El PSOE prolonga la incertidumbre sobre la investidura de Mariano Rajoy

La gestora sigue sin poner fecha al decisivo comité federal, para calmar las aguas


Madrid / La Voz

La reunión clave para saber si habrá Gobierno o nuevas elecciones sigue sin fecha. La comisión gestora del PSOE aún no ha fijado el día en que se celebrará el decisivo comité federal, con lo que prolonga la incertidumbre en la que lleva sumida España desde hace ya más de nueve meses, cuando quedan menos de tres semanas para que se despeje la incógnita.

El problema es que el giro hacia la abstención que propugna su presidente, Javier Fernández, está causando una importante fractura en el partido y nadie quiere dar la cara para abogar directamente por dejar gobernar a Mariano Rajoy, por el alto coste que supone entre los militantes y los votantes. Ni siquiera Susana Díaz se ha definido claramente. Fernández quiere apurar los plazos para tratar de articular un amplio consenso a favor de la abstención, que a estas alturas está lejos de obtener, y evitar así un nuevo enfrentamiento en el comité federal, que sería muy negativo para el partido. Ni a la presidenta de Andalucía, ya muy significada en la operación para derribar a Sánchez, ni a Fernández les interesa escenificar un nuevo encontronazo.

«No nos vamos a mojar»

Mario Jiménez, portavoz y hombre fuerte de la presidenta andaluza en la gestora, aseguró que esta no va a hacer ninguna propuesta al comité federal. «Nosotros no nos vamos a mojar con ninguna posición: abstención, no o sí», señaló. Su tarea, dijo, es «generar las condiciones necesarias para que se produzca un debate tranquilo y sosegado que culmine con la mejor decisión para la nación y para la organización».

De momento aún no hay convocatoria para la celebración del máximo órgano entre congresos que deberá tomar la crucial decisión. Descartado este sábado, la fecha que se baraja ahora es el domingo 23, aunque no se descarta que se celebre en un día laborable. Lo apretado del calendario, con diversos compromisos ineludibles del presidente del Gobierno en funciones y del rey y la voluntad de la gestora de dilatar al máximo los tiempos hacen que la investidura, si finalmente tiene lugar, sea en los últimos días de octubre, apurando el plazo.

«La gestora no va a posicionar al partido sobre ninguna decisión, sino que va a crear las condiciones para que se produzca el debate. Yo no puedo anticipar lo que hará el comité federal», señaló Jiménez, mano derecha de Susana Díaz. Lo que ya parece descartado es que se reúna el consejo político federal, que reúne a todos los barones, aunque Fernández sí hablará con ellos por separado. Una maniobra para evitar el choque frontal entre partidarios y detractores de Sánchez y favorables y contrarios a la abstención a Rajoy.

PP y Ciudadanos meten prisa

Mientras continúa el debate en el PSOE, el PP y Ciudadanos confían en que finalmente se desbloquee la situación lo antes posibles. El vicesecretario de Comunicación de los populares, Pablo Casado, aseguró que su partido respeta los procesos internos de los socialistas, pero les reclamó que tomen una decisión «cuando antes». Casado insistió en que su partido no pone «ni condiciones ni exigencias para la abstención del PSOE», pero quiere gobernar «cuanto antes, mañana mejor que pasado».

Albert Rivera se mostró «relativamente optimista», pero urgió a populares y socialistas que no se demoren, porque quedan pocos días para que expire el plazo y así evitar las elecciones, y los españoles «no pueden esperar más tiempo» a que se pongan en marcha las 150 reformas acordadas con el PP en agosto. El líder de Ciudadanos se comprometió a que su partido sea un «factor de estabilidad» en la legislatura, pero advirtió a Rajoy de que la gobernabilidad se la debe ganar día a día.

La gestora mantiene como portavoz en el Congreso a Hernando, ariete de Sánchez en la defensa del no

Formó parte del núcleo duro de Pedro Sánchez. Defendió con vehemencia el «no es no» a investir a Mariano Rajoy. Hasta el final. O casi. Hizo declaraciones como estas: «Si el PSOE cambia de opinión, vamos a perder absolutamente toda nuestra credibilidad» o «los diputados del PSOE no van a indultar la corrupción de Rajoy con su voto o con su abstención». A pesar de todo, Antonio Hernando seguirá siendo el portavoz del grupo socialistas en el Congreso, del que será además presidente en sustitución de Pedro Sánchez, tras ser ratificado en su puesto por unanimidad por la comisión gestora. Sería el encargado de dar la cara y defender el viraje del PSOE hacia la abstención en la sesión de investidura si finalmente así lo aprobara el comité federal.

Es el único de los tres portavoces parlamentarios que sobrevive a la quema. Dos veteranos de la vieja guardia se ocuparán de las otras portavocías parlamentarias. Vicente Álvarez Areces, muy próximo a Javier Fernández, sustituye a Óscar López en el Senado. En el Parlamento Europeo, Ramón Jáuregui ocupará el puesto de Iratxe García, con Elena Valenciano, vicesecretaria general con Alfredo Pérez Rubalcaba, como número dos.

Con el refrendo de Hernando, Javier Fernández trata de lanzar un mensaje a favor de la reconciliación, demostrar su voluntad de dar por enterrada la etapa de divisiones en el partido. Incluso llegó a proponer tanto a Hernando como a López que se mantuvieran en sus puestos. Ambos pusieron sus cargos a disposición de la gestora tras la dimisión de Sánchez. López, con el que buena parte de los antiguos críticos conserva buena relación, rehusó continuar. Hernando aceptó para, según fuentes de su entorno, «contribuir a reconstruir humildemente la unidad del partido».

Correa de transmisión

Antonio Hernando es un superviviente nato, que tuvo a Rubalcaba como padrino, dotado de un notable capacidad dialéctica, como ha puesto de manifiesto en sus intervenciones en el Congreso. Los sanchistas le acusan ahora de haber traicionado en el último momento al ya exsecretario general y de haberse pasado con armas y bagajes a las filas de Susana Díaz.

El portavoz de la gestora, el andaluz Mario Jiménez, aseguró que no ve ningún inconveniente en que Hernando defienda ahora la abstención si el comité federal varía su posición, porque haría lo que ha hecho hasta ahora, ser «portavoz y correa de transmisión de los órganos del partido».

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