunque ayer entró en campaña de forma oficiosa, Díaz lleva meses manteniendo conversaciones y recabando apoyos. Su táctica es dejar el máximo tiempo posible hasta anunciar su candidatura para ir a la batalla con la seguridad de que tiene todas las cartas para ganarla.

El reto de pasar página, más difícil con Sánchez en la pelea

Las heridas en el PSOE tras la dimisión traumática de Pedro Sánchez de la secretaría general en el comité federal del 1 de octubre son profundas y difíciles de cerrar. De aquel cónclave salió un partido dividido en dos facciones irreconciliables, los sanchistas y los susanistas. El paso del tiempo ha hecho perder apoyos muy significativos a Sánchez, desde los barones que le eran afines a sus hombres de confianza. Pero la presidenta andaluza tampoco ha logrado que se pasen a sus filas los defensores del ex secretario general, aglutinados ahora en su gran mayoría en la candidatura de López. Es la aspirante del poder orgánico del partido, de los barones con más peso y de los expresidentes del Gobierno, lo que le hace partir con ventaja. 

El declive de Sánchez podría haber abocado a un duelo entre el vasco y la andaluza, pero el exlíder del PSOE no está dispuesto a tirar la toalla, sino que piensa en presentarse. Y lo haría con prácticamente todos los barones y las figuras históricas en contra. Sin ningún dirigente de primer nivel a su lado. Pero está convencido de que aún cuenta con el favor de la mayoría de la militancia, que, según su análisis, no perdona a Díaz la operación que terminó con su dimisión para facilitar el gobierno a Rajoy y que considera a López un aspirante descafeinado que acabó absteniéndose en la investidura. Sánchez se presenta como el candidato de los militantes de a pie, de los de abajo.

Entre López y Díaz es posible un acuerdo que facilite la unidad que ambos predican por medio de la integración en la nueva ejecutiva de los perdedores en las primarias. La presencia de Sánchez haría mucho más enconada la lucha en las primarias, en las que se vería las caras con la líder andaluza, que precipitó su caída, y con uno de sus hombres de confianza a quien algunos sanchistas señalan ahora como traidor. Si, pese a tener todo el aparato en contra, Sánchez lograra la victoria sería muy difícil que integrara a los susanistas. Lo mismo vale si venciera la andaluza respecto a los sanchistas. López se presenta como solución a esa potencial lucha fratricida, a la que aludió ayer, como el único capaz de aglutinar a todos los sectores del partido. No suscita fobias como sus dos posibles rivales, pero tampoco entusiasmo entre los militantes, que son los que votan.

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