Espías bajo la sombra de la corrupción

Una denuncia por acoso desemboca en una investigación judicial sobre supuestos saqueos en las cuentas de la delegación de los servicios secretos del CNI en Senegal


madrid / colpisa

¿Existe corrupción entre agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en África? Los servicios secretos reconocen oficialmente no saber qué está pasando y arguyen que siguen investigando. Una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) sobre un asunto de supuesto acoso laboral ha terminado por sacar a la luz que el CNI investiga, al menos desde el 2013, presuntos desmanes económicos en la «terminal» de los servicios secretos en la capital senegalesa, Dakar. Se trata de una antena especialmente sensible para el espionaje español en el norte de África, responsable de recabar información de las mafias de la inmigración y, sobre todo, de los dos grupos yihadistas en el Sahel, Al Qaida en el Magreb Islámico y de la franquicia del Estado Islámico Jund al-Khilafa.

La resolución de la Sala de lo Contencioso-Administrativo, que firma el magistrado Rafael Sánchez Jiménez, es parca. No explica qué «irregularidades que afectan a la gestión económica» de los espías en Dakar se están indagando, pero revela la existencia de un expediente.

La legislación del CNI avala el secretismo extremo de las actividades de La Casa y de la forma en que se maneja el dinero -incluidos fondos reservados- por parte de sus agentes, que solo están auditados de manera interna. Pero la demanda laboral de un exespía contra el Ministerio de la Presidencia que dirige Soraya Sáenz de Santamaría y del que depende el CNI ha hecho saltar la liebre. El demandante había denunciado al CNI por supuesto acoso laboral y por no escuchar sus denuncias sobre «dos supuestos robos e irregularidades cometidas por sus jefes en Dakar» desde el 2010.

Para contrarrestar estas graves acusaciones y salvar el buen nombre del jefe de División de Seguridad de la «terminal» (al que el denunciante acusaba de prevaricación y de omisión del deber por no haber perseguido esos supuestos delitos) los servicios secretos han tenido que demostrar que, lejos de desoír las advertencias del supuesto represaliado, hay en marcha pesquisas internas desde el 2013, que de momento no han dado sus frutos.

Investigación interna

La investigación interna se ha hecho denominar «información previa 3IP/2013» y -explica la sentencia- es «secreta y reservada». De los avances de esta investigación sobre irregularidades económicas, revela el fallo, solo está siendo informada la secretaria general del CNI, Beatriz Méndez de Vigo, la hermana del ministro de Educación y portavoz del Gobierno, a la que el propio denunciante envió tres escritos en noviembre del 2013 poniéndole al día de las supuestas irregularidades. Unas cartas que fueron las que dieron lugar a que fuera castigado por «grave desconsideración con superiores» y «manifestaciones contrarias a la disciplina debida». En fin, puentear a la cadena de mando.

La resolución del TSJM recoge (y da por bueno) el testimonio de dos espías, a los que se solo se identifica con números. El primero «manifiesta que la información remitida por el recurrente fue incorporada a una investigación en curso sobre la terminal de Dakar, que se envió a la señora secretaria general un informe de actualización de dicha investigación con los datos aportados por el recurrente y que la investigación está abierta». «No es cierto que se le haya restado importancia a los hechos denunciados por el recurrente, si bien no se consideró necesario tomar declaración a personal ajeno al centro». Insiste [el testigo] en que sigue abierta la investigación relativa a las irregularidades que afectan a la gestión económica de dicha terminal. Y que hasta ahora no se ha encontrado responsable, abunda el fallo. El segundo de los agentes «corroboró» el testimonio del primero.

Los magistrados zanjan que no hubo ninguna responsabilidad del jefe denunciado por su supuesta dejadez al perseguir el aludido caso de corrupción. Pero los jueces insisten en que aún no se ha aclarado qué ha pasado con el CNI en Senegal. «Una investigación que sigue abierta», concluyen los togados en tono misterioso.

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