Un juego de equilibrios ante un posible acuerdo en Madrid con el PP

El claro beneficiado de esta compleja partida sería el futuro lendakari, Íñigo Urkullo, que se garantizaría así la estabilidad en el Gobierno de Vitoria


MAdrid / MAdrid

El acuerdo entre el PNV y el PSOE vasco no constituye ninguna sorpresa y se produce en el marco del complejo escenario político surgido de las últimas elecciones generales y, posteriormente, de los comicios vacos, con influencias políticas en ambos sentidos. Además de Ciudadanos, el PNV es ahora mismo el principal candidato a convertirse en socio preferencial del PP para la aprobación de los Presupuestos. Aunque Mariano Rajoy insiste en tratar de lograr el apoyo, o al menos la abstención, del PSOE en las cuentas públicas, lo que permitiría su aprobación, en el PP dan ya por hecho que ese respaldo será imposible. Así las cosas, el plan B pasa por lograr el apoyo del PNV y de Coalición Canaria. Y, aunque no sea estrictamente necesario, también el del diputado de Nueva Canarias, lo que daría una mayoría de 176 escaños. Ese acuerdo comportaría, obviamente, contrapartidas hacia el País Vasco, en forma de aumento en las inversiones e impulso a sus infraestructuras. De no concretarse ese pacto, España estaría abocada a unas terceras elecciones generales que, por ahora, no convienen a los socialistas, que por ello no pondrían demasiadas pegas a un acuerdo entre el PP y el PNV para los Presupuestos del Estado. 

Los nacionalistas son conscientes, sin embargo, del coste que podría tener en el País Vasco el pacto con el PP, y más tras la irrupción en esa comunidad de Unidos Podemos, que es ya la tercera fuerza, con once escaños, dos más que el PSOE. De ahí que Urkullu, en una estrategia clásica del PNV, busque compensar políticamente los acuerdos con el Gobierno de turno en Madrid con pactos en el País Vasco con fuerzas de signo político opuesto.

El claro beneficiado de esta compleja partida sería el futuro lendakari, Íñigo Urkullu, que se garantizaría así estabilidad en el Gobierno de Vitoria, mientras mantiene al mismo tiempo una influencia capital sobre el Gobierno de Rajoy en todo aquello que no afecte a la unidad de España o el derecho a decidir del País Vasco y Cataluña, en donde ambas fuerzas saben que no hay ninguna posibilidad de acuerdo.

En puridad, el PNV no necesitaba cerrar un acuerdo con el PSE, dado que el procedimiento para la investidura del presidente vasco difiere del que afecta al presidente del Gobierno español. En el Parlamento de Vitoria pueden concurrir a la vez varios candidatos y solo puede votarse a favor o abstención. En primera votación, para ser investido es necesaria la mayoría absoluta. Pero en la segunda gana directamente el candidato con más votos a favor. Solo un imposible apoyo de Elkarrekin Podemos (11) y el PP (9) al candidato de EH Bildu (18) privaría de la presidencia a Urkullu. Esa situación le permitiría gobernar en solitario sin un pacto cerrado con ninguna fuerza, pero el líder nacionalista prefiere garantizarse una mínima estabilidad cerrando un acuerdo de Gobierno con el PSOE, que complica sin embargo los pactos con la mayoría nacionalista.

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