El PP accede a revisar las normas más polémicas de su primera legislatura para intentar salvarlas

Además de la Lomce, tocará la ley mordaza y la reforma laboral


madrid / colpisa

El Gobierno de Mariano Rajoy no está dispuesto a plegarse ante la contundencia numérica de la oposición. La fuerza de los 137 diputados del PP no es suficiente para mantener intacta la obra que el PP levantó con su anterior mayoría absoluta, pero en la Moncloa ensayan la fórmula para salvar los muebles y contener el propósito «derogador» de la izquierda y los nacionalistas. «No vamos a morir sin luchar», avanzan en los despachos gubernamentales. El acuerdo con PSOE y Ciudadanos que dejó sin efecto las reválidas e impulsó una subcomisión en el Congreso para sustituir la normativa de Educación, es en el PP un ejemplo a seguir. Junto a la Lomce, la llamada ley mordaza de seguridad ciudadana y la reforma laboral conforman el núcleo duro de la actuación de Rajoy que la oposición aspira a liquidar con la fuerza de sus votos. Desde el Gobierno muestran ya su disposición a explorar el diálogo para conseguir modificar sus iniciativas estrella sin que queden enterradas en la arena del hemiciclo.

«Todo es susceptible de ser enmendado», admiten en la Moncloa, donde el objetivo es que las propuestas de la oposición que persiguen dejar sin efecto el legado del PP acaben reconvertidas en reformas parciales. Cuanto más parciales, apuntan, mejor.

Legislatura constructiva

En este sentido, el portavoz parlamentario de los populares abogó ayer por abordar en la Comisión de Empleo posibles cambios en la legislación del mercado de trabajo. «Lo que no podemos es convertir esta legislatura en una legislatura derogadora, sino constructiva y colaborativa», defendió Rafael Hernando.

Pactar, pactar y pactar. Ese es el mensaje que el jefe del Ejecutivo acababa de trasladar a la dirección de su grupo en el Congreso en un encuentro al que Rajoy decidió sumarse casi por sorpresa. Mientras su número dos, Soraya Sáenz de Santamaría, presidía en la Moncloa la reunión preparativa del Consejo de Ministros, el presidente se interesaba en la Cámara baja por los progresos y los escollos del PP en sus contactos con otras formaciones y trazaba la estrategia para los próximos meses. «Si trabajamos para construir, todo saldrá adelante -advertía Rajoy al término de la cita-; pero todos tenemos que ser constructivos». Los populares instan, de hecho, al resto de formaciones a abandonar los «apriorismos» y las «pancartas» y ejercer la oposición «con responsabilidad» y voluntad de acuerdo. El reto es el de lograr una legislatura estable de cuatro años que no se frustre por el camino. De momento, los acuerdos alcanzados con los socialistas en este final del 2016 alimentan el optimismo del PP.

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