Absueltos los seis policías acusados de facilitar información a la red de Gao Ping

EFE

ESPAÑA

DOMINIQUE FAGET | AFP

Los agentes, cinco de la Policía Nacional y un local de Fuenlabrada, fueron juzgados dentro de una pieza separada de la causa

16 dic 2016 . Actualizado a las 16:33 h.

La Audiencia Nacional ha absuelto a los seis policías, cinco nacionales y uno local de Fuenlabrada (Madrid), que estaban acusados de revelar información a Yongping Wu Liu, considerado por el fiscal colaborador de Gao Ping, presunto líder de una red de blanqueo, a cambio de regalos e invitaciones.

En una sentencia la Audiencia absuelve además al propio Yongping Wu Liu y al exjefe de prensa del Ayuntamiento de Coslada (Madrid) Pablo García Lozano.

La Fiscalía Anticorrupción pidió para ellos penas de entre uno y nueve años de prisión por delitos de cohecho, tráfico de influencias y revelación de secretos.

De esta forma han sido absueltos todos los policías acusados, es decir, Ángel Luis Olmedo Ovejero, que fuera inspector jefe de la Brigada de Extranjería de Madrid; Manuel Patricio Rodríguez San Román, excomisario de Puente de Vallecas; Federico Sánchez Frutos, inspector de Policía en segunda actividad.

Asimismo, Blas Donoso Adán, destinado hasta el 2012 en la Brigada de Extranjería de Fuenlabrada, el policía Óscar García Frade, que estuvo destinado en esta localidad, y el policía municipal de la misma Mario José Selas Martínez.

Todos ellos fueron juzgados dentro de una pieza separada de la causa en la que se investigó la red ilícita desplegada por Gao Ping y el fiscal les acusó de aceptar regalos e invitaciones a cambio de favores al acusado Yongping Wu Liu, alias Miguel el Calvo.

Después de analizar los hechos juzgados la Sala concluye que no ha quedado acreditado el delito de cohecho porque no consta dádiva o regalo recibido por ninguno de los acusados.

En relación con el tráfico de influencias y la revelación de secretos, la sentencia los descarta también al encuadrar los hechos en el marco de las funciones de vigilancia y seguridad propias de sus cargos.

El ponente, Nicolás Poveda, hace constar los problemas de seguridad y de atracos que sufría la comunidad china erradicada en España, lo que determinaba el interés de los policías del área de Extranjería en la seguridad de los ciudadanos chinos.

Tal situación, según la Sala, habría dado lugar a un acercamiento entre los empresarios de nacionalidad china y los miembros policiales, que había llegado a generar entre los mismos una amistad que se prolongó en el tiempo, como un deber de información y de seguridad, ante una comunidad, la china, cuya importancia en número y volumen de negocio era cada vez más relevante.

La sentencia lleva un voto particular de Ramón Saez que considera que la actuación de tres de los policías podría considerarse revelación de secretos.

En su voto particular Ramón Sáez critica la sentencia por no dar respuesta a las pretensiones de las acusaciones y por no analizar las comunicaciones telefónicas entre los acusados, tanto orales como por mensajes de texto.

Concreta que «no se las da tratamiento alguno, cuando toda la investigación se desarrolló a partir del examen de las conversaciones intervenidas en la pieza principal en las que aparecían como interlocutores agentes de los cuerpos de seguridad».

Respecto a los regalos e invitaciones se dice, explica Sáez, que no fueron aceptadas y que no se ha acreditado su recepción, lo cual es a su juicio contradictorio.

El magistrado discrepante añade que el apartado de fundamentos jurídicos de la sentencia que debería contener el análisis de la prueba «se limita a resumir el resultado individual de cada una de ellas sin confrontar ni valorar en conjunto las mismas, obviando conversaciones y mensajes intervenidos, tan importantes en el caso».

En cuanto a la calificación jurídica de los hechos, este juez muestra su desacuerdo con que sea «penalmente irrelevante» la conducta de tres de los acusados, «consistente en el acceso indiscriminado a datos reservados registrados en ficheros, información que trasladaron a su amigo Wu Liu».