La vicepresidenta se reúne con Arrimadas e Iceta para abrir el diálogo con Cataluña

Socialistas y Ciudadanos reclaman al Gobierno hechos y no solo un cambio de actitud


barcelona / colpisa

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, dio ayer por inaugurada la llamada operación diálogo, con la que el Ejecutivo central trata de afrontar la cuestión catalana. La número dos del Gobierno de Mariano Rajoy, que ha asumido la gestión de la carpeta catalana, estrenó el despacho que ha habilitado en la Delegación del Gobierno en Cataluña, reuniéndose, por separado, con la líder de la oposición en la Cámara catalana, Inés Arrimadas, de Ciudadanos, y con el primer secretario del PSC, Miquel Iceta. Además, la vicepresidenta mantuvo contactos durante el día con empresarios catalanes, aunque la identidad de los mismos no trascendió.

El encuentro con la dirigente naranja y con Iceta sirvió a la vicepresidenta para dar a conocer en qué consiste la oferta de diálogo que el Gobierno quiere trasladar a la Generalitat y para tomar el pulso de la política catalana. Se trata de un contacto previo al que Sáenz de Santamaría y el vicepresidente Oriol Junqueras tendrán en Barcelona. La cita aún no tiene fecha, pero podría determinar si el anunciado deshielo entre la Moncloa y el Palau de la Generalitat tiene futuro o no. El Gobierno catalán dijo que entendería como un gesto que los vicepresidentes pudieran reunirse en Barcelona, a lo que Sáenz de Santamaría replicó que estaría «encantada».

Se trata de la tercera visita de Sáenz de Santamaría a Barcelona desde que asumió la gestión del pleito catalán. En la primera, coincidió con el rey y con Carles Puigdemont en una entrega de premios de la patronal catalana. Al término del acto, Sáenz de Santamaría y Puigdemont mantuvieron un encuentro privado. Una semana después, la vicepresidenta asistió a la toma de posesión del nuevo delegado del Gobierno, Enric Millo, que antes que dirigente del PP lo fue de CiU.

Tercer viaje en tres semanas

Fue el tercer desplazamiento a Cataluña en tres semanas, pero el primero de contenido ejecutivo desde su puesto de mando en la Delegación del Gobierno. El Gobierno central lleva semanas emplazando al Ejecutivo catalán a hablar de todo sin más condiciones que el respeto al marco legal y a la Constitución. Es decir, se puede abordar la reforma constitucional, como plantean los socialistas, y se puede poner el acento en la mejora del sistema de financiación y en acelerar la construcción del corredor ferroviario mediterráneo, como propone Ciudadanos, para hacer frente al soberanismo. Pero el Gobierno central no negociará un referendo como le pide Carles Puigdemont. Iceta trasladó a la vicepresidenta que hace falta construir un gran consenso en torno a la reforma de la Carta Magna y que hace falta más que un cambio de actitud para resolver la cuestión catalana, pues a su juicio, Rajoy «llega tarde». «Hay un problema que se ha ido complicando y que requiere de propuestas y de actuaciones. Hay que pasar a la acción y cuanto antes», dijo Iceta. En la misma línea, Arrimadas, apuntó que ha llegado la hora de poner sobre la mesa «reformas, propuestas y medidas concretas para solucionar los problemas de siete millones y medio de catalanes». Entre otras, apuntó, un nuevo modelo de financiación o más inversiones en la red de cercanías.

A la espera de las reuniones que puedan tener Rajoy y Puigdemont, por un lado, y Sáenz de Santamaría y Junqueras, por otro, de momento, la Moncloa y la Generalitat están en la fase de tanteo, el período exploratorio en el que de una parte y de otra se piden gestos de distensión.

 

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